Buchichio y Charlo, cineastas uruguayos: el cine en Uruguay como una necesidad cultural, artística y para la presentación del país en el exterior

Entrevistados en InterCambio el director de cine y coordinador de la Escuela de Cine del Uruguay, Enrique Buchichio, y el guionista y también director cinematográfico José Pedro Charlo, hablaron sobre cómo es hacer cine en nuestro país y analizaron diversos aspectos culturales, económicos y políticos relacionados con el tema.

Buchichio dijo que hacer cine en Uruguay “siempre es difícil” siendo la producción cinematográfica “una actividad compleja” y “cara”, que obliga a asumir “muchos costos” que van desde “el equipamiento técnico” hasta las remuneraciones de “las personas que trabajan en diferentes etapas de la producción”. “Muchas de esas etapas en el Uruguay a veces las asumimos como costos propios” los realizadores y productores, explicó.

No obstante, “hay algunos mecanismos que se han creado en los últimos años” y que junto al empuje de los cineastas y a otras nuevas posibilidades, han modificado el panorama. “También es cierto que han democratizado y permitido un mayor acceso” al cine, apuntó respecto de esos cambios, recordando que “hace 20 años había un montón de aspectos y cosas de las que no podías zafar” en cuanto fuentes de obstáculos e impedimentos.

“Pienso el cine en Uruguay como una necesidad cultural, artística (…) y que es muy importante también para la presentación del país en el exterior”, valoró el coordinador de nuestra Escuela de Cine, quien más adelante contó que en Francia se aplica una política pública orientada a fortalecer el mercado interno del sector audiovisual con cuotas garantizadas de exhibición de la producción nacional en las salas del país.

Luego consideró que impulsar en Uruguay, con más fuerza que la actual, el mercado interno de producción cinematográfica nacional y de exhibición local, “requiere decisiones políticas y financieras muy importantes”.

En nuestro país “se ha ganado” terreno cultural y comercial “también en eso, pero los recursos son muy limitados (…) dan para algo muy acotado. Entonces es muy difícil plantearse una disputa de espacios si no se le da un apoyo” en distintos aspectos “a esa propuesta” de fortalecimiento nacional. Esto “también pasa en el vínculo del cine con la televisión”, ejemplificó.

Celebró en ese sentido que “ahora hay una iniciativa de ANDE (…) que vuelca 4 millones de dólares al sector”, de los cuales “2 millones (…) se vuelcan a la promoción de las políticas para que vengan proyectos del exterior y los otros 2 a incentivar a la producción en Uruguay en sus distintas fases”, subrayó.

Destacó especialmente a “la gente” que trabaja alrededor del cine desde sus diferentes saberes y oficios. Esas personas “han sido la gran base” que a través de las últimas décadas “ha permitido” la existencia de “un cine nacional”.

Ese fue un desarrollo de mediano plazo que se afirmó sobre la existencia previa de una dinámica producción publicitaria local, fuente de valiosos recursos humanos y profesionales.

Hoy día, con el sector audiovisual en pleno desarrollo, “la cantidad de gente que quiere formarse en esto” es un gran aliciente que confirma las apuestas arriesgadas llevadas adelante por muchos creadores durante muchos años y muchas veces en solitario.

Más adelante en la entrevista Buchichio se refirió a la necesidad de que la Educación Pública juegue un papel en el acercamiento y la promoción de la cultura y al arte audiovisual entre los niños y jóvenes que se van formando.

Charlo, por su parte, analizó que “es difícil en un país que tiene la población que tiene”, como el Uruguay, “plantearse una actividad” definida y permanente “en esta área” con “los costos” altos de realización que tiene.

Evocó positivamente que “por el (año) 94, 95 se creó el primer fondo público” de promoción audiovisual. “Ahí fue el momento en que se dio un salto de calidad en la posibilidad de hacer cine en Uruguay”, que hasta entonces dependía exclusivamente de la capacidad económica de cada realizador o bien de su habilidad para obtener recursos de otras fuentes.

“Cuando lo hacés sin respaldo financiero, tenés un desgaste” personal muy intenso que no abona ni facilita la dedicación, relató, añadiendo que en general “puede llevar años producir un proyecto” cinematográfico.

Explicó que “obviamente”, en el presente, “el cine uruguayo no se produce solo para el consumo interno” sino que se realiza pensando en otros públicos y mercados, aunque los cineastas siempre tienen una “gran expectativa de mostrárselo a su gente”. Pero “ningún cine del mundo sobreviviría” solo con “su mercado interno”, habiendo solo 3 excepciones.

Resaltó lo valioso que resulta la mera existencia “del FONA” (Fondo para el Fomento y Desarrollo de la Producción Audiovisual Nacional), que tiene participación estatal aunque “de hecho lo financian los canales privados” de televisión, pero lamentablemente “muchas veces los canales no pasan esas películas” producidas mediante ese instrumento público-privado.

Esa carencia está facilitada por que la normativa vigente no establece “ningún tipo de obligación” de emisión de esa producción nacional, indicó. El cineasta también destacó la creación de la iniciativa “series.uy”, que prevé la concreción de “un proyecto al año” con la participación de “los canales públicos”, aunque lamentó que su financiación sea “muy limitada”.

Charlo reflexionó después en torno al hecho de que “muchas veces se le pide al cine uruguayo que sea algo que no pretende ser”, comparándose sus productos con las realizaciones “de Hollywood” sin tener en cuenta ni las necesarias diferencias culturales ni las gigantescas distancias financieras.

“Invito a los amigos uruguayos” que critican al cine uruguayo desde esas comparaciones “a que vean lo que se está produciendo” en nuestro país, donde “lo técnico” ha logrado “un muy buen nivel” que se expresa en los permanentes reconocimientos que “en todos lados” reciben “nuestros técnicos” y claro está, también los actores y realizadores uruguayos.

Destacó asimismo el papel positivo y dinamizador que está desempeñando “la UTU”, captando el interés por el cine en muchísimos de sus alumnos.