El inconsciente de un solo Uruguay

En enero de 2018, se presentó en sociedad un movimiento denominado “Un solo Uruguay”. Básicamente integrado por ciudadanos y empresas ligadas al negocio agro-ganadero pero liderado especialmente por fuertes empresarios departamentales.

Ese movimiento tiene como vanguardia –desde lo ideológico y logístico- a empresarios del agro que en el período 2005-2012 tuvieron su zafra productiva obteniendo fuertes ganancias desde sus posiciones en los diferentes puntos de la cadena agro-ganadera

El negocio –que tiene fuerte impacto en el desarrollo local, porque derrama sobre múltiples sectores como el comercio y el transporte, por ejemplo- se afirma en 5 pilares.
1) Acceso a mercados.
2) Valor del dólar.
3) Precios internacionales.
4) Clima.
5) Costos.

Veamos cada uno de ellos.
Acceso a mercados. Uruguay tiene hoy muchos más mercados que hace 15 años. Como es clave en la inserción internacional, el rol de Estado en estos años ha sido relevante. El Estado abre mercados y detrás van los actores privados. Un dato importante: durante este periodo, las exportaciones uruguayas de bienes por departamento mejoró los equilibrios productivos.

Antes Montevideo estaba despegado, y ahora otros departamentos ganan importancia lo que mejora la equidad en el país. Hay un informe del Instituto Uruguay XXI sobre el tema. El acceso a mercados en un mundo altamente competitivo, es un tema clave para el país.

El valor del dólar. Se trata de una moneda que no emite Uruguay, pero que es necesario atender. No solamente se debe mirar su repercusión en la rentabilidad exportadora, sino también se deben atender otros fenómenos importantes. El dólar no lo maneja expresa y claramente el Estado, sobre todo cuando se definió que la política a aplicar era la flotación del tipo de cambio y no las rigideces que trajeron crisis al país. El dólar no lo maneja Uruguay.

Precios internacionales. Esto tampoco lo maneja el país. Su tamaño define que es un país tomador de precios y no formador de precios. Por tanto, no tiene responsabilidad en esto.

Clima. Las lluvias, las altas temperaturas, las inundaciones, las sequías, claramente no son manejables por el Estado. Sin embargo, hay momentos que casi se le pide ese milagro.

Costos. Este es un rubro en donde el Estado si decide, aunque con las limitaciones de un conjunto de factores. El valor de los salarios, de la energía y del combustible –entre otros elementos- es resorte del Estado. Se puede decir que esos factores tienen algunos impedimentos para su manejo libre. Pero, sin lugar a dudas, pesan a la hora del estudio de factibilidad y rentabilidad posible de una empresa.
Como se ve, la mayoría de los pilares no son responsabilidad de este gobierno ni de ninguno.

El año pasado, “Un Solo Uruguay” dijo entre otras cosas:
1- Excesivo tamaño y gasto del Estado.
2- Ley fiscal que obligue de una vez a cualquiera sea el que gobierne en el próximo periodo a no gastar más de lo que le ingresa.
3- Altos costos del combustible y de la energía en general.
4- Endeudamiento agropecuario.
6- Atraso cambiario.

El país creció a tasas muy altas durante varios años. Los historiadores de la economía uruguaya no encuentran otro lapso en la historia con esas tasas de crecimiento ininterrumpido.
El país cambió; la geografía humana y del campo cambió. Todo cambió.

En enero de 2018 –cuando se lanzó al ruedo “Un Solo Uruguay”- había problemas en 4 de los 5 pilares mencionados.
• Valor del dólar. Contenido porque la región estaba en problemas y había que mantener alineados diversos parámetros.
• Precios internacionales. En caída.
• Clima. Sequías y lluvias.
• Costos. Precios relativamente altos.

Quedaba afuera el acceso a mercados porque se había crecido en número de países con intercambio. Ahora, hace pocas semanas, se abrió el mercado de Japón para las carnes uruguayas. Y eso lo hizo el Estado, no los privados.
La combinación de los 4 factores provocó la explosión de Un Solo Uruguay.

Ahora bien, ¿hay algo más detrás de ese pronunciamiento? ¿Cuál es el inconsciente de ese movimiento?
Hay veces que el paciente en una terapia te dice más por lo que no dice, que por lo que dice.
Veamos que no dijeron los integrantes de “Un Solo Uruguay” y que son fenómenos ocultos que motorizan la visibilidad. Visibilizan elementos con rasgos de verosimilitud y no hablan de otras cosas.
A mi juicio hay tres elementos ocultos.
El primero: resistencia férrea al nuevo catastro rural. Fíjense que “Un Solo Uruguay” nació en enero de 2018.

¿Qué ocurrió meses atrás, en el 2017?
Veamos un poco antes, en el 2016. El día en que el ministro de Economía Danilo Astori presentó al Parlamento el proyecto de Rendición de Cuentas 2016, el jerarca adelantó que se trabajaría en una actualización del catastro que, según él, tiene hoy sus valores «desvinculados de la realidad y obsoletos». La actualización catastral de padrones rurales puede determinar un incremento de lo que pagan los titulares de los predios por concepto de Contribución Inmobiliaria Rural e Impuesto de Primaria.
El actual Catastro Rural tiene como 80 años.
En el 2017, los dirigentes de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) y la Federación Rural del Uruguay (FRU), dijeron que el ajuste catastral afectaría sobremanera a los titulares de predios rurales.

Seguidamente amenazaron con tomar medidas como cortes de rutas. Eso fue en el 2017.
El entonces ministro de Ganadería, Aguerre, dijo: «La diferencia entre los valores catastrales y los valores de mercado es lo suficientemente grande” como para preocupar a los productores.

En tanto, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García, reafirmó lo dicho por el ministro Aguerre y afirmó que «El valor de la tierra en 2008 o 2009 tenía un promedio de US$ 500 la hectárea, y hoy, ustedes sabrán mejor que yo cuánto vale. Por lo tanto, en el mediano o largo plazo, este es un tema que el país tiene pendiente».

El vicepresidente de la Federación Rural, Miguel Sanguinetti, dijo al diario El País que están «totalmente disconformes porque el gobierno nos volvió a mentir, como tantas veces lo ha hecho. Había dicho claramente que al agro no se le iba a aumentar ningún impuesto más», recordó. «En el agro hay cero rentabilidad, o rentabilidad negativa», agregó, «y a este gobierno fabuloso se le ocurre aumentar la carga impositiva». «Hay mucha bronca en la gente», afirmó Sanguinetti. Para el gremialista, «hay gente que tiene un odio tremendo a la gente del campo, no hay duda, y lo demuestra en estos casos».

Finalmente el gobierno –en atención a diversos fenómenos, como los precios internacionales y algunos elementos vinculados con la competitividad- resolvió no avanzar con el nuevo catastro rural.
Eso fue en junio de 2017, 6 meses antes de que naciera “Un solo Uruguay”

El otro eje oculto: el desplazamiento de lugares de poder históricamente en manos de sectores agro-ganaderos. Los cambios en la matriz productiva del país modificó el mapa de lobistas en el Uruguay. Desde finales del siglo XIX, los agroganaderos tuvieron fuerte influencia en los gobiernos a través de dos entidades relevantes, como la Asociación Rural y la Federación Rural. En muchos casos, influyentes empresarios de esos sectores fueron presidentes del Banco República, ministros de Ganadería, etc. Incluso hubo un presidente que los representó: Juan María Bordaberry, con campos en Durazno desde finales del siglo XIX, precisamente.

Los cambios en la matriz productiva y en la propiedad de la tierra –los extranjeros poseen mucha tierra en el Uruguay- hizo que aquel poder corporativo que tuvieron las familias agropecuarias se fuera perdiendo.

Cuando hablan de los gastos del Estado, saben que representantes de esos sectores integran el Estado en diversas instituciones como INAC, por ejemplo. Allí y en otros lugares los representantes agroganaderos ganan viáticos. Incluso desde el movimiento “Un Solo Uruguay” han criticado a estas representaciones porque dicen, “están acomodados con el gobierno”.

El tercer eje: la brutal agresión al medio ambiente a través de los agroquímicos empleados para optimizar plantaciones de soja y otros granos.

En enero de 2018 dieron una pista. Dijeron: nos importa el medio ambiente, por eso dejamos “limpito” el predio de Durazno en donde se realizó la concentración.

Sin embargo, la realidad los deja al desnudo. Diversos estudios de la Facultad de Ciencias y de DINAMA están revelando la gravedad, por ejemplo, de los cursos de agua en el Uruguay. Hace pocos días, incluso el presidente Vázquez, precisamente en Durazno, dijo que el río Negro está contaminado y no está UPM. Está contaminado por el uso intensivo de agroquímicos.

El periódico La Diaria informó el pasado 16 de febrero que desde 2013 crecieron las denuncias ante el Ministerio de Ganadería por uso de agroquímicos. Entre 2011 y 2017 hubo casi 800 denuncias; se aplicaron 131 sanciones económicas. Hubo una gran cantidad de denuncias por uso de agroquímicos en torno a escuelas. Hay un mapa que revela la situación: las denuncias por escuelas afectadas son en las zonas intensamente agrícolas de Uruguay.

En la revista Galería del semanario Búsqueda entrevistó hace una semana a Daniel Panario, investigador en temas ambientales. El título de la nota fue: “Los negocios pesan más que nuestra salud”. Ahí dice que el estado de las aguas en el río Negro y en el río Santa Lucia es un desastre, además de tener una visión crítica de la instalación de UPM.

De acuerdo a lo que me contaron dos fuentes del movimiento “Un Solo Uruguay”, la nota de Galería fue whatsappeada entre ellos y generó mucho enojo. “En el mejor semanario del país nos tiran con esto”, dijo un de las fuentes.

En el mismo chat, me dijeron que se difundió un estudio de la Facultad de Ciencias en donde revelan las causas de las cianobacterias: el fósforo y el nitrógeno.

El estudio, realizado por Sylvia Bonilla y Luis Aubriot de la Sección Limnología, de la Facultad de Ciencias, dice textualmente: “Las aguas pueden verse enriquecidas artificialmente de nutrientes, particularmente nitrógeno y fósforo, como consecuencia de diversas actividades humanas.

El aporte excesivo de nutrientes al agua en forma difusa proviene de la escorrentía de suelos ricos en fertilizantes producto de las prácticas agrícolas. Históricamente, la agricultura intensiva conlleva la tala del monte ripario lo que facilita el transporte de los fertilizantes y el producto de la erosión del suelo al agua.

Los nutrientes también pueden provenir de aportes puntuales, por ejemplo de los efluentes industriales y urbanos (saneamiento), tambos, feedlots y depósitos de basura. Esta forma de contaminación del agua y sus efectos en el ecosistema se denomina eutrofización (enriquecimiento de nutrientes de forma artificial). El fenómeno afecta a cuerpos de agua en todo el mundo.”

El monte ripario son los montes que crecen en las orillas de los cauces. ¿Qué es lo que hacen los productores sancionados? Talan y pagan la multa. Lo que ganan es mucho más que el monto de la multa.
Por otro lado, los datos de importaciones de fertilizantes hablan de la gravedad de su uso.

El ex ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, en el año 2015 dijo que el estado del río Santa Lucía era “preocupante” y “grave”. Hoy, 4 años más tarde, sigue igual o peor a pesar de que este gobierno instaló un equipo en 2015 para estudiar el tema y atenuar los impactos medioambientales. El uso de los agroquímicos y los desechos de los tambos son los responsables del estado de situación. Aún hoy.

Habrán dejado “limpito” el campo de Durazno en donde se concentraron. Pero fue un ademán populista y demagógico. El inconsciente de Un Solo Uruguay los traicionó.

Linng Cardozo
20 de febrero de 2019