Bonomi: en el FA se está confundiendo el gobierno con la fuerza política; esta confusión no la tuvo Mujica ni Tabaré Vázquez en ningún momento

Entrevistado en InterCambio el ministro Eduardo Bonomi, también se refirió a la campaña del FA hacia las recientes elecciones internas y señaló que estas solamente “definen quién va a representar ese Programa” común de la fuerza política, mucho más allá de candidaturas y “fórmulas”.

Bonomi indicó que “había cuatro opciones en el FA” y un acuerdo histórico vigente de unidad de acción en virtud del cual “ganara quien ganara”, todos los sectores, militantes y candidatos ponen “toda la carne en el asador” para seguir “trabajando por un Programa para la mejora de todos los uruguayos”.

Por eso mismo y trascendiendo cualquier resultado interno, “yo no pongo en duda mi voto” dado que “el voto es para un Proyecto” y no para una fórmula ni candidato. Por tanto, algunos rechazos y anuncios de no votar al FA en octubre indican que “hay un problema” y es “de conciencia”.

Pero éste no sería un problema aislado de algunos militantes, ya que se evidencian carencias y deficiencias de concepción en la conducción política del FA. “La acumulación no va en sentido unívoco sino que se producen contradicciones” en su desarrollo y “darle un sentido unívoco” a esas contradicciones “es la función de una organización política”, analizó.

Pero todavía “hay algo más grave” en el FA y es que “hoy se está confundiendo (…) el gobierno con la fuerza política”. El tema de las candidaturas y binomios presidenciales “no es la renovación del FA” siendo que “el FA tiene sus mecanismos” de renovación, y esto “no” tiene que ver con “quién es el candidato” a la Presidencia. “Esta confusión no la tuvo (José) Mujica ni Tabaré Vázquez en ningún momento”, ejemplificó.

De todos modos, “si esta es la fórmula, vamos a tratar de ganar con esta fórmula” integrada por Daniel Martínez y Graciela Villar, “más allá de que no haya sido la mejor manera” de manejar el asunto porque, por ejemplo, “se iba a hacer las consultas con la televisión atrás”. No obstante, eso “ya está” y ahora “vamos” hacia el último domingo de octubre “por un Programa de defensa de los intereses del pueblo uruguayo”, convocó.

Informó que el MPP ya “tenía definido” que Pepe Mujica “iba a contribuir” con la “representación parlamentaria” del Espacio 609 en la próxima legislatura, eso “lo tenía definido” y entonces “no es nuevo”.

Evocó que “cuando el FA gana en 2004” el gobierno nacional por primera vez, “el país estaba realmente destrozado”. Y 15 años después de haber puesto a Uruguay en el camino del crecimiento, el desarrollo y la mejora de la vida las grandes mayorías, “creo que no toleran” en la derecha “20 años de gobierno frenteamplista”. A lo que debe sumarse “el botín por el que van” y la incidencia económica y sobre todo política del factor “regional”.

“Ahora lo están pintando como un país destrozado como en 2002” pero eso se cae por su propio peso. Puede haber alternancia de nombres y elencos pero “no hay alternancia entre proyectos de país”, señaló. Para apreciarlo, “hay un montón de cosas que se pueden medir” y cuando lleguen las elecciones, los uruguayos no las perderán de vista. “Creo que la gente tiene memoria (…) y que la va a usar en octubre cuando vaya a votar”, afirmó.

Sobre la reforma constitucional impulsada por el senador blanco Jorge Larrañaga, “creo que no va a salir el plebiscito” porque la iniciativa “no hace carne en el pueblo uruguayo”. “Se está produciendo lo mismo que en el anterior” impulsado por el senador colorado Pedro Bordaberry, “hay firmas” pero no se traducen en “los votos” necesarios para la aprobación y esto genera un “retroceso electoral” de los impulsores, caracterizó.

En cuanto a la fuerza política oficialista y su proyecto de país con vistas a profundizar el camino que viene haciendo desde 2005, Bonomi consideró que “el FA tiene que dar una discusión a fondo del proyecto económico-social”, dimensión que en esta coyuntura es aún mucho más relevante que en las tres instancias electorales anteriores. Se trata de “defender lo conquistado” y proyectarlo, para lo cual hay que observar lo que está pasando en Argentina y así medir lo que implicaría un retroceso nacional.