El Frente Amplio como fenómeno cultural

Un fenómeno cultural es representado por símbolos, que nacen de las interpretaciones del mundo. Es todo aquello que hace a la forma de vida de un pueblo, comunidad o grupo: usos, costumbres, tradiciones, manera de comunicarse y todo lo que hace a la identidad de ese grupo.

Para avanzar un poco más, recuerden aquella definición de un sociólogo británico, Robert Worcester -fundador de Mori en Gran Bretaña: “las opiniones son las ondas en la superficie del conocimiento del público, superficiales y fácilmente modificables; las actitudes son las corrientes debajo de la superficie, más profundas y más fuertes, y los valores son las mareas más profundas del humor público, lentos para cambiar, pero poderosos”.

Dicho esto, voy a citar una anécdota: vivían en el barrio Sur. El padre era anarquista, naturista y vegetariano. En la casa comían panes integrales caseros. El hijo estaba cansado de los panes integrales y muchas veces los cambiaba con sus amigos por panes blancos o bizcochos.

El general Líber Seregni -aquel que cambiaba panes integrales por bizcochos-, resume el largo proceso que desemboca en 1971, en este acto del 26 de marzo de ese año en la Explanada Municipal.

Quiero decir con esto que el fenómeno cultural del que hablo tiene profundas raíces y son valores que se mueven por debajo de la superficie de la Opinión Pública. Son olas subterráneas poderosas que explican mucha cosa de lo ocurrido en el país en los últimos años.

Ahora bien, esto no se logra con un dibujito en un papel. Durante estos casi 50 años, el Frente Amplio ha podido trascender como fuerza política y social, presente en toda circunstancia y tiempo, porque -desde diversos ángulos- ha podido interpretar sentires diversos y ocupado diversos planos de la conversación política y social.

Si no se ocupa la centralidad política y social, no hay fenómeno cultural posible y no hay conquista del poder.
Antonio Gramsci, teórico y revolucionario italiano, proponía ocupar la centralidad comunicacional en diversos sentidos para así obtener el poder. Proponía la batalla cultural y construir el triunfo popular desde la hegemonía cultural.

Este fenómeno fue muy estudiado por los militares uruguayos, a tal punto que se encargaron de perseguir -con el afán de hacerlo desaparecer- todo vestigio o expresión cultural o artística que tuviera que ver con el Frente Amplio.

En sus libros, los militares uruguayos hablaban del “factor sicosocial” y en ese plano -el comunicacional- plantearon la batalla del poder en la Opinión Pública. Sus permanentes campañas contra el comunismo y el marxismo -en tanto tenían el monopolio de los medios- buscaban ganar la batalla comunicacional.

Pero no se dieron cuenta de algunos fenómenos profundos en la sociedad uruguaya. Por ejemplo, no se dieron cuenta que en el ADN de la sociedad uruguaya está muy acentuado el liberalismo político y dentro de ese enorme fenómeno cultural -que intentaron combatir desde Juan María Bordaberry y su propuesta de eliminar los partidos políticos- se colaba por distintos motivos, el fenómeno Frente Amplio.

Esto que vamos a escuchar es del año 1979, plena dictadura y a pocos meses de realizarse el plebiscito de 1980 cuando la dictadura perdió su carta de permanencia.

Esta canción cumple 40 años de vida ESTE AÑO. Fue en aquel momento una invocación a la esperanza, como lo dijo su autor, Mauricio Ubal.

Obsérvese que el Frente Amplio no tiene un himno oficial, como si lo tiene el Partido Nacional con “La marcha de tres árboles” o el Partido Colorado con lo que se recuerda “el Partido Colorado victoriosamente va”, que dicho sea de paso la música fue de Eduardo Fabini, un ejemplo del vinculo de la cultura o la centralidad cultural con el Batllismo.

“A Redoblar” es todo un himno para la izquierda y vastos sectores sociales, sobre todo urbanos.

Requisitos para ser un fenómeno cultural en términos políticos

¿Cuáles son los requisitos para construir un fenómeno cultural? ¿Alcanza con un himno?
Es necesario tener épica, relato virtuoso de la resistencia contra algo.
El Frente Amplio es, desde ese punto de vista, un resumen de muchas luchas heroicas.

Viene de las persecuciones durante la dictadura de Terra, de los atentados de los años 50, de las marchas cañeras de los años 60, de las revueltas del 68, de la creación del Frente Amplio, de la epopeya de la resistencia -tanto en las cárceles, como en el exilio y en los propios barrios-.

Todo grupo humano perseguido, construye -por supervivencia- sus propias defensas emocionales y afectivas. Hay que resistir. Eso se va metiendo en el ADN de los grupos humanos perseguidos. Recuerdo algunos de ellos: los judíos, los armenios, los palestinos, los gitanos, etc. Esos grupos, ¿tienen o no tienen mística e historias de persecuciones y resistencias. ¿Esas resistencias, lo han cohesionado como grupo humano, con valores, mismas historias, narraciones de dolor y muerte? Un judío frente a otro judío es un hermano; un palestino junto a un palestino, es otro hermano. La misma sangre, la misma resistencia, el mismo ADN.

El Frente Amplio tiene eso. Y tiene generaciones que pasan la antorcha de mano en mano, aún hoy cuando se observa el comportamiento del voto joven. Esas son antorchas. Son las que vienen de la resistencia, de la generación del 68, del 83, la resistencia a la reforma educativa de Rama, la victoria del No a la Baja o esta, fresquita, el rechazo a la reforma de Larrañaga.

Así se tejen los fenómenos culturales. No es casualidad el conjunto de colectivos de diverso origen -artistas, arquitectos, dentistas, economistas, obreros- que han manifestado su apoyo al Frente Amplio en esta coyuntura.
Eso es un activo de enorme trascendencia.

Y el Frente Amplio tiene símbolos. El Artiguismo y la bandera de Otorgués es un activo cultural, el rojo y el negro -en la mejor tradición anarquista, tierra y sangre- el antimperialismo, la revolución cubana, las revoluciones, las insurgencias populares ante atropellos o signos dictatoriales, la lucha contra la dictadura, la resistencia.

Símbolos puros que encierran valores y que han construido confianza y que desde ella se han conquistado corazones y votos.

Comencé esta columna explicando que era un fenómeno cultural. Y dije: está representado por símbolos, que nacen de las interpretaciones del mundo. Es todo aquello que hace a la forma de vida de un pueblo, comunidad o grupo: usos, costumbres, tradiciones, manera de comunicarse y todo lo que hace a la identidad de ese grupo.
Y ese fenómeno atraviesa las contingencias electorales.

Linng Cardozo
20 de noviembre de 2019