¿Cómo es ver el mundo desde la cima del Everest?

A fines de mayo de este año Enrique Clausen se convirtió en el primer uruguayo en llegar a la cima del Everest. Lo hizo como guía de montaña de la empresa ‘Benegas Brothers’, perteneciente a dos reconocidos alpinistas argentinos. Nos contó qué se siente llegar a lo más alto del mundo, cómo es el largo recorrido y cuáles son los mayores peligros.

Enrique Clausen se mudó a Argentina con cuatro años, primero a Buenos Aires y después a Córdoba donde estudió ingeniería. Pero en un viaje de escalada a Bariloche se dio cuenta de que su pasión era la montaña y decidió estudiar la carrera de guía en Mendoza.

Después de varios trabajos en el Aconcagua, el año pasado fue por primera vez a Nepal. Primero a subir montañas un poco más bajas y finalmente a liderar la excursión al Everest, junto a Damián Benegas.

«Es como que queda el mundo a tus pies. Cuando estás en la cumbre, las montañas que ves a tu alrededor parecen pequeñas, pero tienen 7.000 metros de altura. Todo es gigante allá», contó Clausen.

Las excursión tiene una duración total de dos meses y comienza en Katmandú, la capital de Nepal. Luego se vuela hacia Lukla, donde se encuentra el aeropuerto más peligroso del mundo: los aviones aterrizan en subida y despegan en bajada con un precipicio de 1.000 metros.

Esta ciudad es la puerta de entrada al valle del Khumbu, desde donde se inicia el trekking hasta el campamento base, que se encuentra a 5.364 metros sobre el nivel del mar. Según Clausen, es vital llegar a este lugar sin enfermarse para tener más posibilidades de llegar a la cumbre.

En el base comienza la aclimatación a la altura que consiste en subir y bajar a los distintos campamentos. Al trabajar en grupos chicos, en general se intenta esperar a aquellos a los que esta adaptación les cuesta un poco más.
«Uno va viendo la evolución de cada persona y ya en campo 2, que está a 6.400 metros, se determina quién tiene chance y quién no. Pero el filtro más grande es el campo 4, el último campamento en el que uno duerme», agregó Clausen.

La subida a la cumbre del Everest, que está a 8.848 metros, solamente se puede realizar entre el 15 y el 25 de mayo, el fin de la primavera en el hemisferio norte. Antes hace demasiado frío y después comienza la temporada de monzones, que trae fuertes tormentas.

Sobre las muertes producidas cada año, el guía aclaró que «hay algunas que no se pueden predecir», pero hay otras que son por negligencia. Por ejemplo, falta de preparación de algunos guías y empresas que escatiman en oxígeno para reducir costos.