El violento 2018 le costó a México el equivalente al 24% de su PBI

El 2018 fue el año más violento que se haya registrado en la historia del país. El ‘nivel de paz’, medido por el Instituto para la Economía y la Paz, empeoró por tercer año consecutivo y la tasa nacional de homicidios se incrementó en 14% durante el año. Miles de vidas se perdieron y con ellas las posibilidades de una nación más próspera.

El pasado año la paz se deterioró un 4,9% en el país, lo que se explica en que tres de los cinco indicadores utilizados para la medición empeoraron. Los homicidios crecieron y, por segundo año, rompieron el récord establecido, esta vez con 27 asesinatos cada 100.000 habitantes.

También crecieron los delitos con violencia y los cometidos con arma de fuego. Combo que sumado a una tasa de impunidad casi sin precedentes -un 97% de los crímenes no es castigado- da lugar a los resultados “alarmantes”.

Así lo califica el Instituto para la Economía y la Paz. Su director, Carlos Juárez Cruz, habló con Sputnik. La información sirve para “aprender de ella y no repetir fórmulas que no funcionan”, dijo.

“Evidentemente lo más lamentable y lo más grave es la pérdida de vidas humanas, el sufrimiento que esto causa y la pérdida de talentos”, agregó.

Si bien estas pérdidas son inconmensurables, puede medirse el impacto económico de estos hechos. Así, de acuerdo a las valoraciones, el costo de la violencia se elevó un 10% y le quitó al país “268.000 millones de dólares, cifra equivalente al 24% del Producto Interno Bruto (PBI) mexicano”.

Para lograr la estimación, el Instituto se basa en un concepto amplio de ‘paz’. Este no solo incluye el gasto que el gobierno realiza en policía o encarcelamiento, sino que adiciona otros factores. Entre ellos los desembolsos privados hechos por las empresas y familias o el ‘costo de oportunidad’ de ese crimen.

“Cuando un territorio cae en violencia de este tipo, los comportamientos económicos se distorsionan. Si alguien iba a poner un negocio, ya no lo hace. Lo mismo sucede si iba a consumir un producto o un servicio”, explicó Juárez Cruz.

Nueve de cada 10 víctimas mortales son hombres y la incidencia en el grupo de edad entre 15 y 29 años fue 42% más alta que en la población general. Según el experto, esta característica impacta fuertemente en la productividad del país puesto que la expectativa de que esa persona tuviera décadas de trabajo por delante se ve finalizada.

“Otra de las cosas que medimos es el miedo, cómo eso cambia las conductas, y finalmente el sesgo multiplicador”. Este concepto estima el movimiento del dinero que haría esa persona y su potencial dinamizador en la economía.