Gonzalo Civila, secretario general del PS: “una nueva respuesta de política económica” es indispensable para desarrollar el proyecto político del FA

Entrevistado en InterCambio el nuevo secretario general del Partido Socialista (PS), el diputado por Montevideo Gonzalo Civila, habló sobre el proceso que llevó a la organización decana de la izquierda uruguaya a elegirlo para conducirla en vísperas de un nuevo ciclo electoral y analizó varias de las encrucijadas que se le presentan al Frente Amplio (FA) como fuerza política con vocación transformadora.

Civila, que lleva poco más de dos semanas como secretario del PS, explicó que en situaciones y procesos como los que lo llevaron a asumir esa responsabilidad, “siempre hay decisiones colectivas” por un lado “y disponibilidad” de quien las asume por el otro.

El elemento central es que se trata de “un proceso del colectivo” partidario, en cuyo seno existe una extendida idea acerca de la necesidad de “cambiar algunas cosas dentro del Partido”. Dicho proceso dio “paso” a esa otra idea de que él “podía ayudar” a desarrollarlo y conducirlo en esta etapa, que además coincide con el desafío de ganar un cuarto gobierno frenteamplista.

“El Partido es una organización que tiene miradas diversas en su seno” en torno a diversos asuntos, por lo que “era importante hacer algunas consultas” internas para sondear la receptividad a su figura como eventual secretario general. “Algunos pensamos que el Partido ha estado un poco por debajo de esas potencialidades y posibilidades que tiene” como uno de los vectores históricos de las izquierdas uruguayas, subrayó al respecto.

Al mismo tiempo, “fue positivo y es positivo que desde distintas corrientes” internas del PS “se haya pensado en compañeros un poco más jóvenes” para encabezar la dirección nacional, como él mismo y quien representó al otro gran conjunto de corrientes en la reciente elección, el subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Santiago Soto.

Esa apuesta más juvenil fue en términos de la sociedad uruguaya “una audacia y una decisión interesante de recambio generacional”, valoró Civila, recordando en ese sentido que inmediatamente antes el PS “tuvo su primera secretaria general mujer”, la senadora Mónica Xavier. “Y esto” de su propia y reciente elección como secretario “no es tampoco” una novedad “histórica” en el PS ya que “José Pedro Cardoso (…) tenía probablemente 30 años” de edad cuando asumió esa función partidaria en 1933.

Asimismo resaltó sobre el punto que esa apuesta no es solo del PS sino que también la “estamos haciendo” en el FA “a nivel de las candidaturas presidenciales”, lo que en general “es un paso importante”. En lo más específico de su organización de pertenencia, “el PS da una señal”.

De cara a su intención de imprimir algunos cambios en la orientación del PS, consideró que éste, al igual que otras organizaciones de izquierda en el país, tienen por delante “un gran desafío que es dejar de pensar la política desde la política solamente y hacerlo desde la sociedad”, haciendo a un lado cierta práctica “endogámica” de pensar su actuación desde lo interno.

El camino para procesar cambios sociales pasa por “discutir lo público” para después “tomar decisiones sobre lo público”, y dado que básicamente “lo público es la sociedad”, las organizaciones políticas de izquierda, el PS en este caso, deben “recuperar la idea de la política como una actividad” que se piensa y realiza “desde la sociedad” y no desde la estructura.

En esa dirección, el joven legislador capitalino caracterizó que desde el FA “un poco se descuidaron” las tareas y el trabajo político en los frentes sociales durante esta década y media de tres gobiernos frenteamplistas.

Claro que, al mismo tiempo, “estar en el gobierno nos ha dado la posibilidad” de generar e impulsar “transformaciones” económicas y sociales muy importantes, “esto ha cambiado la vida concreta de los trabajadores uruguayos (…) la vida corriente de la gente”. El desafío planteado es entonces de naturaleza dialéctica ya que, simultáneamente, “si no hay una construcción social, se pierde el gobierno también”, razonó.

“Sí, ha sido un problema” para el FA y su entorno el ejercicio autocrítico, que siempre “es un problema para cualquier organización” que conduce “el gobierno” de un país. “A veces nos ha costado” ese ejercicio así como “tener una actitud más humilde, más abierta, más empática” hacia quienes señalan críticas, errores, desacuerdos, etcétera.

“Las organizaciones políticas debemos tener en la sociedad un rol pedagógico” porque “las distintas miradas educan, forman” culturalmente mucho más allá de los saberes y disciplinas que se imparten en las instituciones de la educación formal. “Esa es una dimensión, y hay otra que va muy de la mano” con la pedagogía política, “que es la de la escucha”, o sea “aprender con el otro” que señala, observa y critica. “Estos procesos no son unidireccionales”, graficó el entrevistado.

Después desarrolló su perspectiva sobre la relación ideal entre el quehacer cotidiano de un gobierno y la interacción comunicativa con la sociedad, relación en cuya trama “el déficit mayor es de la fuerza política”. Al FA le ha costado “asumir que el gobierno y el partido” son espacios y cumplen funciones “diferentes” en el conjunto del proyecto político.

Preguntado por los aportes que el PS prevé hacer al FA en este nuevo ciclo electoral, Civila respondió que “lo primero evidente que le hemos aportado al Frente es un candidato” presidencial, el hasta hace semanas Intendente de Montevideo Daniel Martínez, “compañero formado en nuestra organización” y además “apoyado por gente muy diversa” del FA, por militantes y sectores “de distintos pelos” dentro de la fuerza política.

Y como consecuencia natural de la mencionada intención de “abrir la política a la sociedad”, la interrogante “para qué” el FA apuesta a un cuarto gobierno “es una pregunta que queremos responder con la gente participando” en la construcción del proyecto y “no solamente para ir a votar”. “La participación permanente en los cambios sociales”, definió.

Uno de los déficits socioeconómicos más relevantes a superar es “la segregación” social y “territorial” en el país, que además determina que “los pobres se educan con los pobres, los del medio se educan con los del medio y los ricos se educan con los ricos”, describió. “El corazón de nuestro proyecto político es construir un país menos desigual”, recordó.

Más allá de las lógicas políticas nacionales que han impedido avanzar más en la disminución de las desigualdades y a pesar de las leyes de la economía capitalista que obturan la superación de la estructura de injusticia, “si no cambiamos la forma de producir” bienes y servicios en Uruguay “la distribución de la riqueza no se va a alterar sustantivamente”.

Acerca de ese dilema, puntualizó que “las grandes herencias son formas de reproducción de la desigualdad brutales”. De ahí la necesidad de “asumir que sobre lo hecho, lo conquistado, lo logrado” en estos casi 15 años de gobierno, se impone “impulsar nuevas transformaciones” porque “no basta con seguir haciendo lo que estamos haciendo”.

“Primero” porque la mera continuidad “no se sostiene (…) en circunstancias distintas”, entonces “para mantenerlo necesitás plantearte horizontes nuevos”. Y además “porque el país tiene desafíos distintos” que derivan de los mismos cambios generados. “En la vida es así, en los países es así (…) cuando generás cambios” también se activan “problemas nuevos”, señaló.

En esa dirección, “una nueva respuesta de política económica” es un objetivo indispensable para desarrollar el proceso de transformaciones en un cuarto gobierno del FA, destacó Civila.