FONDES, Capitalismo y Después…

25/09/2017

Por: Pedro Buonomo

Es una realidad indiscutible que el capitalismo es el modo de producción o sistema económico dominante y prácticamente exclusivo a nivel mundial, y que su carácter hegemónico se ha consolidado desde fines del siglo pasado. Pero a su vez ha agregado un extendido sentimiento fatalista en cuanto a su inevitabilidad, “la gente hoy visualiza como más probable el fin del mundo que el fin del capitalismo”.[1]

Se pueden identificar algunas causas de este fenómeno. El capitalismo es un sistema productivo, basado en la propiedad privada de los medios de producción y la acumulación de capital a través de la búsqueda de la maximización de la tasa de ganancia y el lucro, que aparece como exitoso en diversas dimensiones. En primer lugar ha generado un muy importante progreso tecnológico, algo que no debería sorprender ya que el desarrollo de las fuerzas productivas ha sido algo permanente en la historia del hombre. A su vez, y es algo que a los pensadores del siglo XIX no preveían claramente, ha ido incorporando facetas que  amortiguan el conflicto entre el referido desarrollo productivo y la estructura económica. De esta forma las contradicciones básicas del sistema que a nivel de abstracción alto se manifiestan en las contradicciones de clase se han ido manejando de forma de aparecer como inevitables pero no insoportables.

Pero hay una verdad difícilmente discutible. No hay una alternativa concreta y viable al modo de producción capitalista. Y este es el gran desafío para quienes están convencidos que los hombres merecen vivir en una sociedad igualitaria y libre, y que no se puede lo segundo sin lo primero porque no hay libertad para desarrollarse plenamente como ser humano en condiciones de desigualdad y sometimiento ya sea económico  o político. Superar al capitalismo como modo de producción sigue siendo el objetivo histórico principal para la izquierda, o para importantes sectores de ella.

En términos de políticas públicas esto tiene consecuencias. Si el objetivo político es superar el capitalismo, cuáles son las políticas adecuadas para contribuir al mismo. Aquí se abren varios caminos de análisis y discusión que llevarían a analizar diversas corrientes del pensamiento de izquierda y que mencionarlas con un mínimo rigor llevaría a más de un trabajo específico al respecto.

También es una verdad indiscutible que el Capitalismo no es igual en todas partes. Las crisis recurrentes en cada uno de los países, así como los conflictos intrínsecos a las contradicciones del sistema como tal, se han resuelto de forma diferente en Honduras que en Alemania, o en Estados Unidos que en Finlandia, por ejemplo. A pesar de las similitudes sistémicas, cada país también presenta especificidades en lo que a la regulación de los conflictos intra e inter clases refiere.

Por lo que, aun manteniendo el objetivo de superar el capitalismo, se pueden plantear dentro de una sociedad capitalista, políticas, arreglos institucionales, formas de producción, que si bien no harán caer el sistema, sí pueden empoderar a los explotados por el sistema de forma de que sean un poco más libres, un poco menos alienados por el sistema, un poco menos explotados.

Una estrategia posible es aquella que pretende impulsar dentro del modo de producción capitalista dominante instituciones sociales con relaciones de producción alternativa que podrían permitir avanzar hacia los objetivos democrático igualitarios históricamente asociados con el socialismo. [2] 

Dos ejemplos claros en los gobiernos del FA han sido la formalización de decenas de miles de peones rurales y empleadas domésticas y también es claro la reacción de la clase dominante al respecto.

Pero al final del día, este tipo de políticas si bien cuestionó a parte de la oligarquía criolla e incluso la alienación ideológica y cultural de parte de la clase media acomodada que veía cómo su personal doméstico se empoderaba, al final del día decía, estas políticas cuestionaron las consecuencias del sistema y las solucionaron, pero no cuestionaron el modo de producción ni las relaciones sociales de producción propiamente dichas.

El FONDES sí, pues intenta mostrar relaciones sociales de producción antagónicas a las del sistema capitalista.

Si se califica al FONDES como una institución creada en el marco de esta visión ideológica y con los objetivos referidos, resulta fácil explicar la reacción que ha provocado su actuación en aquellos sectores con una visión político ideológica diferente o en muchos casos antagónica. En efecto, si alguien, o varios para ser justos, comparten la afirmación del pensador neoliberal Fukuyama que el capitalismo es el fin de la historia, la aparición de un instrumento de política pública como el FONDES no puede provocar otra cosa que rechazo y oposición.

La dimensión política ideológica descripta es una de las cuales en las que se puede discutir el FONDES. Si hay alternativas al capitalismo y el socialismo es una de ellas  es un debate válido y necesario pero trasciende al FONDES en sí mismo y por supuesto al autor de estas líneas. Lo identificamos y lo dejamos planteado.

Pero queda claro que el FONDES es un arreglo institucional que promueve relaciones sociales de producción que en caso de ser exitosas son peligrosas para los defensores de la ideología dominante.

La segunda dimensión es la legal y normativa. Esto es lo que se está dilucidando en el ámbito judicial a partir de una denuncia realizada por legisladores de la oposición. En este proceso obviamente quien escribe tiene una posición muy firme. Considero que el FONDES ha cumplido en todas las instancias de análisis y decisión con la normativa vigente respetándola en todo su alcance, y así lo pudimos manifestar en la instancia indagatoria. Tampoco corresponde abundar en este tema, quedamos a la espera de lo que la justicia decida, con convicción sobre lo actuado y confianza en que lo que se resuelva.

La tercera dimensión se refiere al análisis crítico de la gestión del FONDES. Este tema debe ser debatido y no está en el ámbito judicial, porque la justicia no está para juzgar la gestión. A su vez para realizar un análisis adecuado es necesario despojarse de prejuicios ideológicos. Es decir, evaluar si la política pública que se implanta con la institucionalización del FONDES se ha llevado a cabo en forma satisfactoria en relación a los objetivos planteados. Porque la pertinencia de los objetivos, el diseño de la misma y los recursos canalizados para su implementación tienen la legitimidad del marco normativo establecido y que conforman la ley, los decretos y las resoluciones.

Quizás a esta altura sea bueno incluir una advertencia que tal vez debió estar al principio. Este artículo tiene como destinatarios a aquellos que por lo menos no tienen prejuicios negativos en relación a un instrumento que en su esencia cuestiona el modo de producción capitalista. No pretendo discutir con quienes responden a ideologías antagónicas, y para ello repiten versiones falsas, transcriben parcialmente documentos y pretenden generar sospechas malintencionadas.

Expondremos entonces algunos aspectos a tomar en cuenta para evaluar la gestión del FONDES, consistentes con esta visión. A comienzos de su período de gobierno el presidente Mujica planteó al MEF la necesidad de instrumentar algún mecanismo para asistir y apoyar a las empresas autogestionarias. La experiencia de trabajadores organizados que venían desarrollando proyectos bajo esta modalidad de propiedad y gestión mostraba que los mecanismos de financiamiento y apoyo disponibles en el sector público o de mercado no respondían a sus necesidades y características particulares. A su vez había una voluntad política manifiesta de parte del gobierno en su programa y del presidente en particular de apoyar e incentivar este tipo de emprendimientos.

En este marco el MEF propuso incorporar un artículo en la Ley 18.716 que modificaba la carta orgánica del BROU. El mismo fue aprobado por el Parlamento Nacional el 24 de diciembre de 2010. Desde el comienzo queda claro que estos recursos se canalizarán a proyectos, que si bien deberán ser viables y sustentables, tienen características que hacen que la banca tradicional, en particular la pública (BROU) no puede o no tiene incentivos adecuados para atender. De otra forma esos recursos se hubieran asignado a una ventanilla del propio BROU.

A partir de  instrucciones políticas la Junta de Dirección establece la escala prioridades para la primera fase de actuación del FONDES. Se priorizan aquellos proyectos que por su historia de autogestión y significación económica y social tiene un carácter paradigmático en la experiencia de participación de los trabajadores en la gestión de empresas. Son mayoritariamente emprendimientos que nacen a partir de empresas privadas que cerraron o quebraron y sus trabajadores se organizaron para mantener la fuente de trabajo y las capacidades profesionales. El desafío del FONDES consiste en analizar los proyectos y colaborar en la reestructuración y rediseño de los mismos para que puedan obtener el carácter de viable (técnica, económica y financieramente) y sustentable en el tiempo.

Este periodo del FONDES, que se puede definir como su primera fase, involucra una serie de proyectos específicos entre los que se pueden identificar: Funsacoop (Ex Funsa), Envidrio (Ex Cristalerías del Uruguay),  Urutansfor (Ex MAK), CTC (Ex, Metzen y Sena), COEP (Ex Paylana). Todos proyectos con las características referidas anteriormente.

Se ha difundido por la prensa y lo han sostenido actores políticos, que el FONDES ha perdido gran parte de los créditos otorgados. Al respecto parece importante aclarar de qué se habla cuando se habla de pérdidas. El FONDES tiene una contabilidad que realiza el fiduciario (Conafin AFISA) siguiendo las normas generalmente aceptadas y acordando criterios con el propio fondo. Los resultados del FONDES básicamente se explican por los resultados del giro, que son los intereses ganados de los créditos otorgados y los resultados positivos del manejo financiero de sus activos (básicamente recursos financieros que ha recibido y no colocado) y por el lado de la pérdidas fundamentalmente las previsiones que se realizan de acuerdo con los referidos criterios establecidos. Cabe recordar que el FONDES no contaba, en el período analizado, con costos operativos significativos.

La primera cuestión es la definición de los criterios para previsionar los créditos otorgados. A primera vista parece que aplicar criterios similares a la banca tradicional no sería adecuado. El FONDES no maneja ahorro público ya que se fondea con recursos que como lo determina la Ley provienen de las utilidades del BROU y por su propia naturaleza y operativa su morosidad de cartera es sustancialmente distinta. No es objetivo del FONDOS obtener resultados económicos positivos de su operación comercial como en una institución financiera tradicional. Por lo tanto los criterios de previsión de deudas deben respetar esta realidad, de lo contrario sucede que se publican resultados que confunden la percepción de la opinión pública.

Podría darse el caso que el FONDES tuviera su cartera morosa por más de un periodo de tiempo (180 días por ejemplo)  pero que todos sus proyectos estuvieran trabajando en condiciones sustentables y estaría cumpliendo la función para la que fue creado. En esta situación si se aplicaran los criterios prudenciales bancarios quizás tendría pérdidas mayores que todos sus activos y sin embargo los proyectos trabajan y tienen posibilidades de refinanciar sus pasivos, y crear las condiciones para el repago de los créditos.

Contrariamente y en el otro extremo el FONDES liquida los activos de todos los proyectos, obtiene ganancias extraordinarias por ellos, tendría una pérdida sustancialmente menor o en el extremo no tendría pérdidas, pero ningún proyecto funcionaría y los trabajadores no tendrían autogestión ni trabajo.

Esto no significa que los balances no deben reflejar los problemas de morosidad a través de criterios de contabilidad prudencial pero hay que evitar que un instrumento confunda, deliberadamente o no, el análisis de la realidad y los objetivos buscados. Porque la pérdida contable no puede ser la variable por la que se evalúa el FONDES ni tampoco establece el monto de los créditos recuperables.

Para evaluar al FONDES es necesario analizar los proyectos y sus posibilidades de mantenerse trabajando o reformularse a partir de la experiencia y los problemas que surgen, ya sea por un contexto adverso o por la ocurrencia de un escenario no previsto. En este análisis habrá sin duda proyectos perdedores que no tienen posibilidades de reformularse, pero la mayoría de los proyectos tienen potencialidad para sostenerse. Es a partir de su sustentabilidad que es posible recuperar los créditos otorgados y ese debe ser el objetivo. La gran mayoría de los proyectos del FONDES están potencialmente en condiciones de repagar sus créditos en el futuro, obviamente que esto dependerá de las políticas que el propio FONDES lleve a cabo. El objetivo del FONDES es apoyar  al desarrollo del proceso productivo autogestionario a través de líneas de financiamiento y apoyos técnicos  que respalden proyectos sustentables en el tiempo creando puestos de trabajo y capacidades productivas. A través de la sustentabilidad de los proyectos es que logrará el repago de los créditos que permitirá seguir financiando nuevos emprendimientos.

Si nos abstraemos de los aspectos ideológicos y políticos  que rodean un instrumento como el FONDES, resulta difícil encontrar un espacio de controversia válido. Aun incorporando aspectos más subjetivos como la gestión. Se puede evaluar el éxito o fracaso, aunque nunca se presenta en términos tan extremos la realidad, pero explicitando los objetivos a los que se apunta. Lo llamativo es que la oposición al FONDES y las denuncias a respecto se realizan desde una visión político ideológica que en definitiva objeta los fundamentos para los  que fue creado y a partir de ello  no puede hacer otra cosa que objetar sus resultados, cualquiera que fueran.

Los proyectos del FONDES por su naturaleza son mucho más riesgosos que los proyectos que financia la banca tradicional. Porque de otra forma no tendría sentido la existencia del fondo. Y son más riesgosos no solo por que involucran una modalidad productiva diferente (autogestión) sino porque no cuentan con las garantías adicionales que generalmente la banca exige para mitigar potenciales riesgos, porque no hay dueños con posibilidades de incorporar patrimonio, ya que los trabajadores usualmente no tienen un patrimonio personal que los respalde.

La decisión de comenzar a financiar proyectos autogestionarios con historia e impacto social y económico trajo consigo consecuencias en cuanto a las características de cartera, y determinó que la misma estuviera compuesta por pocos y grandes proyectos, con la consecuencia en cuanto a concentración del riesgo. Analizando esta situación y con la necesidad de definir una estrategia para el futuro del FONDES donde pueda cumplir con sus objetivos, en el año 2014 se plantearon algunos desafíos para la institución.

Los resultados de este trabajo se exponen en la cooperación técnica que el FONDES realiza con el Grupo Mondragón de España, en el año 2014. En este informe se plantean una serie de desafíos y propuestas que tienen que ver con la necesidad de abrir el FONDES a proyectos más pequeños, no solo para diversificar el riesgo sino para impulsar la asociatividad. A su vez se plantea promover la incorporación de la innovación tecnológica y de procesos como forma de apuntalar la sustentabilidad de los proyectos. Para ello se recomienda establecer alianzas con la instituciones vinculadas a la innovación de forma de difundirla en la actividad productiva.

Los resultados de este trabajo están en informes elaborados y son una muestra de la visión autocrítica y de propuesta de las autoridades del FONDES en el año 2014.

El capitalismo será por algún tiempo más, el sistema dominante a nivel global y por supuesto en el Uruguay, pero no podrá evitar que se le interpele a través de políticas y propuestas que cuestionen su esencia y fundamentalmente las consecuencias que genera para las grandes mayorías de las personas. El desafío es que estas propuestas y políticas sean efectivas para avanzar en la acumulación política generando conciencia y capacidades. La senda sigue trazada.

Pedro Buonomo, Setiembre 2017

[1]Se atribuye indistintamente a Perry Anderson, Slavoc Zizec, Fredric Jameson o Donna Haraway.

[2] Erik Olin Wright , Construyendo utopías reales. 2010

 

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