El rol del campo, similitudes en los procesos de Argentina y Uruguay

Hace 11 años -fue en el 2008- se vivieron horas tensas en la Argentina. El gobierno de Cristina Kirchner había aumentado las retenciones, un impuesto con foco en las exportaciones de soja.

La resolución 125, como se conoció esa medida, desató una pelea que duró cuatro meses, con cortes de rutas y una sociedad en vilo por el enfrentamiento campo-gobierno.

¿Cuál fue el origen de la 125?

Martín Loustau, entonces ministro de Economía, vaticinaba una posible crisis internacional y sostenía que había que estar preparado. Tuvo un encuentro con Néstor Kirchner y le advirtió sobre la situación. (La crisis estaba relacionada con el derrumbe de Lehman Brother en EEUU y sus repercusiones en bancos de todo el mundo a partir del boom inmobiliario. Aquella crisis fue subsanada en parte por la fuerte intervención del Estado que salvó a bancos y parte de la industria automotriz estadounidense. En Uruguay, por su pequeñez y manejo macro, no hubo fuertes alteraciones).

Kirchner estaba preocupado por el potencial impacto y pensaba que debían tomarse medidas. Loustau dijo que estaba todo arreglado con las gremiales agropecuarias.

El quiebre económico, político y social duraría más de 120 días. La protesta del campo tomó forma rápidamente. No se había cumplido un día del anuncio del ministro de Economía que la recién formada Mesa de Enlace, integrada por la Sociedad Rural Argentina (SRA ), Coninagro , Federación Agraria Argentina (FAA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), llamó a un paro en la comercialización de granos y carne por 48 horas.

En las rutas había cortes y movilizaciones en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Allí estaba la resistencia con los productores, muchos de ellos autoconvocados, sin vinculación con las entidades tradicionales del sector, pero unidos y pidiendo lo mismo a la Mesa de Enlace para enfrentar a la 125.

En la cresta del conflicto, el vicepresidente de Cristina Kirchner, Julio Cobos votó a favor del campo, en aquella histórica frase: “voto no positivo”.

Recordarán a Alfredo De Angeli, -que tuvo un gran papel movilizador contra Botnia- como uno de los dirigentes más activos contra la resolución 125.

Antes de la votación en el Congreso, hubo cruces de todo tipo entre el gobierno y los dirigentes del campo.
Recordemos esa instancia en el Congreso argentino, cuando el vicepresidente de Cristina Kirchner no acompañó la decisión de aumentar los impuestos a las exportaciones.

Escuchemos a Julio Cobos.

Esta rispidez fue permeando a algunos sectores de la sociedad argentina que no tenían vínculo con el campo. Llego a la clase media urbana que expresó cierto fastidio por las formas de conducción gubernamental.

La oposición política se subió a los acoplados agrarios, que fue aglutinador de todos los polos políticos dispersos de ese momento.

Tras el triunfo del campo, el gobierno de Cristina Kirchner quedó debilitado. Era el 2008. En el 2010 muere Néstor Kirchner y en las elecciones de 2011, Cristina Kirchner logra su reelección con el 54,11% de los votos.
Desde el 2008 en adelante, la fuerte puja política y social fue agenda pública en los medios y algunos holdings informativos desataron una vigorosa campaña contra el kirchnerismo.

Pese a ello, Cristina Kirchner gano en el 2011. Mauricio Macri, que venía orejeando su desembarco nacional, no se presentó en el 2011 en tanto observó que podía ser derrotado por el kirchnerismo.
Lo que sí hizo, fue tejer alianzas con la Unión Cívica Radical.

Esa alianza compleja, le permitió conseguir territorio a una fuerza que era eminentemente porteña y en ese tejido aquellos dirigentes agropecuarios que lucharon contra la 123 tuvieron un rol importante.

La base social del campo -las élites y los sectores medios, ligados a las élites y a las actividades económicas que realizaban, con alto impacto en las regiones y provincias- le dio a Macri el sustento que le permitió ganar en las elecciones de hace 4 años y que ahora -pese a la derrota y a la enorme crisis social y económica- obtuvo un 40% de los votos totales.

Un solo Uruguay

Los símbolos son interesantes. Veamos. Don Domingo Bordaberry fue un hacendado de Durazno, fundó la Federación Rural, fue integrante del riverismo, ese sector político del Partido Colorado que fue fundado por Pedro Manini Ríos y copropietario de Radio Rural desde donde se lanzó Chicotazo a la política.

Don Domingo Bordaberry (Izquierda) era hijo de Santiago. Fue padre de Juan María Bordaberry y abuelo de Pedro. Colorado conservador, productor agropecuario, riverista y católico.

En enero de 2018, en el departamento donde está arraigada la familia Bordaberry, se lanzó el movimiento Un Solo Uruguay. Santiago Bordaberry, presidente de la Sociedad Rural de durazno, (lleva el mismo nombre que su bisabuelo), fue el anfitrión del acto.

La disminución de la actividad económica en general, más la caída de los precios internacionales, estaban diciendo que el ciclo económico esplendoroso para vastos sectores del campo, estaba terminando.

Ciclo esplendoroso -cabe decir- que encierra una paradoja: su fuerte empuje tuvo causas en Argentina a partir de los impuestos a las exportaciones. Muchos empresarios argentinos, cruzaron el rio Uruguay y se instalaron acá en donde no había retenciones.

 

Con ese telón de fondo, Un Solo Uruguay comenzó un trabajo de zapa y el gobierno no pudo o no supo dar respuestas adecuadas, desde lo comunicacional ni desde lo económico y político, a las demandas de esos sectores del campo. Solo tuvo respuestas para los sectores bajos y medios. Pero el centro, era el valor del dólar; lo sigue siendo.

En tanto habían caído los precios internacionales, las tarifas no estaban alineadas con niveles de rentabilidad; las quejas estaban fundadas.

Se crearon grupos de WhatsApp en el que conviven empresarios del agro de Uruguay, Argentina, Brasil, Paraguay y hasta de Colombia.

La acción de Un Solo Uruguay agrupó además de fuertes empresarios del campo, a sectores periféricos de la economía agraria y a pequeños comerciantes que estaban enojados por la trazabilidad financiera a que les impulsó la bancarización y la inclusión financiera. Esa estrategia del gobierno, en definitiva, acota la informalidad, un comportamiento muy acentuado en algunos espacios del interior.

Vamos a escuchar el tramo final del Ingeniero Eduardo Blasina, cuando habló en el acto de 2018 de Un Solo Uruguay.

Todos los sectores involucrados fueron ajustando sus acciones. No fue menor el papel de Antonio Zambrano -fuerte rematador e intermediario- que le dio el apoyo logístico a Un Solo Uruguay con sus oficinas en todo el país. Zambrano tuvo apariciones dos veces por año anunciantes en ambos por sus actividades de rematador.

En determinado momento Un Solo Uruguay se planteó organizar un partido político. Fue descartado. La estrategia pasaba por penetrar en los ya instalados. Este año tuvieron un nuevo actor afín: Cabildo Abierto. Un Manini Ríos con aquellos postulados de un Bordaberry.

Así fue que el Partido Nacional, el Partido Colorado -Talvi integró a sus filas como asesor agropecuario a Eduardo Blasina, consultor del agro y exponente en el primer acto de Un Solo Uruguay-, Cabildo Abierto (este partido tiene a Manini como estanciero, a su candidato a vice, como estanciero y a Hugo Manini como fuerte productor arrocero, que estuvo en Durazno en el 2018, luego de estar junto a José Mujica desde el 2003 hasta su primera presidencia), e incluso el Partido Independiente que recibió apoyo de los sectores agropecuarios.

Pero además ha sido relevante la influencia de medios y periodistas. Tanto las radios Carve como Rural fueron portavoces del malestar que expresaron estos sectores. El ingeniero Blasina -desde sus columnas en el diario El Observador y en radio Rural- fue un referente de ese descontento.

El ex periodista Gerardo Sotelo -que fue uno de los que habló en el acto de Un Solo Uruguay en enero de este año- fue un influyente comunicador de esta problemática. Luego desembarcó en la política, en el Partido Independiente.

El diario El País -como es tradicional- alimentó desde sus portadas y desde sus columnistas, el descontento de los sectores agropecuarios, algunos -como lo dijo el ingeniero Blasina en el acto de enero de 2018- en favor de un dólar alto. Súmese a esto, la fuerte campaña en las localidades a partir de medios como radios, diarios y canales cable, que en algunos casos sus propietarios coinciden con su relevancia en el sector agropecuario.

Es muy significativo que el partido Cabildo Abierto, que lidera Manini Rios, lleve el mismo nombre de las asambleas que realizaba Benito Nardone, Chicotazo, hacia finales de los años 50. Aquellos Cabildos Abiertos -empujados por su prédica radial- permitieron junto a otros factores, el triunfo del Partido Nacional en 1958.

Escuchemos un jingle del Partido Nacional en 1958.

Quiere decir, que esta coalición multicolor tiene fuertes bases en los sectores agropecuarios que reclaman atención, participación en la cosa pública, restauración de valores y dólar alto.

Esos sectores fueron los que limaron con prolijidad militar, la incidencia del Frente Amplio en los sectores que alguna vez -no hace mucho- le había dado su voto de apoyo a la izquierda.

La fuerte caída del Frente Amplio en el Interior tiene mucho que ver con estas acciones que coinciden con una disminución de la actividad de José Mujica, que había sido un actor fundamental en la captación de votos en ese interior.

En Artigas, Rivera, Tacuarembó, Cerro Largo, Durazno, Flores, Treinta y Tres, Lavalleja, el Frente Amplio obtuvo el 30% de los votos.

Ocho similitudes en los procesos de Argentina y Uruguay

  1. Administración de acciones de desgaste del gobierno, con protestas y reclamos permanentes de soluciones. En Argentina contra los impuestos a las exportaciones, las retenciones, y en Uruguay en favor de un dólar más competitivo y contra las tarifas altas.
  2. En Uruguay hubo respuestas sectoriales -en virtud de las características de algunos sectores- que no satisficieron a los autoconvocados.
  3. Acción de productores, muchos de ellos autoconvocados, sin vinculación con las entidades tradicionales del sector.
  4. Entidades haciendo eco de los reclamos de los autoconvocados.
  5. Alto impacto local de las protestas, por ser referentes locales quienes llevaron adelante las movilizaciones.
  6. Caída o enlentecimiento de la actividad económica en las ciudades y pueblos del interior.
  7. Posibilidad de crear partidos políticos del campo. En ambos países se descartó. Sin embargo, se incorporaron -logística, dirigentes y recursos financieros- a los partidos ya instalados, con la salvedad de Cabildo Abierto.
  8. Fuerte cobertura de los medios a cada actividad que realizaran las entidades o autoconvocados, generando opinión pública adversa al gobierno. Alto impacto comunicacional en lo local.

NOTA 1. Cuando estaba concluida la redacción de esta columna, el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, escribió un Tweet muy interesante.

El texto fue un mensaje claro y contundente para Lacalle. La prédica de los arroceros fue insistente desde las páginas del semanario La Mañana, que dirige Hubo Manini Rios.

NOTA 2: La movilización de Un Solo Uruguay tiene fuertes diferencias con aquella que se vertebró en diciembre de 2001, con el nombre de Concertación para el Crecimiento.

En esa oportunidad fueron sectores medios del campo sin intervención alguna de gremiales poderosas. Solo intervino con fuerza la Asociación de Cultivadores de Arroz, presidida en aquel momento por Hugo Manini Ríos y la Comisión Nacional de Fomento Rural.

Después fueron autoconvocados de todo el país. La Asociación Rural y la Federación Rural expresamente no quisieron estar. La otra gran diferencia es que aquella Concertación fue integrada con mucha fuerza con gremiales de comerciantes con sede en Montevideo, como ferreteros, carniceros, panaderos, kiosqueros y otros.

Esa movilización tuvo una buena sintonía con el entonces senador José Mujica y escasa relación con blancos y colorados que sostenían al tambaleante gobierno de Jorge Batlle.

Linng Cardozo
27 de noviembre de 2019