¿Cuáles son las armas secretas de Rusia y China frente a la ciberguerra de EEUU?

«La Fuerza Espacial será un componente muy importante de nuestra defensa y, francamente, nuestra ofensiva será muy importante para nuestro país», dijo este viernes 13 el presidente de EEUU, Donald Trump, en un nuevo capítulo de la escalada hacia una ciberguerra.

Trump había ordenado la creación del Comando de la Fuerza Espacial en diciembre de 2018 y está previsto que comience a funcionar en 2020.

Para el 1° de julio de ese año comenzará a regir en Rusia la ley que obliga a preinstalar software local en teléfonos, computadoras y televisores inteligentes destinados a la venta en el mercado interno. Se trata de un nuevo paso en materia de soberanía digital de la potencia euroasiática.

En este mismo año, la Duma aprobó el proyecto para garantizar el funcionamiento seguro de internet en caso de que surja una amenaza desde el extranjero. En los fundamentos de esta última iniciativa se tuvo en cuenta que EEUU—como hegemón de la red de redes— en cualquier momento puede obstaculizar el acceso de otros países.

«El ciberespacio se ha convertido en un sistema vital para nuestro modelo de sociedad (…) y se transformó a la vez en fuente de conflicto y tensiones internacionales», apuntó en diálogo con Sputnik el licenciado en Geopolítica Damián Jacubovich.

El experto puso como un hito de este nuevo tiempo la decisión que en 2016 tomó la OTAN, «el brazo armado de Occidente», al «reconocer al ciberespacio como uno de los nuevos campos de batalla». Desde entonces y cada vez con más fuerza se instaló el concepto de ciberguerra o guerra digital.

«Cuando hablamos de ciberguerra de lo primero que hablamos es de una guerra de información a través de los flujos de datos. Se puede definir ciberguerra como toda actividad destinada a adquirir datos y/o conocimiento, o bien a privar al adversario de estos con un fin estratégico», ilustró.

Si bien el término puede hacer pensar que se trata de acciones cuyos resultados impactan únicamente en el mundo virtual, Jacubovich aclaró que, «como toda guerra, tiene como finalidad una acción sobre el mundo físico y real».

Geopolítica y red de redes

Uno de los casos más recientes de ciberguerra se dio en Venezuela cuando el Gobierno de Nicolás Maduro acusó a Washington de sabotear electrónicamente sus centrales hidroeléctricas, causando apagones generalizados en el país.

También está el escándalo de Cambridge Analytica y el uso de datos de Facebook para incidir en los votantes de varios países; la denuncias sobre la supuesta intervención rusa en las elecciones de EE UU; el ataque a las centrales nucleares iraníes en 2010 con EEUU e Israel como sospechosos, entre otros.

En un contexto de creciente dependencia digital tanto de las personas como de las empresas y los Estados, uno de los grandes desafíos es que «a medida que la humanidad avanza en su proceso de digitalización, en su estado de ultraconexión, proporcionalmente aumenta su vulnerabilidad digital».

Además no es fácil identificar a un enemigo, «porque internet brinda justamente la novedad de poder colocar individuos más allá de las fronteras y poder influenciar a los Estados y a la opinión pública y a la vez difundir ideologías», agregó Jacubovich.

En este contexto hay tres países —además de EEUU— que están logrando soberanía digital. «La mayoría de los analistas coinciden que EEUU, Rusia, China e Israel están uno o varios pasos adelantados en materia de internet pero sobre todo en materia de poder de daño cibernético», indicó el entrevistado.

Jacubovich habló en este contexto del fenómeno de la fracturación de las red de redes en el sentido de que «los países se están dando cuenta de que esta hegemonía estadounidense» si bien implica menores gastos y costos por el uso de sus servidores, les puede generar incluso a corto plazo más problemas que beneficios.

«Se están están dando cuenta de que tienen que tener la capacidad de enchufarse y desenchufarse a la red global, que es la dirección que ha tomado China con la configuración de un internet prácticamente autónomo y que ha elegido Rusia, un poquito más atrás, pero direccionado en ese rumbo», sentenció el licenciado en Geopolítica.