Director de AGADU: La creación es una propiedad privada; es un estímulo a la innovación y la creación que el autor sea recompensado por su trabajo

Entrevistado en InterCambio el director general de la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU), Eduardo De Freitas, habló sobre los nuevos protocolos que van encontrándose en la era digital para asegurar los derechos de autor y la percepción de regalías para los creadores artísticos.

De Freitas contextualizó el tema señalando que “el cambio de la era analógica a la digital, como todo cambio siempre asusta y provoca problemas”. Entre estos, “las facilidades” que permiten “tomar los materiales para actos de piratería” actualmente “son enormes”.

Es que “las plataformas se han constituido en elementos muy importantes de acceso a los materiales musicales”, y con ello los creadores y sus entidades “no cobramos lo que entendemos deberíamos cobrar”, valoró.

“Pero (las plataformas) vinieron también para facilitar ese acceso” al público “y para legalizar un montón de comportamientos”, verificándose con esto un efecto positivo de las tecnologías digitales en cuanto a las creaciones artísticas como bienes sociales con determinado estatus jurídico.

Para buscar soluciones normativas y legales a los desafíos que la digitalización ha provocado en los asuntos de autoría creativa y artística, “nos juntamos” las sociedades “latinoamericanas” de autores “y creamos una fuente de licenciamiento para todas estas plataformas”, como “Google, Google Play, Spotify” y otras, “en el área latinoamericana”.

“Cuando Spotify” o cualquier otra plataforma “está lanzando su producto en Uruguay (…) lo que hacemos es dar una licencia por la comunicación pública o por la descarga”, según sea el caso, “y ahí estamos cobrando regalías”, ejemplificó. Con esto han podido generar positivamente “un fenómeno de legalización y un fenómeno de percepción de regalías”.

“Bajo esa licencia” se está haciendo posible entonces el pago de derechos a los autores por sus obras, por lo que “recién ahora es posible hablar de una posible monetización” de las regalías. Así como se hizo en Asia, “la ventanilla única” también “en América ha sido la gran solución para que estas plataformas entren al sistema”, apuntándose ahora “a mejorar” paulatinamente la cuantía de “las regalías”.

“En la recaudación de derechos de autor, el concepto digital lo teníamos bajísimo” en Uruguay “producto de que no teníamos este licenciamiento, producto de que en Uruguay tampoco hay plataformas que puedan ser atractivas para los usuarios, no había nada”. Desde la instrumentación del licenciamiento, los porcentajes de las regalías se multiplicaron “por miles”, y ahora “estamos haciendo el estudio de cuánto han generado”.

Como todas las cosas, este desafío tiene su lado positivo. “Las plataformas también vienen para solidificar” un proceso en virtud del cual “dentro del propio país haya las herramientas” para que “los interesados puedan acceder con mayor facilidad a una cantidad de obras” a las que no accedían o a las que accedían “con dificultades”. “Nos podemos sentir contentos en este tema”, valoró De Freitas.

Asimismo, “el atractivo de que las plataformas hayan venido a buscar estos licenciamientos, le ha dado mayor velocidad a la legalización” de obras y autorías. Después explicó cómo funcionan los procedimientos y técnicas de identificación de las obras y su disposición en un registro regional que radica en San Pablo.

Más adelante en la nota y al ser consultado por la concepción de AGADU sobre la propiedad de una creación artística, el entrevistado explicó que “el concepto básico de derecho de autor (…) lo podemos ubicar en la propia Revolución Francesa” y en el enciclopedista Denis “Diderot” como defensor emblemático de la idea propietarista.
“La propiedad sobre el derecho de autor debería ser perpetua” tal como se establece respecto de cualquier bien material, sostenía Diderot frente al también filósofo “Condorcet”, quien lo controvirtió argumentando que “cualquiera crea porque las ideas están sueltas”, es decir que un autor “toma las ideas que andan por ahí” y son producidas socialmente.

Para De Freitas y la orientación de AGADU, “si hay alguien que permite generar” tanto la idea como la posibilidad efectiva de ejercer “la libertad de expresión”, esos “son los autores”. Con esto, la creación “es una propiedad privada, limitada en el tiempo, y es un estímulo a la innovación y a la creación que el autor se vea recompensado por su trabajo”, enfatizó.

Acerca de “nuestra Ley” uruguaya en la materia, vigente desde 2003, “es una Ley de la corriente latina, franco-germánica, continental” europea “que considera autor solamente a la persona física”, a diferencia del sistema “Copyright” característico del derecho anglosajón, que permite e incentiva “la transferencia” del derecho de autor en beneficio “de una empresa”.

Respecto de la vigencia temporal de este derecho, la posición “de Uruguay” es que “la protección debe ser la máxima que se pueda brindar” en el tiempo, ligada “al promedio” de expectativa de vida y buscando que la familia y los hijos del autor que muera siendo joven queden protegidos y no desamparados, como quedó la familia del pintor holandés Vincent Van Gogh. “50 años pos-mortem por lo menos”, graficó el director de AGADU.

También explicó en qué consiste el concepto de “dominio público” del derecho de autor y porqué entiende que es tan positivo como beneficioso para el autor original de una obra o para el creador de una primera versión.

“Es un debate filosófico” el de la propiedad en general, aseveró, implicando una injusticia y un error de enfoque cuestionar exclusivamente el derecho de propiedad sobre las obras y creaciones artísticas y culturales y no el derecho de propiedad sobre todos los bienes y patrimonios que se producen y circulan en una sociedad, reflexionó el entrevistado.