Argentina: «La deuda no puede pagarse sin crecer y no se puede crecer con un ajuste permanente»

«No vamos a tener mucho apoyo si Argentina quisiera tener algún tipo de postura muy confrontativa», dijo a Sputnik la académica argentina Emilia Val, al comparar la realidad en la cual asume el Gobierno de Alberto Fernández con la que le tocó a Néstor Kirchner cuando tomó las riendas del país en 2003.

En aquel entonces Fernández comenzó la gestión junto con Kirchner como su jefe de Gabinete. Mantuvo el cargo hasta 2008, durante los primeros meses del primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011), que este martes 10 asumirá como su vicepresidenta.

Durante la campaña que lo llevó al poder y puso fin al ciclo corto neoliberal del presidente saliente Mauricio Macri (2015-2019), el propio Fernández destacó el rol que le tocó jugar en esos años cuando Argentina renegoció el pago de su deuda externa, y el desafío que tiene ahora por delante.

Val tiene un máster en Sociología Económica por la Universidad de San Martín, donde actualmente realiza su tesis doctoral sobre reestructuración de la deuda desde el Kirchner hasta Macri. Sputnik la consultó sobre diferencias y similitudes entre ambos procesos.

«En la situación externa, en 2003, 2004, 2005, que fue cuando Néstor Kirchner sentó las bases de toda la reestructuración, estábamos en el boom de las commodities, Argentina estaba con superávit fiscal, había acumulado reservas y el default ya había sido declarado», apuntó la experta.

Debido a esto, explicó, el Gobierno «no tenía mucho apuro para negociar con los bonistas». Además, «EEUU estaba preocupado en otros temas después del 11 de septiembre (…) y en un contexto de surgimiento de gobiernos progresistas estaba buscando aliados».

Bajo la administración de George W. Bush, Washington «tuvo un papel fundamental», tanto de Gobierno a Gobierno como por intermedio del FMI, «no interviniendo». Otra diferencia relevante, indicó la experta, es que entonces había «una deuda de 81.000 millones de dólares y ahora hablamos de 100.000 millones».

El tiempo pasa, los contextos cambian

«No estamos ahora con el boom de las commodities, estamos con una guerra comercial, una disputa geopolítica entre China y EEUU, con un cierre de la economía. Argentina va a tener que buscar nuevos mercados si quiere generar divisas legítimas a través de las exportaciones», advirtió Val.

Sobre este punto recordó que durante el Gobierno de Kirchner una de las medidas más polémicas fue la retención a las exportaciones. La posibilidad de retomar esa línea ya genera reparos en sectores poderosos de la economía.

«El campo, con el cual el kirchnerismo tuvo su disputa más importante, ya está en estado de alerta y movilizado. No sabemos qué va pasar con las retenciones (…) hay una disputa política sobre quién financia el pago de la deuda», ejemplificó.

Otra diferencia entre ambos tiempos es que en esta oportunidad «no está declarado y no se quiere declarar el default, lo cual hace que los negociadores tengan menos tiempo que en 2005 para negociar y regatear con los acreedores».

A esto se suma que la potencia norteamericana «volvió a estar muy pendiente de su patio trasero y la región tampoco ayuda, porque es una región con pocos aliados», dijo Val.

Por otro lado, en el plano interno señaló que «venimos de una alta inflación, de dos años de recesión y una gran conflictividad», la cual no se modificaría con la llegada de Fernández ya que «hay sectores sociales y económicos que van a ser muy opositores al Gobierno».

Por eso dijo que el desafío para la nueva administración es grande y que «Alberto va estar bombardeado por todos lados, tanto externa como internamente».

Primera medida: dos años sin pagar

El presidente entrante comunicó formalmente el viernes 6 el gabinete que lo acompañará. Como ocurre en todos los países, y más aún en situaciones como la de Argentina, el titular de Economía es uno de los nombres clave que esperan conocerse.

Esa tarea será para Martín Guzmán, economista de 37 años, discípulo del premio Nobel Joseph Stiglitz. «Haber puesto a Martin Guzman muestra la importancia del tema para la economía argentina», afirmó Val.

«Es verdad que no tiene experiencia de gestión pero tampoco es un teórico puro, no es de esos economistas que están haciendo papers con modelos y variables. Está al tanto de la cuestión política dura, de los conflictos de intereses, de las consecuencias a nivel social», enfatizó.

Y describió que Guzmán «pone en el centro del problema de deuda el problema de la sustentabilidad: crear condiciones de prepago, no crear compromisos que no sean atendibles. Y tener en cuenta que esa deuda no puede pagarse sin crecer y no se puede crecer con un ajuste permanente, eso es lo que dice».

«Los que estudiamos el tema de la deuda y trabajamos con la economía argentina estamos muy preocupados en algún sentido por el problema que es la deuda hoy, que no existía en 2015 como problema estructural, tanto con privados como el acuerdo con el FMI».

Sobre lo que se conoce hasta ahora que haría el Gobierno de Fernández de no tomar el resto del préstamo otorgado por el FMI y suspender por dos años los pagos del capital y de intereses, Val lo consideró un buen comienzo, aunque planteó reparos: «Lo que me genera una duda es si será suficiente con dos años de no pago».