El Anfiteatro Canario Luna es gestionado por los vecinos del barrio y destina a Escuelas públicas la mitad de lo que recauda en cada Carnaval

Entrevistados en InterCambio dos integrantes del grupo de vecinos que gestiona el Anfiteatro Canario Luna, Karina y Martín, contaron la génesis de este espacio de cultura y espectáculos ubicado en Serrato y Centenario y que forma parte del entorno del complejo Antel Arena.

Este viernes 22 InterCambio se realizó desde el Anfiteatro Canario Luna y allí habló, naturalmente, con la gente que organiza y gestiona el lugar.

Los entrevistados contaron que “el proyecto surge de un grupo de vecinos” que a mediados de la década anterior “se juntan y consideran” la idea de “tener un lugar en la zona adonde traer la cultura”.

Es así que “sale ganador el proyecto del Anfiteatro, en 2006”, como parte del Presupuesto Participativo de Montevideo. “A finales de 2008 se llama a una asamblea de vecinos para ver cómo se gestionaba” y en esa instancia “se decide que la gestión debía ser de los vecinos”, tras lo cual pasan a discutir los detalles de cómo debían ser la gestión y el funcionamiento.

“El 23 de enero de 2010 fue el primer espectáculo”, aunque poco tiempo “antes la asamblea constituyó la asociación civil” que asumió la personería de la gestión vecinal. Al día de hoy “quedamos cuatro” vecinos del grupo “del principio, y se ha ido sumando mucha gente”.

Después, “en octubre de 2010 cae el Cilindro y nos quedamos sin Carnaval ese año”. A partir de eso “tuvimos reuniones con la Intendencia para ver qué pasaba” con el futuro del lugar, pero ya “en 2012 volvemos a tener el Carnaval”. “Más allá de que seguimos haciendo actividades para los gurises, nuestro fuerte es el Carnaval”, destacaron.

Desde la voluntad de ampliar el marco de actividades y servicios culturales hacia el barrio, “el año pasado, cuando terminamos con el Carnaval, empezamos con los talleres”. “Algunos” de éstos son desarrollados como parte del programa “Esquinas de la Cultura”, mientras que otros son organizados e impartidos por algunos “vecinos” con oficios y saberes.

Esos vecinos “ponían un precio a sus clases y nosotros les cobramos un porcentaje” de esos ingresos que se destina a cubrir los costos de “la limpieza. No con fines de lucro sino para la gestión del espacio”, remarcaron. Con el mismo criterio, “la mitad de lo que se recauda en el Carnaval va para Escuelas” de Montevideo, resaltaron Karina y Martín.