¿Cómo es ser soltero en el siglo XXI?

El concepto de ‘ser soltero’ ha cambiado con el paso del tiempo. Antes se consideraba como la etapa previa al casamiento mientras hoy las personas «entran y salen de la soltería» varias veces a lo largo de los años, y para algunos es una elección de vida. Acerca de esto conversamos con Tamara Tenenbaum, autora del libro ‘El fin del amor’.

Desde 1993, el 11 de noviembre de cada año se celebra el Día del Soltero, una fecha que surgió en China para intentar disminuir la presión que existe hacia el matrimonio. La elección de la fecha se debe a que en este país el número uno representa a las personas solas.

Para la escritora argentina Tamara Tenenbaum la soltería es un fenómeno nuevo, ya que antes las personas se casaban jóvenes y los «solterones» eran los que no lograban conseguir una pareja. También considera que hoy hay menos diferencias en este concepto según el género.

«Hasta hace 50 años era muy distinto ser soltera o soltero, muchas mujeres llegaban vírgenes al matrimonio, casi ninguna vivía sola. Hoy hasta los 30 años la soltería femenina y la masculina son parecidas. Empiezan a surgir las diferencias a esa edad, por eso de que a la mujer se le acaba el tiempo para ser madre y al hombre no», indicó la autora del libro El fin del amor.

Para ella los prejuicios en torno a la figura del soltero empezaron a caer cuando las parejas pasaron de ser ‘para siempre’ a durar un tiempo más breve. Esto llevó a que las personas «entraran y salieran de la solterìa» varias veces a lo largo de su vida.

«Actualmente no existe ‘la que se casó’ porque ella dentro de cinco o diez años se va a separar. Ya no hay un estigma tan grande hacia ser soltero porque a todos nos toca. Nos estamos dando cuenta de que esa idea de la soltería como previa a la pareja es de otra época, no representa el modo en el que vivimos ahora», agregó Tenenbaum.

¿Cómo se vive la soltería hoy? Para la escritora argentina «hay de todo» desde gente con muchas parejas sexuales distintas, hasta los que se ven con una sola persona pero sin compromisos y quienes pasan meses sin estar con nadie.

En su libro no solo invita a replantearse la soltería sino también las relaciones. Cree que se tiene que dejar de ver a la infidelidad como algo «tan terrible» y entender que hay distintas formas de vincularse con el otro.

«Cada relación encuentra el equilibrio que puede, a algunas les sirve armar una pareja abierta con honestidad total, a otras tener una aventura por detrás con cierta discreción. La infidelidad no es violencia ni es lo peor que se le puede hacer a una persona. Esto responde a una idea muy vieja de la confianza y del amor como propiedad», concluyó.