Contención ante la crisis: Europa debate posibles caminos para un seguro de desempleo comunitario

Con cierta frecuencia el tema es puesto sobre la mesa. En este caso de la mano del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien lo reintrodujo en la agenda. La posta la tomaron Francia y España que apuntalan la discusión sobre la creación de este mecanismo de contención ante crisis económicas.

Para el analista Adrián Zelaia, presidente de la consultora Ekai Center, el momento en que se da la discusión, a semanas de las elecciones del parlamento europeo, no es casual. “Hay que tener en cuenta la extraordinaria preocupación que existe en Bruselas, y en general en la Unión Europea (UE), con los resultados de las próximas elecciones de mayo”, dijo en diálogo con Sputnik.

Según explicó, gracias al crecimiento de los movimientos populistas de derecha y de izquierda, los grupos en el poder tienen miedo a que “haya un auténtico vuelco en la composición política” del legislativo. Así resurgen viejas ideas como la del seguro comunitario, un proyecto “que resulta muy atractivo en algunos países, mientras que en otros sucede lo contrario”.

Tres opciones son las que proponen Francia y España, los países que tomaron la propuesta y la formalizaron en un documento. Tres alternativas diferentes, cuyas características son evaluadas por el grupo de trabajo técnico del Consejo de Economía y Finanzas de la UE.

Una primera opción, la más radical, propone la creación de «auténticos esquemas» de seguro europeo, por los que las ayudas vayan directamente a los desempleados, sin pasar por los sistemas nacionales. Una opción que, para el experto español, tendría sentido si Europa hubiese consolidado su integración y funcionara como un estado único, “algo que está muy lejos de suceder”.

Otro camino, intermedio, sería la creación de un fondo común de reaseguro, financiado por los países con contribuciones regulares o con parte de las cotizaciones de la seguridad social de los ciudadanos. Fondo que ante las crisis podría hacer transferencias a los socios, en función de sus necesidades.

Una propuesta “más a la americana”, en la que “hay prestaciones de los Estados que son complementadas por un mayor protagonismo de las prestaciones federales”, en este caso de la Unión.

Por último, una versión más ajustada a las voluntades de Alemania y de los países con menores tasas de desempleo como Holanda, consiste en préstamos reembolsables.
Este sistema, argumentan España y Francia, sería neutral fiscalmente a largo plazo, porque los Estados tendrían que devolver el dinero, y además «políticamente factible». Para Zelaia, en cambio, esconde un riesgo.

“Hay que tener en cuenta las dificultades que los países receptores están teniendo desde el punto de vista de la deuda pública y en este caso, cuando estuviéramos hablando de cuantías a devolver, se daría un incremento de la deuda”, explicó.