Balotaje en Uruguay: «Ganó la derecha pero es una victoria electoral, no una victoria política»

«La disputa hoy en Latinoamérica está más presente que nunca», dijo a Sputnik Esteban Cuevas, codirector del documental Latinoamérica, territorio en disputa, al comentar el incierto resultado que dejó este domingo 24 la segunda vuelta electoral en Uruguay.

La diferencia de votos a favor del candidato opositor Luis Lacalle Pou sobre el oficialista Daniel Martínez en Uruguay fue tan exigua (28.666) que la Corte Electoral no lo proclamó ganador tras el balotaje de este domingo 24, a pesar de haber completado el escrutinio primario de 100% de las mesas electorales de todo el país.

El organismo esperará el recuento de los votos observados (35.229) que empieza este martes 26 para después comunicar al sucesor del presidente, Tabaré Vázquez, a partir del 1° de marzo de 2020.

En los mensajes que ambos candidatos transmitieron a sus votantes, el del Frente Amplio (FA) fue mucho más efusivo que el de Lacalle, que además de su Partido Nacional (PN) contó para esta instancia con el apoyo explícito de los otros cuatro principales partidos de la oposición.

Un mes antes, en la primera vuelta del 27 de octubre, esas cinco agrupaciones habían cosechado juntas 54% del electorado —correspondiendo 30% solo al PN— contra 39,7% del FA. En el balotaje, Lacalle obtuvo 48,7% y Martínez 47,5%.

En disputa

«Ganó la derecha pero por un margen muy pequeño de votos, es una victoria electoral pero no es una victoria política. Por eso la disputa hoy en Latinoamérica está más presente que nunca», dijo Cuevas sobre la coyuntura uruguaya, al destacar que, tras 15 años de Gobierno de izquierda, la mitad del país mantiene su preferencia por el modelo.

«Con la victoria de Alberto Fernández en Argentina empezó a cambiar la correlación de fuerzas del continente, tratando de construir el eje México-Argentina», señaló el entrevistado.

Cuevas puso los ejemplos de las movilizaciones en Ecuador y Chile contra los proyectos neoliberales de Lenín Moreno y Sebastián Piñera, y las movilizaciones contra el Golpe de Estado en Bolivia.

«El continente está viviendo una realidad muy particular, viendo como sus democracias crujen por todos lados. En ese sentido, el resultado final de Uruguay es muy importante no solo para nosotros los argentinos que somos países hermanos sino para toda la región», apuntó Cuevas.

Para uno de los directores de Latinoamérica, territorio en Disputa, el cambio de signo ideológico que se daría en Uruguay se notará en las posiciones que Lacalle ya ha dicho que tomará, por ejemplo romper con el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y reconocer al autoproclamado presidente Juan Guaidó.

Dos años rodando

El documental se viene presentando en distintas ciudades argentinas desde su estreno en septiembre. Este domingo 24, mientras Uruguay iba a las urnas y su otro director, Nicolás Trotta, seguía de cerca la jornada en Montevideo con el expresidente José Mujica, la película se presentó en la ciudad de Mar del Plata, Argentina.

«En ese mismo escenario hace 14 años [el entonces presidente] Néstor Kirchner dijo: ‘nuestros pueblos, nuestros excluidos, no soportan que sigamos hablando más en voz baja'», recordó Cuevas.

Hacía referencia a la cumbre de Mar del Plata en 2005, que reunió a los presidentes progresistas la región, donde el presidente venezolano Hugo Chávez le dijo a EE UU: «alca, alca, al carajo». Por entonces, el presidente George W. Bush (2001-2009) pretendía concretar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

«Fue ahí el punto de partida para que junto a Chávez, junto a Lula Da Silva, a Tabaré Vázquez (…) empezaran a construir un círculo virtuoso de unidad latinoamericana que en más de una década de gobiernos logró sacar a millones de compatriotas de la pobreza», señaló.

Este último dato, remarcó Cuevas, «es como un punto de partida para entender el eje y núcleo del documental, que es cómo las élites económicas, los sectores concentrados de la economía, la reacción conservadora que empezó a expandirse como una ola en todo el continente, comenzaron a sacarle derechos a la población y a perseguir a sus líderes políticos a través de diferentes herramientas».