Brasil muestra “un cuadro social muy preocupante” con “14 millones de desempleados”, “hambre”, remate de bienes públicos y violencia estatal

Entrevistado en InterCambio el analista político y periodista brasileño Beto Almeida, pintó con algunos trazos gruesos el grave cuadro de deterioro que sufre el gigante sudamericano desde el regreso de la derecha al gobierno.

Almeida enfatizó en que “una cosa que marca mucho la realidad (…) en Brasil hoy (…) en lo social… es una explosión del desempleo”, que queda graficado con “colas gigantescas de gente que está simplemente pasando 24 horas, 48 horas en una cola (…) para buscar una entrevista” de trabajo.

En llamados para cubrir “300” puestos de trabajo puede haber “6.000, 7.000 personas durmiendo en una cola”, ejemplificó, indicando que este tipo de situaciones es una expresión más de los drásticos recortes de gasto público y programas sociales y la enajenación de activos públicos en curso.

Con los bienes públicos “están haciendo ventas sin consultas” y “sin aprobación del Congreso”, configurándose “un cuadro social muy preocupante” como consecuencia de la orientación política oficial.

Como otro ejemplo, Almeida contó que “esta madrugada” se produjo “el fusilamiento de una familia” que volvía en coche de una fiesta, por parte de efectivos “del Ejército” que sospecharon que en el auto pasaba algo raro.

Asesinaron “al papá” y “los niños” en otro de tantos casos con “muertos inocentes” que pintan trágicamente “un cuadro social que hay en Brasil hoy”, estimulado por iniciativas del ministro de Justicia, Sergio Moro, que habilitan al Ejército a disparar si sus efectivos se sienten amenazados.

Actualmente hay “cerca de 14 millones de personas oficialmente desempleadas”, a las que debe sumarse “un número de personas” que se desconoce porque “no salen más de su casa (…) ni siquiera para buscar empleo”, por lo que no están comprendidas en “las estadísticas”, explicó.

En la emblemática ciudad suburbana de “Sao Bernardo do Campo”, una de las que conforman el cordón industrial paulista conocido como ´ABC´, “la Ford” y otras grandes compañías automotrices “están cerrando las puertas y echando a miles de trabajadores”, lo que además “afecta el entorno” de producción “de autopartes” e insumos para el armado de vehículos.

Junto al “congelamiento de salarios”, el conjunto de la política económica y social “paraliza la economía”, resumió en torno al punto el analista. Hay una situación general que “debería ser” de “movilización intensa” del movimiento popular dado que “además del desempleo, el mayor líder popular está preso” y justamente “ayer se cumplió un año” de su encarcelamiento.

Sin embargo, hubo algunas movilizaciones pero “no gigantescas” como tendrían que estar siendo, y “los sindicatos ni siquiera logran una unidad” de acción como tampoco lo hacen “los partidos de oposición”. “Hay una dificultad de convocatoria de la oposición”, lamentó el entrevistado.

Asimismo hay “ciudades sin médicos” por recortes presupuestales y un retorno “del sarampión” como efecto de “parálisis administrativa” derivada de los recortes del gasto público. Se agregan el desguace y privatización de Petrobras por áreas y los precios altos de los combustibles para conformar un panorama desolador del presente y el futuro del país que bajo la conducción del PT llegó a ser la octava economía más pujante del mundo.

Al mismo tiempo y como cabe esperar, “sigue habiendo un desequilibrio informativo” favorable a “los medios que apoyaron a Bolsonaro” mientras que “la comunicación alternativa está siendo fuertemente penalizada”. “No hay pluralidad” pero sí hay “amenazas contra los periodistas”, sintetizó Almeida la situación de Brasil.