Bergara: no hay dudas de que Uruguay es un país mejor que hace 15 años

Entrevistado en InterCambio el precandidato presidencial frenteamplista Mario Bergara, expresó su visión sobre varios temas relevantes de la economía y la sociedad, subrayando la importancia de abordar en clave nacional el problema que implica “el déficit del régimen de Seguridad Social, que en general anda en los 3.500 millones de dólares”.

Este martes 18 el Banco Central (BCU) publicó el informe de Cuentas Nacionales correspondiente al primer trimestre del año, que da cuenta de “una reducción del PIB de 0,2%” respecto de igual periodo de 2018 y que “da 0” contra el trimestre inmediatamente anterior (octubre-diciembre).

Ese registro era “previsible” y principalmente “tiene ver con la temporada turística” del pasado verano, “que fue más débil” que las anteriores fundamentalmente por el desplome económico “de Argentina”. “Pero mirando” el marco “regional”, aquel “no es un lindo número pero no” representa “ninguna catástrofe” dado el “enfriamiento absoluto de la economía global” y el panorama “regional muy preocupante, muy malo”.

“Estancamiento hay” en la economía de Uruguay porque “el Producto no está creciendo”, pero también hay una diferencia sustancial respecto de “otras épocas” en que “los impactos” de factores externos “sobre la economía uruguaya hubieran sido más críticos”, como en 1999-2002.

En la base de esa diferencia crucial, el expresidente del BCU ubicó a la diversificación comercial y a la estrategia financiera de la política macroeconómica del Frente Amplio (FA). Entones la situación “no da para ningún tipo de dramatismo”, estando inmersos en “un tiempo complicado para el crecimiento económico” en todo el mundo, resumió sobre el punto.

En cuanto a “las perspectivas de crecimiento”, hay que “enfocarlas en la productividad” y esto significa en definitiva “cómo producimos”. Ello comprende el factor “costos” y para disminuirlos, es deseable generar condiciones que permitan operar puntualmente “rebajas” de precios “de combustibles y electricidad” en “algunos” rubros y sectores de actividad. Pero el factor clave es “la innovación e incorporación tecnológica” en los procesos de generación de valor, “sobre todo en el área de los servicios”.

Respecto de este factor, lamentó que “no vemos nunca planteamientos” que lo jerarquicen en ningún “reclamo gremial” del ámbito privado, “nunca hay un foco en cómo somos más productivos desde el punto tecnológico”.

Los representantes privados insisten en el peso impositivo y “no tengo una visión de que la carga tributaria enlentece la producción” en Uruguay.

Del mismo modo evaluó “el tema de las ocupaciones” de lugares de trabajo, “que hoy no son una dificultad”. Si bien “hubo desbordes y excesos” a fines de la década anterior por falta “de experiencia” de nuevas camadas de trabajadores sindicalizados, ahora “estamos cerrando la ronda” de negociación colectiva “más grande de la historia” con resultados que despejan cualquier inquietud en aquel sentido. “Ahí siempre es un tema de empresas, de choque de intereses”, sintetizó Bergara sobre el asunto.

En cambio, la macroeconomía del país sí requiere “reducir el déficit” de las cuentas públicas, “que hace tiempo es alto” y para lograrlo el gobierno “ha tomado medidas” de diferente tipo, aunque “siguió subiendo” hasta marcar actualmente “4,8%” del PIB, relación que exige “ir a la raíz del asunto”.

En esa dirección, “cualquier análisis objetivo lleva a evaluar el déficit de la Seguridad Social”, que “crece año a año en cientos de millones de dólares”. “El déficit del régimen en general anda en los 3.500 millones de dólares” y refleja, como en buena parte del mundo, “una espiral que tiene su raíz en algo razonable” como que “los seres humanos vivimos cada vez más, es la historia de los sistemas de Seguridad Social”, reflexionó el precandidato. “El primer año de gobierno nos tiene que ver a todos” los partidos políticos abordando el problema con seriedad y compromiso para encauzarlo.

Valoró que las propuestas de la oposición para disminuir el déficit son “insuficientes” en los mejores casos, y muchas de ellas son simplemente insustanciales, medidas que “en ahorro financiero valen cero”. “Todo eso va a ser insuficiente si no resolvemos y fortalecemos el sistema de Seguridad Social”, que es “un tema de todo el mundo”, recalcó.

En materia de seguridad pública, “reivindico una reforma estructural” realizada durante los años recientes en la órbita de “el Ministerio del Interior”. También valoró positivamente “un largo proceso de aprendizaje” hecho por el FA desde su concepción histórica de “las causas sociales del delito”, cimentada en puntos de vista “un poco ingenuos” referidos a “la pobreza” y a su disminución como vía única y suficiente para superarlo.

Frente a una “visión miope de la oposición” que apunta casi exclusivamente a la represión, “reivindico el hecho de que el FA madure en estas cosas” y entonces pueda “entender que sí” es indispensable “combatir las causas sociales” de la delincuencia pero al mismo tiempo “salvaguardar los derechos de la gente” como su propia vida, integridad física y bienes. Entonces resulta necesaria “más firmeza en el combate a la delincuencia” y al mismo tiempo “reducir las armas de fuego” entre la población, ya que Uruguay es “el sexto país” del mundo en tenencia personal de armas.

Asimismo debe profundizarse la reforma penitenciaria en curso y las políticas en marcha de rehabilitación y reinserción social de liberados, “porque no es automático que un recluso que se rehabilita, se reinserta” fácilmente “en la sociedad” sino más bien esto tiende a no suceder.

“Soy muy partidario del Proyecto de Ley” a estudio del Parlamento para “descentralizar el INR, quitarlo del Ministerio” del Interior “y poner foco en la rehabilitación”. Se trata como lineamiento general de “pasar de una lógica más represiva dentro de las cárceles a una lógica de rehabilitación”, y para ello “la gente tiene que tener una vida ahí adentro”, una existencia diaria que camine generalizadamente por el “estudio” y el “trabajo”.

“Tenemos que tener políticas de reducción de la reincidencia” y esto requiere además “el combate a las adicciones cuando la gente está presa”. De hecho, ponderó, “ya hay experiencias de esa rehabilitación”, por ejemplo “en el Polo Industrial del Comcar”, resaltó. Simultáneamente con todo lo descrito, se impone desde el Estado mantener un frontal y sistemático “combate al crimen organizado”, señaló el precandidato.

Consultada su opinión acerca de algunas voces que últimamente han comenzado a desarrollar la idea de que el país estaba mejor con los gobiernos anteriores al del FA y a reivindicar el de Jorge Batlle, Bergara puntualizó que no hay “ni que hablar” de que la actual “es una sociedad mejor” que la de inicios de los años 2000 y de que “ningún indicador” social ni económico va en la dirección opuesta.

Razonó que se pretende instalar la percepción de que “todo viene de afuera” pero apuntó que esto “no es así”, dado que “hoy hay” elementos y factores muy negativos “que vienen de afuera y la situación no es crítica” como en aquellos años de declive, exclusión masiva y crisis generalizada. “No hay dudas de que el Uruguay hoy es un país mejor que hace 15 años”.

No obstante, “también es cierto que en los últimos años hubo retroceso en algunas cosas” como la dinámica de “reducción de la pobreza”, que se tornó más lenta, y “en materia de empleo lo mismo”, variables directamente vinculadas al deterioro económico regional y mundial.

Preguntado sobre la eutanasia y qué piensa del derecho al buen morir, el precandidato frenteamplista emblemático de la llamada ´Generación 83´ respondió que “tengo una inclinación muy empática con esa visión”, que no obstante remite a “cosas que hay que reglamentar” y en torno a las cuales se debe establecer “causales muy claritas” para habilitarlo.

Finalmente y de cara a las elecciones internas, Bergara recordó que “el 30 necesitamos que vayan todos los frenteamplistas a votar” porque “necesitamos una votación más fuerte que en las instancias anteriores”. Ante una instancia nacional decisiva en condiciones mucho más reñidas que durante los 15 años previos, resulta indispensable garantizar “una gran plataforma de voto frenteamplista pensando en la elección nacional”.

Hacia la elección nacional, la fórmula presidencial del FA “debe reflejar los equilibrios políticos” y se impone “que sea paritaria” en cuanto a sexo/género. Al mismo tiempo y considerando que “el vicepresidente en el próximo gobierno va a tener un rol importantísimo (…) de articulación en el Parlamento”, es también necesario elegir a alguien de perfil negociador y con oficio político para presidir la Asamblea General del Poder Legislativo.