Carlos Figueroa, filósofo y activista chileno: que aumente la presión internacional para que el gobierno detenga las violaciones de DDHH

Entrevistado en InterCambio el filósofo y activista chileno Carlos Figueroa, habló de las causas de la crisis social y política que vive Chile desde la semana pasada y señaló el camino que el país trasandino debe transitar para superar la extrema desigualdad que originó el actual levantamiento popular.

Figueroa proviene “del mundo social” y específicamente de la movilización “estudiantil” que salió a la calle “en 2011”, movimiento del cual surgió “el Partido Revolución Democrática”, que él integra y tiene 9 bancas, contó.

Sobre la movilización popular actual a nivel nacional en su país, graficó que ahora “está fraguándose la organicidad de lo que está pasando”, lo cual fue desencadenado por un “alza de 30 pesos” en el precio “del metro”, pero aclaró que esta “alza viene dándose regularmente” con todos los gobiernos desde hace muchos años, incluyendo a los de “la Concertación”.

El factor desencadenante entonces “no fue esta alza” sino que “el costo de la vida” en general fue lo que hizo “que esto tomara un rumbo difícil de soportar” para las grandes mayorías de la población.

La semana pasada “los estudiantes” empezaron “a evadir” el pago y a saltar en grupos el acceso “al metro”, pero no por lo que ellos pagan por ese transporte, que es poco, sino “por sus familias”, explicó.

El precio del “transporte” colectivo representa “el 10%” del presupuesto de “las familias” en promedio, “y en “los deciles más pobres” esa proporción llega “al 18, 19%”; ello equivale a “casi 50 dólares de promedio” en un “sueldo de 250 dólares (…) por transportarse” para ir a trabajar y volver.

Para la mayoría de la población “los sueldos son muy bajos” y el gran “problema” del país “siempre ha sido en estos 30 años” posteriores a la dictadura, “la desigualdad” social.

Si bien como país “proyectamos” al mundo la cifra de “22.000 dólares per cápita”, la verdadera “realidad de esa cifra” es que “la disparidad adentro es mucha”. “El 1% de las familias concentra el 30% del PIB” mientras que “la mitad de la población gana menos de 500 dólares” por mes de salario. “Las clases más acomodadas, son millones y millones lo que ganan”, contrastó.

Tanto el “sistema de pensiones” como el “de salud” y también “el educativo (…) reflejan muy bien esa desigualdad”, que el entrevistado cuantificó citando “las pensiones de 98.000 pesos”, al cambio actual “150 dólares”, que cobra “más del 50%” de los jubilados. Entonces “la gente mayor termina trabajando”, pero aun así, por el costo general de la vida incluyendo el transporte “no le queda” nada “para vivir”.

Y a ello se agrega que “las diferencias son abismales” entre el ingreso jubilatorio de “las mujeres”, quienes “reciben 120 dólares” mensuales, y el de “los hombres”, que perciben “300 dólares”. Se trata en todos los casos de “una pensión miserable”, tanto que “muchos adultos mayores apoyan lo que está sucediendo” en las calles del país, describió.

Señaló que “no había visto movilizaciones tan masivas” en Chile nunca, aun pese a que ya “van 15 personas muertas” además de “torturas confirmadas también por el Instituto” Nacional de Derechos Humanos.

Caracterizó que “el gobierno ha estado muy confundido” para manejar la coyuntura abierta la semana pasada por el pueblo movilizado, al punto de que “el presidente” de la República, Sebastián Piñera, “dijo en cadena nacional que estábamos en guerra”.

“Incentivar el conflicto armado entre ciudadanos, azuzar” esa alternativa “es muy poco democrático”.

Paradójicamente, el contrapunto institucional a esa sugerencia presidencial lo dio “el mismo general” al mando de las Fuerzas Armadas, quien “dijo que él no estaba en guerra”, aportando un margen de racionalidad e institucionalidad a los mensajes del Estado.

Figueroa recalcó que “el error no es solo de este gobierno” en cuanto a la capacidad de “la democracia chilena” de ser “capaz o no de hacerse cargo de las demandas” sociales acumuladas durante “tanto tiempo”, sino de todos los gobiernos posteriores a la dictadura en mayor o menor medida.

Sobre los factores que pueden contribuir a la superación de esta situación en dirección al avance de la democracia chilena, el activista pidió “que aumente la presión internacional para que el gobierno detenga las violaciones de Derechos Humanos, que empiezan a ser sistemáticas en las regiones” del extenso país trasandino.

Hacia adentro, se trata de que “las fuerzas democráticas logremos empezar” a construir “una fuerza común” en torno “a las demandas desagregadas” y que esa corriente común “logre hacerse escuchar”.

Esa acción debe orientarse hacia “un cambio en la estructura política”, que implica inexorablemente “un cambio constitucional”, y éste a su vez “requiere de una apertura política” de los partidos. En Chile “hay que distribuir la riqueza y eso requiere cambios constitucionales”, resumió.