Ex presos políticos reiteraron su denuncia contra el asesor de Manini Ríos acusado por practicar “todo tipo de abusos” durante la dictadura

A principios de setiembre, un total de 41 ex presos políticos firmaron una carta pública en la que denunciaron a Antonio Romanelli, asesor de seguridad del presidenciable de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, por practicar “todo tipo de abusos” contra los detenidos, mientras fue guardia en el Penal de Libertad durante la dictadura.

Luego de la publicación de la primera carta, Romanelli se negó a dar entrevistas a los medios que informaron el asunto y que lo contactaron y envió una carta para que fuera publicada por Radio Uruguay, Montevideo Portal y La República.

Ante la negativa de los medios a publicar la carta, Romanelli los denunció ante la Justicia penal, solicitando que se le otorgue el derecho de respuesta previsto en la Ley de Prensa.

Luego, la justicia falló a favor del pedido de Romanelli, pero Radio Uruguay, Montevideo Portal y La Republica apelaron dicho fallo.

Ayer miércoles, los ex presos políticos publicaron una nueva carta, firmada por 91 personas, en la que reiteran que el ahora asesor político fue capitán ayudante del sector Barracas del centro de reclusión durante 1978 y 1979 y “hostigó brutalmente a centenares de prisioneros”.

Texto completo de la carta:

Romanelli y la tradición de no hacerse cargo de lo que hicieron

Hace pocos días un grupo de exreclusos del Penal de Libertad publicamos una carta que describe muy sintéticamente las acciones de Antonio Romanelli, por entonces desempeñando tareas como carcelero en el Sector Barracas de esa
infame prisión.

Dijimos que el entonces alférez Antonio Romanelli practicó todo tipo de abusos contra los que estábamos detenidos por la dictadura en ese lugar.

La carta, en uno de sus pasajes dice «En ese contexto represivo, inolvidable para todos quienes lo padecimos, el entonces alférez Antonio Romanelli, actuando como Capitán Ayudante del Sector Barracas durante el período 1978– 1979, se caracterizó por su desenfadada saña represiva.

Hostigó brutalmente a centenares de prisioneros en las 5 Barracas, 10 sectores, 40 reclusos por sector, durante su permanencia.

Fue un auténtico verdugo especialmente con aquellos que padecían enfermedades psiquiátricas, con los más viejos, con los más débiles y muy especialmente, fiel a la ideología nazi que lo animó durante sus años de militancia en Secundaria, durante el año 1972, con quienes eran judíos.

Todos recordamos los “plantones”, “los malones”, “los islazos”, las requisas, los insultos, las amenazas, la destrucción sistemática de las manualidades, las sanciones injustificadas, las privaciones de todo tipo, el clima de angustia y terror.”

Publicada esta carta por varios medios, Romanelli elije el camino de amedrentar a 3 de esos medios por cumplir con su función: publicar información. No era un editorial, no era un trascendido, fueron notas periodísticas e informaciones proporcionadas por los involucrados.

Si ya era grave que un individuo acusado de estas prácticas figure como asesor de un presidenciable, si es despreciable la actitud de negar sus acciones, por estas fechas asistimos a una nueva manifestación de la impunidad: amedrentar al medio que publica.

No nos asombra, es la continuación de sus acciones en dictadura, y, como entonces, le pronosticamos un tremendo fracaso.
Igual que no consiguió cambiar nuestra convicción de que la dictadura tenía que caer, ahora no conseguirá que los periodistas dejen de informar por miedo a sus amenazas.

Romanelli, los que estamos diciendo lo que hizo, somos nosotros, gente que usted maltrató y quizo aterrorizar.

Ud. esgrime el argumento de que nunca antes fue denunciado. Ante esto, debemos aclarar a la ciudadanía -sobre todo a los más jóvenes- que materialmente es imposible realizar denuncia penal de todas las violaciones a los ddhh durante la dictadura: no habría sistema judicial en el mundo que pudiera procesarlas.

Sin embargo, algo muy distinto es cuando alguien tan identificado y reconocido por sus víctimas se expone públicamente amparado en aquella imposibilidad y tal vez pretendiendo q sus acciones deplorables hayan sido olvidadas.

Los abajo firmantes decimos No! No nos hemos olvidado de Ud. Romanelli. Está vivo en nuestra memoria y ahora más que nunca, cuando su imagen reaparece ante nosotros: hágase cargo de su exposición pública y sus intenciones políticas absolutamente coherentes con su vocación represiva.

Háganos un juicio por difamación. Es más, pida un careo con cada uno de nosotros y díganos en la cara que mentimos, diga que mentimos cuando demos detalles, diga que mentimos cuando gente que hace 40 años que no se ve, coincide en la versión de sus acciones represivas.

O, mejor aún, tenga algo de coraje alguna vez y reconozca lo que hizo.