“En Ecuador estamos muy cerca de una proto-dictadura; hay un empoderamiento de las fuerzas militares en América Latina”

Entrevistado en InterCambio el director de Medio Ambiente de la Prefectura de la Provincia ecuatoriana de Pichincha, Walter Bustos, denunció la entrega y privatización de los recursos del país por el gobierno de Lenín Moreno y la feroz represión gubernamental a la amplia y masiva movilización popular que se opone a resignar la soberanía nacional.

Bustos integra el equipo de trabajo de la Prefecta de Pichincha, Paola Pabón, una de las tantas víctimas directas de la persecución oficial indiscriminada contra el pueblo llano, los militantes, los dirigentes e incluso los gobernantes que rechazan la política antipopular de Moreno.

“Ecuador está en una crisis política muy profunda” y si se piensa en una salida de la misma, “no se avizoran momentos de transición” sino que la evolución de los hechos apunta a una agudización de la confrontación.

Desde el inicio del gobierno de Moreno “hubo un viraje” desde el “plan de gobierno con el que ganó las elecciones” hacia “otro plan con el que comenzó a gobernar” y cuyo contenido regresivo “nadie se imaginó”. En todo caso, “si hubo un plan” diferente “fue completamente oculto”, razonó.

Explicó que en Ecuador, “no cumplir con el plan de gobierno” comprometido en una campaña electoral “es una causal de destitución” del Presidente de la República consagrada en la normativa vigente. Es así que en este proceso “nace una derecha completamente ortodoxa y desconectada de la realidad social”. Paradójicamente, sucede en el seno de la izquierda.

Entonces y en ausencia del perseguido ex Presidente Rafael Correa, la victoria de la izquierda en las últimas elecciones abrió “un proceso neoliberal”. Y la respuesta popular a este inesperado giro derechista ha provocado una reacción ferozmente represiva del gobierno de Moreno.

“Dos tuits” de la Prefecta Pabón en los que denunció episodios concretos de represión durante las recientes movilizaciones, fueron motivo “suficiente para que la pongan detenida” y al efecto “inventaron una supuesta rebelión” incitada presuntamente por la gobernante provincial.

Entre otras arbitrariedades e ilegalidades, “a las 5 de la mañana ingresan a su habitación” los efectivos de un contingente de fuerzas de seguridad armado a guerra e integrado por un heterogéneo abanico de agentes, desde “antinarcóticos hasta fuerzas operacionales especiales”, describió Bustos.

Los cargos que se le imputan son tan falsos como fantásticos y “mientras recogen pruebas” para intentar sostenerlos, “no le permiten defenderse en libertad”: la tienen presa “en otra Provincia” que la suya, en “la prisión más peligrosa del país”. Lo único cierto es que “su acto de provocación fue ganar la Prefectura” y haberlo logrado “pese a que el gobierno de Moreno le había quitado las condiciones de participación” en el proceso electoral.

El objetivo de la operación es consumar una burda maniobra para desplazarla de la Prefectura por la vía de los hechos: le impusieron 90 días de detención y “el plazo en el que no puede dejar de asistir a la Prefectura es de 60 días”, por lo que estaría “asumiendo el Vice-prefecto” el día 61°. Al día de hoy “van 15 días” de detención “sin audiencia” y lo mismo está ocurriendo con otros funcionarios y políticos opositores a Moreno, agregó.

Asimismo la Prefectura tiene varios medios de comunicación que también está siendo acallados y perseguidos en el marco de “una represión como no he visto en mis 44 años”, represión especialmente cruel “sobre todo en los últimos 2, 3 días de movilizaciones” previas a la apertura de una negociación en la que Moreno incumplió y engañó a la dirigencia social.

“Quienes gobiernan el país en este momento son las cámaras del comercio y la banca”, es decir “el sector más recalcitrante del país”. Y el presidente “Moreno, para poder sostenerse, está entregado” al poder fáctico de “estos grupos” influyentes. Bustos describió algunas entregas emblemáticas como las bases militares para Estados Unidos y advirtió que la derecha ya habla allí de “subversión” continental y la asocia a estas iniciativas militares.

“En Ecuador estamos muy cerca de una proto-dictadura” y la violencia de este gobierno que tiende a convertirse en régimen de facto, evidencia sus objetivos con nitidez toda vez que “están saliendo a la velocidad de la luz los decretos de privatización de las empresas” públicas, “las empresas más rentables del Estado” y por ello codiciadas por el gran capital como en toda la región. “Y el campo petrolero más importante de Ecuador también lo están privatizando”, graficó el gobernante provincial y militante.

Falta poco más de un año para los próximos comicios y “es un panorama completamente abierto” el que se presenta hacia esa instancia. Moreno recoge un nivel de adhesión ciudadana de “entre 11 y 13%, el más bajo que un presidente puede alcanzar en la historia” ecuatoriana, tan bajo que el destituido ex Presidente Abdalá “Bucaram cayó hasta el 22%”, evocó.

Puntualizó que “ninguno de los juicios” abiertos contra Correa “tiene real sustento” y el líder de la izquierda, al igual que Lula en Brasil, es “el político que tiene más asentabilidad en la población”. Y esto se ratifica porque “ha empezado a crecer” de nuevo “su base política” en todo el país.

Contó que “la gente está muy molesta” porque se siente “engañada” por el cambio de planes de Moreno y alertó que justamente por este contexto, “están armando todo el aparataje para que el próximo gobierno sea un gobierno de derecha” que garantice el cambio regresivo de orientación.

Bustos admitió que dado el curso de los acontecimientos y la proyección que de estos puede realizarse ahora, “no veo otra reconfiguración” política del país “que sea pacífica” como sí la hubo con Correa porque así lo indica la reacción represiva sistemática del gobierno a las demandas sociales.

Al día de hoy “sumamos 11 muertos, calculamos 27 ojos perdidos, más de 1.000 y pico de heridos” y “al igual que en Chile, ya no se están discutiendo las causas” del malestar popular mientras que “este descontento social es una burbuja que va creciendo”. Y como telón de fondo, alertó, “hay un empoderamiento de las fuerzas militares en América Latina”.