Denisse Legrand, de “Nada crece a la sombra”: Si no trabajamos todos juntos pensando en cómo cambiar las cárceles, no hay ninguna forma

Entrevistada en InterCambio la activista y periodista Denisse Legrand, integrante del proyecto “Nada crece a la sombra”, explicó la labor socioeducativa que este realiza con la población del Comcar y otros centros penitenciarios y describió algunas realidades carcelarias de nuestro país.

Legrand contextualizó el sistema penitenciario uruguayo señalando que este viene “arrastrando problemas” generados durante “muchos años de historia”. Un punto positivo en el corto plazo histórico del problema fue “la reforma carcelaria” reciente, que “bajó el hacinamiento”, un resultado “muy importante” al igual que “la entrada masiva de lo civil a la cárcel”.

Mencionó políticas indispensables para la reducción de la violencia, la recuperación y la integración social de personas privadas de libertad, como ser la “mejora de la calidad de vida” cotidiana en los centros de reclusión y las “políticas de rehabilitación”, tándem que “depende” de lo que quiera “la sociedad” como tal, en donde proliferan reclamos de “matar” a los “pichis”.

Además criticó que “el debate carcelario” sigue dándose “desde una óptica muy policial”. Remarcó la “cuestión estructural que son las condiciones de vida” diaria en celdas “de tres metros” habitadas por “ocho personas” que disponen de “dos camas” que son “una plancha de hormigón”, un cuadro que “condiciona directamente su adaptación en sociedad, o no adaptación”.

Ese condicionamiento se refuerza y complementa negativamente con “el reproche de castigo” como orientación social y penal, con la que “no va a llegar en el corto ni en el largo plazo” la resolución ni la superación del circuito de violencia y delincuencia. El “modelo de encierro” en cárceles grandes propende a agravar esas dinámicas y a acentuar las dificultades.

Después la entrevistada se refirió a las lógicas discursivas partidarias y a los debates diferentes que se dan en derecha e izquierda en torno al tema.

Sobre el programa “Nada crece a la sombra”, contó que “arrancamos en el marco de la campaña de ´No a la baja”, en cuyo transcurso “se hablaba de la cárcel como solución a todo”. Sus integrantes fueron a conocer los centros de reclusión ya que “nuestro objetivo era llevar la campaña a las cárceles”, en donde “la realidad nos explotó en la cara”.

Desde esa experiencia iniciaron un proceso en el que decidieron empezar a trabajar cotidianamente en las cárceles para ayudar a educar, continentar, acompañar a los presos dispuestos a salir de los círculos de violencia y degradación. Legrand reiteró que “tienen que cambiar muchas condiciones estructurales” para que pueda ir transformándose, en un dato de la realidad, el genérico reclamo social de que quienes delinquen “dejen de robar”.

“Nada crece a la sombra” desarrolla su actividad en coordinación permanente con el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), generando espacios de integración social, y educativos, en el sentido más amplio de estos conceptos, con determinadas reglas como no uso de drogas ni armas.

Esa tarea es tanto más difícil cuanto “la cárcel no tiene pensados los espacios socioeducativos” sino que aún hoy “solo se construye una cuestión más celdaria”. Más adelante en la nota explicó la problemática específica de las “mujeres trans” y las personas “gays” en las cárceles, y destacó la comprometida labor “del Departamento de Género del INR”.

“Si no trabajamos todos juntos pensando en cómo cambiar las cárceles, no hay ninguna forma” de lograrlo, recalcó refiriéndose a Estado y sociedad, antes de resaltar asimismo la valía de los trabajadores policiales y su arduo trabajo en los centros penitenciarios y en condiciones de vida muy duras.

La activista y educadora señaló como otro hecho positivo que “ha bajado la impunidad” en torno a las agresiones y violencias en los ámbitos penitenciarios, en virtud de la incorporación y puesta en funcionamiento de distintos mecanismos y dispositivos de denuncia y atención.

Mencionó el impacto negativo general de los regímenes de encierro, tanto para mayores como para menores, y explicó aspectos institucionales y presupuestales a ser superados para mejorar el trabajo socioeducativo.