El litio, ¿la clave del golpe en Bolivia?

«Hay que estar alerta al rol que vaya a cumplir el Ministerio de Minería de este Gobierno interino y cuál va a ser el trato en los contratos firmados con Alemania, China y Rusia», indicó a Sputnik el politólogo Nicolás Melendres, en referencia al litio boliviano que, según dijo, se trató de un factor clave en el golpe de Estado contra Evo Morales.

«La coyuntura política en Bolivia no se puede entender sin un análisis de lo que pasó con los contratos del arrendamiento de litio con la empresa alemana Aci Systems, que fue uno de los primeros pedidos del Comité Cívico de Potosí», señaló Melendres.

Los comités cívicos, principalmente los de Potosí y Santa Cruz, se convirtieron en los impulsores de la resistencia contra el triunfo de Morales en las elecciones presidenciales del 20 de octubre, e incluso lo venían siendo desde antes.

Como parte de un intento por descomprimir la violencia que iba en aumento contra sus seguidores, dirigentes y familiares directos, el presidente decidió dejar sin efecto el acuerdo con Aci Systems.

Lo hizo el 3 de noviembre —una semana antes de renunciar— mediante la derogación del decreto que había autorizado en abril de 2018 una sociedad mixta entre la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y la firma alemana. El acuerdo había generado protestas en la región porque se dudaba que los beneficios se volcasen a la zona.

El encargado de dar la noticia fue el gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, del Movimiento Al Socialismo, de Evo Morales. Según explicó, la derogación de la norma dejó sin efecto la creación de la empresa mixta para industrializar la producción de litio en el salar potosino de Uyuni, que el Gobierno asegura que posee las mayores reservas mundiales de este mineral con unos 21 millones de toneladas.

«Lamentablemente hemos llegado a esta situación, seguramente el tiempo dirá quiénes han actuado de verdad pensando en Potosí (…) Las cosas están dadas, se pidió que se abrogue y bueno, ya está», señaló Cejas.

La firma alemana tenía previsto invertir unos 1.300 millones de dólares en las instalaciones, mientras que la contraparte boliviana rondaría los 900 millones. La producción habría comenzado en 2022. Según los primeros cálculos hechos por expertos alemanes, los “ingresos brutos” por ventas anuales alcanzarían los 1.200 millones.

Leña al fuego

La revista Diálogo, editada por el Comando Sur de EEUU, publicó el 7 de noviembre en su sección «Amenazas Transnacionales» un artículo titulado «Empresas chinas explotarán el litio boliviano» (https://dialogo-americas.com/es/empresas-chinas-explotaran-litio-boliviano/), dando a entender que el acuerdo se había firmado ese mismo mes, cuando en realidad lo fue a principios de 2019.

«Se firmaron contratos con la empresa alemana y en la parte de la industrialización con empresas chinas», precisó Melendres, al consignar que estos convenios fortalecieron la posición de Pekín como principal controlador del mercado mundial de litio, y de Alemania en su búsqueda de autonomía energética por fuera de EEUU.

El politólogo boliviano advirtió que es necesario «estar alerta al rol que vaya a cumplir el Ministerio de Minería» porque, incluso, «el Ministerio de Economía ya habló de la necesidad de liberalizar la economía, entonces hay que poner los ojos muy atentos respecto a qué va a suceder».

«Ya hemos visto que uno de los pedidos del Comité Cívico potosino era la anulación del contrato con la empresa alemana y todavía no hemos visto quién se haría cargo de lo que es la explotación de litio boliviano», añadió.

Si bien Melendres dijo que no se sabe qué pasará, comentó un episodio que definió como «extraño».

«Tres días después de las elecciones en Bolivia, las acciones del multimillonario norteamericano Elon Musk se incrementaron después de dos periodos de pérdida en la Bolsa de Valores de Nueva York», apuntó.

«No hay que olvidar que es accionista de la empresa Tesla que es una de las que está fabricando autos a partir de lo que son las baterías de litio», resaltó el politólogo.