Cooperativa La Minga sale adelante afirmada en “la actitud de innovar y de animarse, la actitud de aprender y siempre la idea de enfrentar los desafíos”

En esta víspera de 1° de Mayo transmitiendo desde la sede capitalina del Sindicato de Trabajadores de la Industria Química (STIQ), InterCambio entrevistó a los trabajadores Raúl Pérez y Diver Rodríguez, integrantes de la Cooperativa La Minga, conformada por un grupo de ex operarios de la empresa de jabones BAO y apoyada desde su nacimiento por el STIQ.

La Cooperativa La Minga “surge” durante la década pasada “para salvar lo que era la vieja fábrica BAO”. Los trabajadores de esa marca emblemática “veníamos en un proceso muy largo de declive de la empresa que empezó en la década del 90”, deterioro expresado entonces en “la reducción del trabajo” y el paulatino cese de las diversas “tareas que se realizaban” allí.

Ese curso de los hechos “fue desembocando en 2007” en un “cambio de empresario, un inversor que trató de reflotarla”, proceso que incluyó “el involucramiento del Sindicato, mucho más, en el destino de la fábrica”, en su “gerenciamiento”, en “los procesos productivos” y también en “cómo se insertaba en el mercado”, recordaron Pérez y Rodríguez.

Pero el proceso de declive no pudo ser revertido y “en el 2014, fruto de una crisis financiera que era insalvable, la única opción” a la vista para mantener “los puestos de trabajo era cooperativizarse y hacer lo que sabemos hacer: trabajar y producir” artículos químicos de limpieza y aseo.

Uno de los principales desafíos que debieron superar fue “cambiar la cabeza” para ir asumiendo “lo que es una cooperativa”. De hecho “muchos compañeros tomaron la opción de seguir otros caminos, no integrarla e irse a trabajar a otras empresas”. De ese modo “fuimos quedando los que somos hoy, cinco, el mínimo que se requiere para integrar una cooperativa”.

Para transformarse en productores cooperativos fueron desarrollando “un proceso de conversión continua” ya desde “la crisis de BAO”, que si bien representó una amenaza directa a su fuente de trabajo e ingresos, también les dio la oportunidad de hacer “todo un aprendizaje para conocer si podíamos incidir” en la planificación y realización de la producción.

A medida que transcurrió ese proceso “empezamos a hacer cursos para cubrir puestos de trabajo (…) y después seguir aprendiendo todo el tiempo” diferentes aspectos de la producción y la gestión necesaria al efecto.

Los representantes de La Minga explicaron a continuación cómo fue el proceso de cambio de local al tener que abandonar “la planta” de BAO, de cambio de tipo de producción, de especialización y diversificación de su oferta y de producción “artesanal” una vez instalados en la locación del STIQ, donde sacaron adelante el emprendimiento con el respaldo colectivo.

Después contaron cómo abordaron el aspecto comercial y las severas dificultades para acceder al mercado a fin de colocar su producción, siendo imposible para ellos entrar a los supermercados y grandes superficies.

“Una parte fundamental fue el apoyo de los compañeros del Sindicato”, que entre otras ayudas les prestaron recursos para impulsar la Cooperativa, así como el respaldo y aliento de vecinos, familiares y compañeros.

En cuanto a las condiciones requeridas por la vida para involucrarse en un proyecto como éste y sacarlo adelante, “primero hay que tener la actitud de innovar y de animarse”, así como “la actitud de aprender” todo el tiempo, manteniendo “siempre la idea de enfrentar los desafíos”, destacaron.

Raúl y Diver ejemplificaron los obstáculos morales y culturales con que también debieron lidiar, contando que en el camino encontraron “gente de mandos medios” de la industria química que “nos decía: ´ustedes no están para pensar, tienen que hacer lo que se les dice´”.

La Minga vende en forma minorista por pedido al celular 092 951 696 y entrega los productos a domicilio previa coordinación.