El inconsciente del General Manini Ríos

La historia sin contar los “pormenores” es una historia renga, incompleta. Este enfoque se vincula con otra línea de la historiografía que es la microhistoria. No hay historia sin microhistoria.

Cuando se aborda a un protagonista, es interesante partir del concepto –ya difundido por Baudelaire, Rilke y hasta Saint Exupery: “la patria es la infancia”. De manera que al general retirado Guido Manini Ríos lo vamos a abordar desde esas dos ópticas.

Son 4 capítulos:

  1. La relación de la izquierda con los militares.
  2. Los antepasados de Manini Ríos.
  3. Su formación como paracaidista.
  4. El Batallón 14, regimiento de paracaidistas en donde se formó. Este lugar posee historia en la época de la dictadura.

LA RELACIÓN DE LA IZQUIERDA CON LOS MILITARES


La relación de la izquierda con los militares es compleja. Para no remontarse a muchos años atrás, en el Frente Amplio existen diversas actitudes para con los militares a nivel de dirigentes. A nivel de votante o militancia, existe un fuerte reflejo de rechazo que condiciona cualquier razonamiento sensato sobre el punto.

A nivel de dirigentes, hay quienes construyen relaciones de respeto, otros que no saben qué hacer y un tercer grupo que le cuesta elaborar pensamiento y se cobija en el concepto de que los civiles mandan a los militares.

El militar -por formación y en general- no respeta al genuflexo, ni al débil de carácter y talante. Respeta al fuerte, al que se presenta firme en sus convicciones. Desde esa perspectiva –que no ausenta desconfianzas- se construyen buenas y democráticas relaciones.

La asunción de Eleuterio Fernández Huidobro en el Ministerio de Defensa con la presidencia de José Mujica, pareció acceder a ese mando una persona que entendía la cabeza militar sin arriar banderas. Desde esa posición de ex guerrillero supo elegir las palabras y los gestos para estar al frente de la tropa y no que la tropa se lo llevara puesto. Se peleó con los frenteamplistas y al tiempo que lo hacía fortaleció su relación con los militares. Actitudes tácticas con mirada estratégica, podría decirse.

En esa dinámica, elige a Guido Manini Ríos para el ascenso a general y luego para comandante en jefe. Durante la gestión de Fernández Huidobro, Manini Ríos no existió desde el punto de vista mediático. Fernández Huidobro lo interpretaba. A la muerte del ministro, comenzó un ascenso de Manini Rios en tanto observó que ya no estaba quien lo interpretaba.

En los últimos dos años, caminó en la cornisa y el presidente Vázquez seguramente analizó diversas estrategias para gestionar al comandante. La sanción –un inédito arresto a rigor- fue una apuesta a que Manini Ríos pidiera el pase a retiro. Sin embargo, Manini Ríos aceptó la sanción y redobló la apuesta mediática y de cuestionamientos a decisiones del Ejecutivo. El tono de la presión de Vázquez para alinear a Manini Ríos llegó a su punto de no retorno cuando Manini cuestionó no solamente al Ejecutivo sino el proceder del Poder Judicial. No fue destituido por esas críticas, sino por la forma y las palabras utilizadas, que lo pusieron en defensa de los acusados de violar los derechos humanos, y la cadena de hechos y desencuentros registrados en los últimos dos años.

LOS ANTEPASADOS DE MANINI RÍOS

Fotografía de José Batlle y Ordóñez durante su segunda presidencia. De izquierda a derecha (de pie) Feliciano Viera, Pedro Manini Ríos, Mateo Margariños Solsona, Antonio M. Rodríguez, el coronel Laborde, José Serrato y Domingo Arena, (sentados) Claudio Williman, Diego Pons y José Batlle y Ordoñez.

Esta familia de apellido compuesto viene del patriciado oriental. Su abuelo Pedro Manini Ríos ya resulta relevante en la historia del Partido Colorado a principios del siglo XX. La familia estuvo vinculada a la dictadura de Gabriel Terra en la década de los 30.

En 1914 fundan el diario La Mañana. Fue fundado por los colorados Pedro Manini Ríos, Héctor Gómez y Vicente Costa como tribuna opositora a la corriente gubernista de José Batlle y Ordóñez. También hubo periodistas de otras banderas, como el cívico Eduardo J. Corso, de fuerte predicamento entre el sector agroganadero, con sus audiciones radiales.

En ese período esta corriente política encarnó el coloradismo católico –recuerden que el general Manini Ríos reinauguró polémicamente una parroquia en el Hospital Militar, lo que fue muy cuestionado por Ope Pasquet- , el conservadurismo y al empresariado agroganadero.

La Mañana y El Diario funcionaron hasta la década de 1980, editado por la Sociedad Editora Uruguaya (Seusa), que además tenía vínculos con bancos de plaza. Ambos diarios cerraron a
A fines de los años 1990. Obsérvese que por estos días, la hija de Hugo Manini Ríos, hermano del general, intenta relanzar La Mañana, como sitio web y como semanario papel de los sábados.
¿Qué decía el periódico La Mañana que dirigía de Pedro Manini Ríos sobre el Batllismo en 1919?:

«¿Hasta dónde llegan las ideas comunistas del batllismo? ¿Es un partido socialista? ¿Es un grupo de bolcheviques? Nos parecería útil saberlo, porque ello interesa grandemente a todos (…)»

El diario El Día, fundado por Batlle y Ordoñez, el 28 de enero de 1905, ya le había respondido a los riveristas:

«(…) los procedimientos y las tendencias de los colorados no pueden, en efecto, decirse que son socialistas; pero no puede negarse que la índole, los procedimientos y las tendencias de nuestro partido -que tiende a liberalizar las masas a hacer progresar las instituciones, a conceder al pueblo todos los beneficios de la más amplia democracia, a respetar entre sus afiliados, el valor de las opiniones individuales, a borrar las fronteras confraternizando en la historia, (…) no puede negarse, decíamos, que desde estos puntos de vista tiene que cultivar con el socialismo y en general con las clases obreras cierta cordial simpatía».

Guido, también es hermano del empresario Hugo Manini Ríos (ex presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz durante el gobierno de Jorge Batlle), se vinculó en los años de la crisis a José Mujica. Hugo Manini también fue ex fundador del grupo de ultraderecha en los 60s y 70s Juventud Uruguaya de Pie (JUP), participante del escuadrón de la muerte e involucrado en el asesinato del 11 de agosto de 1972 del joven trabajador y estudiante militante de izquierda Nelson Santiago Rodríguez Muela.

Aunque la familia se desarrolló en Treinta y Tres, Alberto, el padre del militar, asumió como diputado por Montevideo en 1959 por la Unión Democrática Reformista, que se había presentado bajo el sublema Todo Nos Une Contra el Colegiado.

Los emprendimientos arroceros en Treinta y Tres de los Manini Ríos vienen de la época que se pagaba con bonos a los peones. Hugo fue quien se dedicó a los arrozales.

Carlos Manini Ríos, tío del jefe del Ejército, fue director de La Mañana, embajador de la dictadura en Brasil y luego ministro del Interior del primer gobierno de Julio Sanguinetti.

En 1980 se manifestó contrario a la reforma constitucional propuesta por la dictadura militar ese año, y que fue rechazada en plebiscito. Desde entonces, pasó a ser uno de los dirigentes del Partido Colorado en los años de la transición a la democracia. En 1985, al asumir como Presidente de la República, Julio María Sanguinetti lo nombró Ministro del Interior. En octubre de ese año, la detención de un diputado del Frente Amplio durante una manifestación, en violación a sus fueros parlamentarios, lo llevó al borde de ser censurado por el Parlamento, pero el apoyo de Sanguinetti, que amenazó incluso con poner en juego el mecanismo constitucional que habilitaba la disolución de las Cámaras en caso de censura a un Ministro, le permitió permanecer en su cargo, que abandonó en abril de 1986. Lo sustituyó Antonio Marchesano.

Carlos Manini Ríos fue un destacado ensayista, escribiendo varios libros sobre la historia del Uruguay, en particular sobre las primeras décadas del Siglo XX, como Anoche me llamó Batlle, Crónica política del Uruguay contemporáneo, etc. Escribió también novelas y poesía.

El general Guido Manini Rios estuvo en la Cámara de Diputados junto al entonces ministro de Defensa, Fernández Huidobro, a propósito de la reinauguración de la parroquia en el Hospital militar y la posible violación del principio de laicidad. Allí Manini recordó con estas palabras, su pasado:

“En el año 1913, cuando mi abuelo fundó el Partido Colorado General Fructuoso Rivera, uno de los puntos centrales de su plataforma política era la separación de la iglesia del Estado, lo cual se va a concretar pocos años después, en la Constitución de 1917.”

Los Manini Ríos han tenido una conducta pragmática a lo largo de la historia política familiar. Como queda visto, el tío del general fue embajador de la dictadura y luego se pronunció contra el plebiscito impulsado por los militares. Y fue ministro del Interior en la restauración democrática. También Hugo Manini Ríos es un pragmático. Fue fundador de la JUP, en la crisis del 2002 se relacionó con el PUIT CNT y con Mujica. El año pasado apareció en el Movimiento un solo Uruguay.

Pero hay otra muestra del pragmatismo en la familia Mani Ríos. En declaraciones al semanario Marcha, en la década del 60, Pedro Manini Ríos ya diputado dijo que no temía votar junto a los blancos aunque quedara aislado de los colorados. (Ver facsímil)

 

SU FORMACIÓN COMO PARACAIDISTA


El militar paracaidista tiene una definida formación y un perfil sicológico bien marcado. La confianza es vital en esta profesión y una gran autoestima. Hugo Chávez y Jair Bolsonario se formaron como paracaidistas militares.

¿De dónde viene la formación de los paracaidistas? La llegada de los paracaidistas franceses al Kasbah de Argel es considerada por muchos como el núcleo de lo que serían luego las experiencias en lo que respecta a apremios ilegítimos en toda América Latina.

Y es que son los franceses con su experiencia argelina, quienes entrenan a los soldados brasileños y éstos, a su vez, quienes luego entrenan a la mayor parte de las fuerzas de seguridad interna del continente.

Los soldados franceses, tropas de élite de altísima calidad del primer regimiento extranjero de paracaidistas, definieron seleccionar a cuatro o cinco personas, presionarlos en forma brutal y a partir de esto, conseguir información de inteligencia necesaria para luchar contra los integrantes del Frente de Liberación Nacional de Argelia.

Eso ocurrió hacia finales de los años 50. En 1966 se expone la película “La batalla de Arglia”, en donde se expone la llegada de los paracaidistas francés y los métodos empleados contra los grupos insurgentes. En 1966 parte de la izquierda uruguaya observó con atención esa película que se puede observar entera, en idioma español.

La formación paracaidista para la lucha antisubversiva conlleva desensibilización, baja capacidad de identificación para generar vínculos con la víctima; credibilidad en sistema de roles y jerarquía.

Un estudio chileno sobre el tema dice:

“Cuando las personas se hallan sometidas a ser observadores cotidianos de atrocidades, de hechos sangrientos o brutales, adquieren la capacidad de desconectarse emocionalmente del significado de sus percepciones. Su capacidad de percepción del horror disminuye: ya no ven la sangre ni la huelen y lo que es más importante, ya no sienten el sufrimiento, característica que es necesaria para la supervivencia. Y es que si permanentemente el ser humano se encontrara al máximo de sensibilidad, no le sería posible vivir. Insensibles a nuestros propios sentimientos, tendemos a volvernos insensibles al sufrimiento del otro. Y una vez que la persona acepta la atrocidad sin sentir nada, el paso que sigue hasta que ella misma cometa tal atrocidad es muy corto. Eso forma parte del entrenamiento del paracaidista”.

EL BATALLÓN 14

El general ahora en situación de retiro, Guido Manini Ríos, fue formado como paracaidista en el Batallón 14. Su currículum enviado en el 2011 al Parlamento cuando se consideró la venia para el ascenso a general, dice que se recibió de alférez en 1978. Desde ese año ascendió primero a teniente segundo (1981), teniente primero (1984) y Capitán paracaidista en 1988.

Manini Ríos era alférez durante las torturas en ese centro, y era Capitán del Batallón 14 en ese centro en 1984 cuando, se asegura, ocurrió la operación Zanahoria, el proceso de desenterramiento de desaparecidos, probablemente también en el batallón 14.

Un año antes de recibirse como Alférez, desapareció el maestro Julio Castro. Eso ocurrió en 1977. Su cuerpo fue hallado en 2011 con un tiro en la cabeza, en una fosa del batallón 14.

El 15 de enero de 1978, el mismo año que se recibe de alférez Manini Ríos, es detenido en el Batallón 14, Blanco Valiente. Según la Comisión para la Paz murió el 3 de febrero, como consecuencia de las torturas. El hallazgo de restos de Blanco Valiente en el Batallón 14, se registró cinco meses después de ubicar los del maestro Julio Castro y a sólo 50 metros de ese lugar.

Aquí parte de su curriculum enviado al Parlamento por el entonces ministro Fernández Huidobro:

El pasado jueves 21 de marzo, Subrayado informó que se retomaron las excavaciones en el Batallón 14 de Toledo en búsqueda de desaparecidos. Excavarán en los puntos del terreno en donde un equipo de antropólogos detectó anomalías con un georadar.

Hace un año y a pedido del fiscal Ricardo Perciballe un equipo de antropólogos forenses provenientes de Argentina analizó el lugar con un georradar y comprobó anomalías en el terreno, en ocho puntos. Fue a raíz de una denuncia que había realizado el periodista Marcelo Falca en 2018 ante la Fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad, tras recoger datos de fuentes militares. Además, la información del periodista coincide con el testimonio de un integrante del grupo madres y familiares de detenidos desaparecidos, por lo que ambas denuncias se presentaron en la misma causa. Ahora excavarán en los puntos donde se detectaron las anomalías del terreno.

CONCLUSIONES

  1. Analizar al gerneral Manini Rios según cánones tradicionales –derecha, izquierda, fascista, progresista, gorila- resulta inapropiado. No es un buen camino ni buenas las herramientas. Hay que hacer el esfuerzo de encontrar otros caminos dada la complejidad de las matrices tradicionales de análisis. Su tradición familiar e incluso su comportamiento al frente del Ejército lo muestran como un pragmático y desde ese pragmatismo defiende sus ideas. No parece tener anclajes partidarios firmes, pese a provenir de una familia colorada.
  2. A diferencia de la mayoría de los militares uruguayos, Manini Ríos proviene de una familia vinculada al patriciado oriental, con fuertes vinculaciones con la oligarquía criolla, los emprendimientos agroganaderos y la política. Desde principios del siglo XX hasta ahora, siempore hubo un Manini Ríos en la madeja políca nacional. Es un militar muy formado, maneja sin dificultades inglés, francés y portugués. Mas bien que sus antepasados marcan una impronta que se vincula a los militares argentinos que en su mayoría provienen del patriciado y oligarquía, a principios del siglo XX y hasta ahora.
  3. Intuyo que su pronunciamiento de “no arriar banderas” y que en el futuro elegirá cual será el mejor lugar para defender sus principios, no lo llevará a afiliarse a ningún partido y no que será candidato de ninguno. Podría preferir –como buen pragmático- quedar con las manos libres y optar por quien lo invite a gobernar, luego de ver las patas a la sota. Este no es su tiempo político partidario; es el tiempo de formar masa crítica y luego verá cual es la mejor trinchera, sin dinamitar puentes a priori.