Canzani: El FA le dedicó mucho más recursos a los sectores medios que a los bajos, pero la percepción es la contraria

En su última columna de 2018 el sociólogo Agustín Canzani consideró que estas semanas finales del año “son momentos de balances y desafíos” y en ese sentido analizó los concernientes al presente y a las encrucijadas de los tres partidos políticos más grandes e influyentes del país.

Canzani observa “cuatro factores bastante importantes que marcaron el año” que termina el próximo día 31, siendo “el primero” de ellos que “hay algunas dificultades económicas” en el país “pero una percepción en la población” de que son “mayores a cualquier indicador objetivo”.

Se palpa “enojo y disconformidad” en mucha gente “probablemente porque las expectativas van por un lado y la realidad por otro”, siendo ésta “la primera vez que le pasa al Frente Amplio (FA)”. Es un proceso que “comenzó de manera casi abrupta en 2015 y no se ha modificado”, por lo tanto implica “un desafío para el FA de cambiarlo”. A ello no es ajena la “tarea política importante” de “contextualizar la situación económica” explicando lo que sucede en la región y el mundo, con “Argentina” como ejemplo más cercano en todo sentido para citar.

En “segundo” lugar, el director de la Fundación Liber Seregni marcó “el tema de la seguridad pública”, que se ha constituido en “una piedra en el zapato para muchos gobiernos en la región” así como “para el FA en este 2018 empezó a ejercer cierto nivel de influencia”, al punto de que “incluso votantes de izquierda empiezan a preocuparse por esto”. El asunto impone una “necesidad de generar síntesis política sobre cuál va a ser el planteo en seguridad pública para las próximas elecciones”. En esto el FA “no puede no innovar”, tiene que incorporar “autocrítica” y al mismo tiempo “generar algo nuevo” porque “quedar atado al gobierno actual, es quedar atado a su agenda y a sus problemas”. Ello le exige a la coalición de izquierdas “necesidad de diferenciación” respecto del gobierno, pero “no negación” de lo hecho sino una propuesta “superadora” de su propia trayectoria.

Luego mencionó “un tercer desafío también importante, que es el posicionamiento de los liderazgos políticos” en el marco de “caída en la popularidad de los liderazgos” como tendencia que “viene del 2015 y del 2016 sobre todo, y que afecta más al FA pero también a los liderazgos de las otras colectividades” partidarias. Es algo que “venía afectando a los elencos en su conjunto” pero “en los últimos tres o cuatro meses” se produjo “un reposicionamiento” del senador blanco “Jorge Larrañaga”, cuya figura “estaba agonizando y reflota con esta iniciativa” plebiscitaria denominada ´Vivir sin miedo´. Con esta movida el ex intendente sanducero “se transforma en protagonista de la agenda” política, destacó Canzani.

“Y el resurgimiento de (el ex presidente de la República Julio María) Sanguinetti” también introduce, desde el Partido Colorado, un elemento tan inesperado como dinámico que torna “muy difícil que el proyecto de (el economista Ernesto) Talvi sea exitoso” e incluso puede llegar a impactar negativamente “en su proyecto político global”. “Esta cuestión de los liderazgos” de vasta trayectoria y ahora reposicionados “genera otra cuestión, que es el bloqueo de liderazgos emergentes” y entre éstos, el del empresario Edgardo “Novick es el que queda más apretado”, apuntó.

El columnista entiende que en este aspecto, “un desafío para el FA es reposicionar sus liderazgos políticos”, lo que “implica dos cosas: que los nuevos se consoliden, el gran desafío de la interna frentista, y encontrar un lugar para el liderazgo histórico, que no es sencillo, por el riesgo de que se pisen” entre camadas y generaciones. “(El ex presidente José) Mujica y (el presidente Tabaré) Vázquez siguen siendo líderes políticos populares”, por lo que el recambio “requiere rearticulación de los roles, dónde van a estar y qué van a hacer” los referentes históricos salientes.

En la escena política nacional y en un plano más general, “el FA corre con la desventaja de esta percepción negativa” citada antes con referencia al aspecto económico, que retrotrae la percepción ciudadana promedio a la registrada “en comienzos de 2004”, cuando el país sufría las devastadoras consecuencias de la crisis de 2002.

Como las situaciones son clara y visiblemente diferentes, el FA debe “hacer ver a las personas que el razonamiento que están haciendo no es consistente. Pero la interpelación tiene que ir más allá” y dado que “la población tiene expectativas de estar todavía mejor, (…) uno de los elementos para convencer es explicar la complejidad pero otro es generar la duda sobre que en realidad el futuro puede ser peor”, variable relacionada con los ejemplos de la región.

En materia programática, el FA tiene que redefinir “cómo se incorporan las nuevas demandas” a su agenda histórica, y ello debe hacerlo “con síntesis políticas que les dé un lugar importante pero no preeminente”, a diferencia de lo que ha hecho con el tema “género” y la “Ley Trans”, asuntos que fragmentaron la acción programática del oficialismo y lo alejaron de su histórica condición de fuerza política con visión de conjunto.

“Requiere que el conjunto de la sociedad entienda qué está detrás” de cada tema, ya que en esos dos ítems al FA “le faltó trabajo político” por abajo. “¿Hay que hacer de eso el centro de la agenda política? Creo que no”, porque al hacerlo “uno termina haciendo gestos exacerbados para mostrar que están” en el menú programático, reflexionó el sociólogo.

“Esa síntesis política implica que el FA le vuelva a hablar a la sociedad en su conjunto simultáneamente” porque “cuando se toma una visión fragmentada” haciendo “pegar un tema al lado del otro, se pierde esa visión de conjunto”, recalcó, sumando luego otro ejemplo de carencia de trabajo político entre la sociedad: “el FA le dedicó mucho más recursos a los sectores medios que a los bajos, pero la percepción es la contraria”.

En cuanto a la relación de esto con los tiempos y el año electoral, indicó que “este desafío hay que construirlo en el primer semestre del año” 2019, considerando que “después viene el ruido de campaña” y que “desde hace 30 años” el escenario actual “es el más complicado para la izquierda”. Canzani comparó las coyunturas evocando aquella a la que el FA “enfrentó en 1989 con la escisión del PGP y el PDC para generar el Nuevo Espacio”. “Son situaciones diferentes pero la complejidad es la misma”, resumió.