Guillermo Prein y Fernando Rodríguez, activistas evangélicos: Jesús se la jugó políticamente, hizo cosas contrarias al mandato y contra el orden

Entrevistados en InterCambio los activistas pastorales evangélicos Guillermo Prein y Fernando Rodríguez, hablaron sobre la misión redentora de su religión y la estrecha relación de esto con la acción social cristiana, que comparte una zona de confluencia natural con la perspectiva transformadora de la actividad política en el sentido más amplio.

Prein es un pastor evangélico pentecostal argentino y actualmente se desempeña como vicepresidente de la Federación de Iglesias Evangélicas de Argentina, es activista por los Derechos Humanos y por un Estado laico en su país de nacimiento.

Rodríguez es uruguayo e integra el equipo pastoral de la Iglesia Evangélica de los Hermanos Libres, es psicólogo social de profesión, ex Defensor del Vecino de Montevideo y actualmente integra el Directorio del INAU en representación del Frente Amplio.

Ambos serán de la partida este viernes 29 de marzo en una actividad denominada Conversatorio Participación Social y Política de los Evangélicos, que tendrá lugar en el IMPO y que anunciaron al aire.

Los entrevistados explicaron las diferencias entre el cristianismo evangélico y el católico, precisando que “cuando habla un evangélico, habla per se o por su comunidad”.

Durante las últimas décadas y especialmente en los años más recientes, “algunos sectores evangélicos muy conservadores han tenido una mayor difusión” mediática en la región “por acercarse a lo político”, acercamiento que esos sectores están teniendo “ahora” pero no habían tenido antes, cuando cuestionaban a sectores evangélicos progresistas que ya lo tenían.

Es que también hay un evangelismo “que coincide más con el progresismo, con la izquierda política”, por la sencilla razón de que “en muchos aspectos del ser humano, hay un componente político”, dicho esto “en el sentido amplio” de la política en cuanto dimensión pública, compartida, común de las peripecias, inquietudes y necesidades humanas.

Explicaron asimismo que la denominación “neopentecostal” nació como un concepto muy distinto al conocido masivamente en la actualidad, “derivó a algo totalmente opuesto” a su origen. Hoy día el cristianismo evangélico en general y también su vertiente pentecostal en particular, son muy heterogéneos y tienen expresiones bien diferenciadas en un amplio abanico de congregaciones y tendencias.

Por eso mismo, “decir que (el presidente brasileño Jair) Bolsonaro ganó (las elecciones) ´por los evangélicos´, es negar la realidad”, tratándose el activismo social y político pentecostal de un fenómeno que “atravesó y permeó” distintas clases sociales y expresiones político-partidarias, desde la derecha neta hasta la izquierda más comprometida con el cambio social.

“Los valores cristianos tienen que ser nuestra orientación de trabajo” en el campo político institucional y partidario, dado que “la Biblia” misma lleva “a ser respetuoso de la autoridad” del Estado y su institucionalidad laica.

Prein y Rodríguez desarrollaron su reflexión acerca de los límites entre el ejercicio de la fe religiosa y la actuación en el orden secular, incluyendo ejemplos de cómo pueden procesarse puntos de vista disímiles u opuestos al interior de las religiones sobre teología, política y la interacción entre ambos campos, que muchas veces comparten inquietudes y cruzan tanto intereses como perspectivas.

“Jesús se la jugó políticamente, hizo cosas contrarias al mandato” cultural de su tiempo y lugar de actuación y “contra el orden” establecido por el poder hegemónico de la época, acercándose a quienes el consenso social y político de entonces consideraba indeseables, como por ejemplo “los leprosos”, comprometiendo su propia vida en la defensa de ellos y haciendo realidad tangible el concepto de comunión.

En esa dirección, los entrevistados destacaron el valor de la proximidad concreta con el prójimo y de la empatía con los semejantes y sus sufrimientos, como vía y territorio que une e identifica el valor político de la acción social con la humana fe en una entidad o ser superior.