“En Uruguay nos autopercibimos muy amplios hacia los inmigrantes pero solo  para los europeos y aun no todos, porque rechazamos a los gitanos”

Entrevistada en InterCambio la docente e investigadora de Trabajo Social Silvia Rivero, de la Facultad de Ciencias Sociales, habló sobre los cambios que está registrando la sociedad uruguaya al influjo de la nueva ola migratoria que llega al país desde hace más de una década.

De hecho, 2018 fue el décimo año consecutivo en el que Uruguay tuvo más inmigrantes que emigrantes. Estos nuevos inmigrantes proceden de otros orígenes que los mayormente europeos conocidos por el país desde el siglo 19 y durante el 20.

“Han cambiado un poco las rutas” y se verifica hoy “un aumento de las poblaciones que emigran” por causas que son más bien históricas y tradicionales, tal como es el fenómeno migratorio entre los humanos.

Algunos lo hacen “también huyendo de la violencia” aunque “mayoritariamente migran por trabajo”, si bien “a veces el límite entre trabajo y otras cosas no es muy claro”, explicó Rivero.

En la actual elección de destinos a los que migrar, incide mucho el hecho de que “países que atraían” cada año a millones de personas de todo el mundo, como “Estados Unidos” entre otros, hoy día “están cerrando sus fronteras” tal como ocurre en muchos Estados de la Unión Europea.

“Se construyen cada vez más muros” y especialmente para bloquear el ingreso de “las poblaciones que buscan refugio”. “Entonces las fronteras se cierran” y eso reorienta la búsqueda de destinos, al punto de que se aprecia desde hace unos “8, 10 años” un creciente “traslado sur-sur”, graficó.

“Entonces uno se pregunta: ¿por qué vienen a Uruguay?”, siendo que “el costo de vida es alto”. No obstante, precisó la académica, “tenemos gente que viene pero no al nivel de Argentina o Brasil”, enormes países vecinos que vienen siendo destino de millones de personas en los últimos años.

Al responder muchos inmigrantes por qué optan por Uruguay, “ellos te dicen” que “acá no te echan”, destacó. “Uruguay no te echa”, contestan a esa pregunta, algo que “me hizo pensar mucho” y concluir que “es verdad”.

La entrevistada también resaltó la importancia de “la frontera seca” que une a Uruguay y Brasil, región extensa en la que “conviven” las personas con elementos positivos cercanos de un lado y otro. Por ejemplo “el sistema educativo uruguayo«, que “ha respondido” con beneplácito a esa demanda humana. “El plan CAIF los recibe”, tal como hace “Primaria”, ejemplificó.

Al abordar el tema de la educación formal y la capacitación de los inmigrantes, apuntó el dato conocido de que entre “los cubanos”, algunos de los cuales “vienen pensando en seguir” viaje hacia otro destino, se aprecia un “alto nivel educativo, porque en Cuba hay un alto nivel educativo” extendido en el conjunto de la sociedad. “Todos en general tienen algún tipo de formación”, recordó.

Rivero comentó distintas características de grupos de migrantes de diferente origen y se refirió a la dimensión institucional del país en la materia, señalando al respecto que “en el tema de Estado y políticas públicas no hay obstáculos” en Uruguay al proceso inmigratorio.

“A Primaria entran” los hijos de quienes se instalan en el país incluso “aunque no tengan la cédula” y “lo mismo” sucede en “el sistema preescolar. En el tema de Salud también”, destacó.

Luego habló de las malas y aun pésimas condiciones en que viven muchos inmigrantes en pensiones y hostales, lamentando que todavía “el tema de la vivienda es un debe que tiene el país, para todos” sus habitantes.

En cuanto a la respuesta social al fenómeno, reflexionó en torno al hecho de que “en Uruguay nos autopercibimos” como ciudadanos “muy amplios” para recibir migrantes, pero solamente “para los europeos” y ni siquiera hacia todos éstos ya que rechazamos “a los gitanos”, por ejemplo.

Otro aspecto para analizar es que “en la camada” de inmigrantes “de estos años hay mucha población afrodescendiente”, cuya presencia hace “aumentar” y tornar “más visible” la dinámica histórica de “lucha” sociocultural de la negritud nacida y gestada dentro del país.

Asimismo comentó que muchos inmigrantes, sobre todo los de procedencia caribeña, “son ruidosos” comparados con los uruguayos más típicos. “Ellos bailan”, son más festivos “y está bueno eso” porque “te sacude”. Sin embargo, esta característica no agrada mucho al uruguayo promedio.

Más allá de eso, Rivero también recordó que en temas culturales y de diversidad “Uruguay ha tenido muchos avances” a nivel de la sociedad. “Esto de Uruguay de aceptar las diferencias también atrae, aunque la migración es económica, básicamente por trabajo”. Pero esa mayor diversidad incide en “la elección de país” al cual migrar, explicó.