Canzani: “es probable que la mayoría de candidaturas o partidos tengan que decir algo” sobre cada iniciativa de democracia directa antes de octubre

En su columna semanal en InterCambio el sociólogo Agustín Canzani analizó el uso que candidaturas y sectores partidarios pueden hacer de recursos de democracia directa como los plebiscitos y los referéndums, y la incidencia que pueden tener en los resultados electorales de cada sector.

Canzani recordó que “Uruguay era de los pocos países en el contexto de Latinoamérica que preveía esto” de las formas de democracia directa en su ordenamiento constitucional y legal. Reseñó los plebiscitos y referéndums convocados y realizados en el país desde la reforma constitucional de 1966.

Destacó que “estos mecanismos (…) habían sido bastante frecuentes en la última década previa a la llegada del Frente Amplio (FA) al poder (…) como instrumento importante en su estrategia de acumulación de fuerzas”.

Pasados casi 15 desde que la coalición de izquierdas gobierna a nivel nacional, “la pregunta que uno debería hacerse ahora es cómo pueden impactar estas iniciativas en términos políticos y electorales cuando la mayoría de estas iniciativas no las impulsa el FA”, planteó.

Entre esas iniciativas mencionó “la campaña ´Vivir sin miedo´ (…) el referéndum contra la llamada Ley de Inclusión Financiera (…) y una modificación constitucional que impediría” gravar “las jubilaciones”.

“Lo primero” a analizar en torno al tema planteado por el columnista refiere a “los efectos que esto puede tener en la agenda pública” en términos de “cuánta presencia” pueden generar las iniciativas en los menús informativos. Es un aspecto “muy relevante a tener en cuenta”, resaltó.

En “segundo” lugar del análisis ubicó “el efecto en el protagonismo” específico de las “personas o grupos” que impulsan y que se oponen a cada iniciativa, o sea a “la notoriedad” que pueden o no cosechar en cada caso.

“El tercer elemento tiene que ver con el efecto en los actores respecto de su posicionamiento” alrededor “del tema” específico en cada iniciativa, mientras que “un cuarto efecto” remite a “las alianzas electorales”.

Acerca del último punto evocó “por ejemplo lo que conocimos como el Encuentro Progresista” (EP), cuya creación en 1994 como virtual ampliación del FA “tuvo mucho que ver con la campaña para derogar la Ley de Caducidad”. Hacia 1989 “un conjunto de liderazgos del Partido Nacional se unió (…) con el FA” para intentar derogar la Ley y esa convergencia sería clave en el nacimiento del EP pocos años después.

“El último efecto es la orientación del voto hacia candidaturas o partidos”, es decir que la campaña por una determinada iniciativa de democracia directa “actúe como refuerzo de una orientación de voto” hacia determinada candidatura y/o partido “o como inhibidor” hacia ésta, analizó el director de la Fundación Liber Seregni.

Al mismo tiempo y en general, “es probable que la mayoría de candidaturas o partidos tengan que decir algo sobre el tema” de cada iniciativa en curso, así como será importante “la forma o la manera en que elaboran” su respectivo posicionamiento en cada asunto.

Debe considerarse en ese sentido que “la mayor parte de la dirigencia política suele asumir posiciones” acerca de cada tema “que son mayoritarias entre su electorado natural”, dado que a priori “nadie arriesga su electorado”.

Simultáneamente, no obstante, “hay una zona de autonomía de los votantes que hace que este alineamiento tienda a no ser perfecto” pese a ser “mayoritario” en cada partido, reflexionó el sociólogo.