Citgo, la empresa petrolera de capitales venezolanos en EEUU, corre riesgo de expropiación

Aún con números positivos y operaciones que no se han visto demasiado modificadas, la refinadora y distribuidora de combustibles de propiedad venezolana enfrenta la incertidumbre sobre su futuro cercano. La expropiación se vuelve una posibilidad cada vez más cercana.

La prosperidad de la que gozaba hace dos décadas la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) no daba espacio para siquiera pensar que la nación atravesaría las dificultades económicas actuales. Era por entonces cuando el país con una de las reservas de crudo más grande del mundo se hacía con paquetes accionarios en empresas en países europeos y latinoamericanos, y hasta en EEUU.

El caso más paradigmático fue el de Citgo una refinadora de petróleo y comercializadora de gasolina, lubricantes y petroquímicos con sede en Texas, cuya propiedad pasó a ser 100 % venezolana en 1990. Desde entonces, ha sido la mayor receptora de las exportaciones de petróleo desde el país caribeño hasta los EEUU y en la actualidad corre riesgo de ser expropiada.

«El riesgo de Citgo es que, como está en el exterior y es un activo de PDVSA, hace un poco el papel de lo que algunos abogados en materia de derecho internacional definen como ‘alter ego’. Es decir que puede ser ejecutada cuando a PDVSA o la República de Venezuela misma se las pudiera demandar ante los tribunales internacionales, principalmente ante tribunales estadounidenses».

Así lo explicó el economista petrolero Rafael Quiroz en diálogo con Sputnik. Como subsidiaria de una PDVSA debilitada, Citgo actúa como garantía de deudas que Venezuela no tiene forma de pagar por la falta de liquidez.

De acuerdo al experto, docente de la Universidad Central de Venezuela, la deuda no se limita a EEUU, pero el país norteamericano ofrece la mayor amenaza actualmente, porque cuenta con elementos adicionales que no están presentes en otros países.

«Tiene un elemento adicional que es el elemento político. (…) EEUU le tiene el ojo puesto a Venezuela y por supuesto puede recurrir políticamente. Para ellos es válido (decir) ‘usted le está debiendo a una empresa norteamericana’, y procesar esos activos fijos de Venezuela ante tribunales con la anuencia política del ejecutivo y del mismo parlamento», analizó.