Gustavo González vuelve a dirección de Fucvam: el derecho a la propiedad no se puede tocar, ¿el derecho a la necesidad cuándo lo vamos a impulsar?

Entrevistado en InterCambio el ya histórico dirigente de Fucvam Gustavo González, que ha sido nuevamente electo por este movimiento para integrar su Dirección Nacional como secretario general, habló de su experiencia “exportando” al mundo el modelo de construcción de vivienda por ayuda mutua y detalló la actual plataforma reivindicativa de la Federación.

González destacó que el de Fucvam “es un modelo auténticamente nacional” de construcción de vivienda realmente social, que ha sido exitosamente “exportado” a varias comunidades de diferentes países de América, África y Asia.

Se trata de un modelo “nacido de una mixtura fundamental” entre las necesidades, capacidades y saberes de “trabajadores y técnicos de la década del ´60”, cimentado en la idea-fuerza de que “nadie ama algo tanto como lo que construye” con sus propias manos.

Graficó por qué “la territorialidad le ha dado particularidades interesantes” a este “modelo bastante contra-hegemónico” que en Uruguay “tiene 6.000 personas que militan voluntariamente desde hace 50 años”, un ejemplo “extraordinario en un mundo en el que valés lo que tenés”. Pero “lamentablemente no se conoce mucho todo lo que se hace en Fucvam”.

Ejemplificó la amplitud y profundidad de las problemáticas que enfrenta y resuelve el movimiento, citando el flagelo de la violencia de género. Para responder a alguna de las consecuencias sociales que ello genera también a esta modalidad cooperativa, “ahora tenemos una Ley en el Parlamento nacional con la que se está luchando por la Cotitularidad” de las unidades.

Contó que “tenemos una Comisión de Género con mucha gente joven (…) que le ha puesto cabeza” a esta problemática, y también ejemplificó la construcción comunitaria expresada en las varias generaciones de niños y menores que han sido y son cuidados y protegidos por sus cooperativas de pertenencia. Evocó cuando “en la crisis del 2000 llegamos a tener 82 ollas populares en los barrios” garantizando la alimentación de cientos y miles.

Hoy día “no tenemos la clase obrera del ´70”, por lo que “el movimiento debe adaptarse a esta nueva realidad, a estos jóvenes, que no son mejores ni peores” sino sólo “distintos” a aquellos del momento fundacional, resumió.

Después, González habló de la “experiencia extraordinaria” que ha sido difundir y expandir la modalidad de Fucvam a otras latitudes, con lo cual “el movimiento está instalado” en varios países de tres continentes.

Tras reseñar la génesis de la construcción por ayuda mutua hace medio siglo en nuestro país, recordó que es un “modelo con carácter de uso y de goce y no de propiedad individual”. De los países en los que es replicado, “El Salvador es un ejemplo”, en gran medida porque el desarrollo específico “tiene que ver con la historia de cada movimiento y sus luchas”.

También en “el sur de Honduras” han nacido “cooperativas de vivienda con nuestro modelo”, siendo con el salvadoreño “los dos” casos “más fuertes”. “El Estado que más benefició” el desarrollo de la modalidad “fue el salvadoreño”, mientras que “ser dirigente social en Honduras” es casi una forma de buscar “el suicidio” por la dureza de las condiciones políticas.

Resaltó que “en Paraguay logramos una Ley de Vivienda con cero por ciento de interés para las cooperativas” de vivienda por ayuda mutua y destacó que en casi todos los países, exceptuando a Uruguay, “tenemos cooperativas de vivienda en áreas rurales” con comunidades “campesinas”.

“En Bolivia tenemos una cooperativa cercana a Cochabamba donde son todas mujeres aymaras”, ilustró. Sintetizó esa acción internacionalista diciendo que “hemos achicado de alguna manera el mundo, y hemos comprobado que el modelo se adapta”, tanto que “tenemos cooperativas de vivienda en Sri Lanka y Filipinas”, así como “en Malawi y en Zambia”.

Describió condiciones materiales de vida y desarrollo comunitario en Malawi, donde solo tiene electricidad “el 25%” de la población y el resto se ilumina y genera energía “con el fuego”. Un país en el que poder real de la sociedad radica mucho más “en las tribus” que en la institucionalidad del Estado, por ejemplo.

“Se ha logrado en Malawi y Zambia” obtener “préstamos”, muchas veces destinados primero a “temas productivos” vinculados a la supervivencia básica, empezando por la alimentación. Allí “la propiedad colectiva no fue un problema porque todavía tienen tradiciones” comunitarias vigentes y “tierras ancestrales” de propiedad común. “En Zambia se está por concretar una federación de cooperativas de vivienda muy interesante”, subrayó.

El movimiento de construcción por ayuda mutua suma “en Centroamérica” a unas “50 familias, estamos hablando de 5.000 personas fácil”. Existen dos coordinadoras regionales, una centroamericana y otra sudamericana que articula a los movimientos de Bolivia, Paraguay y Uruguay, al tiempo que “ahora se está abriendo Perú” al desarrollo del movimiento.

El experimentado dirigente, de larga militancia socialista, recordó que “tuvimos una alianza con el Centro Cooperativo Sueco” sin la que hubiera sido inviable esa proyección internacional. Este factor es especialmente importante ahora “porque hoy vienen por todos en todos lados y tenemos que juntarnos”. “Todos los movimientos sociales deberían tener una política internacionalista, por lo menos hacia América Latina”, razonó.

Recordó además que “las presiones de la industria de la construcción capitalista son terribles” para el ejercicio del derecho a la vivienda. De hecho, “el Consenso de Washington” estableció como orientación política mundial “que la vivienda no sea un derecho sino una mercancía”.

Luego, el entrevistado se refirió a las reivindicaciones actuales del movimiento en Uruguay, señalando que “nosotros tenemos que pagar el IVA por los materiales de construcción” mientras que “las empresas no”, lo que genera “una relación muy desigual” dado que “´competimos´ por el mismo mercado”, hablando en “términos capitalistas”. Destacó el hecho de que “un valor de las cooperativas de vivienda es la calidad” constructiva, de la que “hay resultados objetivos” reconocidos aun por el sector privado.

Puntualizó que “sin financiación estatal no se puede resolver el problema habitacional” y en esa dirección indicó la urgencia de “reconstruir un Fondo Nacional de Vivienda”, ya que éste “no puede” depender de las variaciones periódicas “de las partidas presupuestales”. Graficó este riesgo evocando “los años 2000, cuando desaparecieron los 200 millones de dólares del Fondo Nacional de Vivienda”.

Con relación a esto, el 12 de julio, en la Plaza Libertad, Fucvam se concentrará para marchar hacia la Plaza Independencia, en donde reclamará al gobierno: la unificación en 2% de la tasa de interés para los préstamos de todas sus cooperativas; la eliminación del IVA a los materiales para construir; más tierras para edificar más viviendas; un Fondo Nacional de Vivienda accesible y la aprobación inmediata de la Ley de Cotitularidad.

“Es ridículo que le hayamos ganado el 2% a los gobiernos colorados y blanco” para una parte de las cooperativas “y que con el gobierno progresista tengamos este problema” para unificar la tasa, apuntó. Y del mismo modo que la exoneración “del IVA (…) se le dio a las empresas constructoras, hay que dárselo también a las cooperativas de vivienda”.

Recordó también que “el déficit habitacional está en los sectores bajos”, y que “el tema de la tierra está ligado indisolublemente al problema de la vivienda”. “El muro de Trump está en Avenida Italia” haciendo que al norte y al sur de esta vía haya “dos ciudades distintas”, porque “el espacio se ha segregado mucho” en el Departamento de Montevideo. “Esto viene desde el arranque de los asentamientos irregulares y demás”, evocó.

Acerca de la carencia de vivienda en miles de familias y personas y del bloqueo que la economía vigente genera al ejercicio de este derecho, el secretario de Fucvam reflexionó: “El derecho a la propiedad no se puede tocar. Ahora, el derecho a la necesidad, ¿cuándo lo vamos a impulsar?”. Esto reclama avanzar hacia el objetivo histórico de “la reforma urbana”.