Canzani: es importante que el FA no confunda esos resultados de las elecciones internas con un retrato perfecto y proporcionado de la realidad

En su columna semanal en InterCambio el sociólogo Agustín Canzani habló de los desafíos que se le presentan al Frente Amplio (FA) con vistas a las elecciones nacionales de octubre y a la luz de los resultados de las internas.

Canzani analizó que la instancia comicial del domingo 30 de junio dejó como saldo un grupo de partidos “ganadores” y otro de “perdedores”.

El primero, integrado por el Partido Nacional (PN) y su precandidato triunfante, Lacalle Pou; el Partido Colorado (PC) y su postulante vencedor, Ernesto Talvi; y Cabildo Abierto, partido del general Guido Manini. El segundo, conformado principalmente por el FA y el Partido Independiente.

En el “escenario del después” de las internas y en “el marco de una campaña bastante más larga” que se proyecta hasta las elecciones departamentales y municipales de mayo de 2020, “el FA tiene un gran desafío” inicial que radica en saber “diferenciar los resultados numéricos reales” del domingo 30 respecto “del efecto simbólico que tienen”.

En cuanto al tema de “la fórmula” presidencial de cada partido, “Lacalle Pou se distanció de sus adversarios” al resolver el asunto rápidamente y sin discusión alguna, al menos no “de tipo público”; mientras que “en el caso del FA” la definición se hizo con “un manejo totalmente inadecuado, una especie de sainete” que produjo “muchos titulares” en los medios.

La fórmula del PC “se definió ayer” lunes 8 de julio y pendiente “queda esta cuestión de tipo formal” sobre la habilitación constitucional al designado Robert Silva, asunto que “tendrá que definir la Corte” Electoral.

“Para el FA”, en cambio, “lo que viene después” representa “otra etapa” en la que es “importante que no confunda esos resultados con un retrato perfecto y proporcionado de la realidad”. Esta es “la primera batalla que el FA tiene que dar” y en esa dirección Canzani recordó otras internas con adhesión “bastante menor” y con votación “bastante mayor” en octubre.

“¿Va a pasar lo mismo?” es una “gran interrogante” acerca de la cual “no tenemos elementos para hacer un pronóstico” consistente y afinado. Pero la coalición-movimiento tiene por delante “otras tareas” inmediatas y “la primera es aceptar que el FA votó mal” el domingo 30, registro que claramente “tiene consecuencias y efectos en el ánimo de la gente”.

Asimismo, es menester “preguntarse también por qué el FA no ha logrado generar incentivos y motivadores” en esta ocasión, aun habiendo logrado generar una interna competitiva con cuatro precandidaturas atractivas.

Al menos parte de esa interrogante “se explica en cómo se asignan finalmente los roles” hacia estas instancias. “Es tiempo de que el FA se pregunte si no tiene que introducir algo de esa dinámica” interna que “tienen los otros partidos” al otorgar más espacio al interior del país, “muy especialmente el PN”. Este aspecto también lleva a “preguntarse si estas cosas no tienen consecuencias para mayo”, reflexionó el sociólogo.

Hacia octubre, prosiguió, “también el FA tiene que empezar a mirar quiénes son sus adversarios políticos y caracterizarlos” con precisión, midiendo “sus fortalezas y debilidades”, porque ahora mismo “se perciben sólo sus virtudes” pero “no sus defectos”. Entonces “el FA tiene que buscar” también “las debilidades de sus adversarios”, un análisis que comprenda sus “candidaturas, fórmulas, elencos” y sus propuestas.

Simultáneamente, la fuerza política oficialista tiene que estar consciente de sus propias “fortalezas” y a partir de ellas “plantear una táctica electoral”, que debe estar “basada en una estrategia” y ésta necesariamente tiene que ser “más de mediano plazo”.

Ello implica diseñar un plan de acción y movimientos en perspectiva que “identifique con qué énfasis y a qué sectores de la población les va a hablar”. Se trata de una articulación que “requiere el involucramiento de los distintos estamentos, grupos y liderazgos” frenteamplistas, precisó.

Y dado que está viviendo “el proceso de recambio de liderazgo más importante” de sus últimos “25 años”, ahora el FA “tiene que tratar de vincular (…) el rol de los liderazgos que se van retirando” con las funciones y perfiles de “los nuevos liderazgos que se están construyendo”.

Ese doble proceso puede facilitar “una transición que no les exige a todos los electores aceptar los liderazgos” emergentes, no al menos en una primera etapa y a tapa cerrada, como sí han respaldado a los liderazgos históricos que se van retirando. Un ejemplo positivo de ello es lo que está haciendo “el Partido Colorado” desde la semana pasada, apuntó Canzani.

Finalmente, si el FA elige ese camino de articulación de fuerzas, recursos y capacidades, “para ponerlos a jugar en la cancha tiene el desafío de coordinarlos” y asignarles “tareas” específicas a cada cual, consideró el director de la Fundación Liber Seregni.