Argentina: el cepo de Macri sume al país en la incertidumbre

A pesar de su férrea oposición al control cambiario y las críticas que efectuó a esta práctica durante los gobiernos anteriores, el presidente argentino le puso ‘cepo’ al dólar. Sobre ello hablamos con el economista Juan Valerdi.

Mauricio Macri fue preso de sus propias palabras y es blanco de críticas desde todo el espectro político. El 17 de diciembre de 2015, días después de asumir el Gobierno, levantó el control cambiario. Tras largas críticas a la medida que había llevado a cabo su predecesora Cristina Fernández, el entonces recién llegado fue crítico de esa política que este domingo 1 de septiembre tuvo que volver a implementar a través de un decreto de necesidad y urgencia.

El documento limita la compra de dólares, establece la obligación a los exportadores de liquidar divisas y anuncia que sólo permitirá transferencias al exterior con una autorización previa. Para garantizar la liquidez en el sistema, las personas físicas podrán cambiar hasta 10.000 dólares por mes y no podrán transferir al exterior una cantidad mayor a ese monto.

Para el economista argentino Juan Valerdi, la decisión del Gobierno responde a su desesperación ante la derrota en las elecciones primarias y al deterioro de las variables macroeconómicas. El país suramericano superó los 2.500 puntos de riesgo, de acuerdo al indicador de Standard and Poor’s, y su moneda se devaluó más de 500% en tres años.

Consultado por Sputnik, el analista dijo que la preocupación de los ahorristas no es infundada.

«En mayo de 2017 el dólar estaba a 16 pesos y yo decía a la gente que comprara dólares porque no había forma de que no le ganara a la inflación, a la tasa de interés de los bancos y demás, y hoy lo tenemos a 60 y pico. Que la gente comprara en ese momento era mi mayor recomendación. Ahora, hace más de seis meses que digo que los saquen del banco», apuntó.

De acuerdo a Valerdi, a nivel contable el dinero de las cuentas está respaldado en préstamos a exportadores y en el Banco Central, pero lo que puede fallar es la disponibilidad en el momento en el que los pequeños ahorristas decidan retirarlos.

«Siempre hay algunos más grandes que los sacan primero, es lo que ocurrió en las dos últimas semanas que se fueron prácticamente 11.000 o 12.000 millones de dólares por fuga de capitales. Los primeros que lo hicieron fueron los bancos extranjeros que se llevaron 2.600 millones de dólares y después vinieron todos los peces gordos. El viernes se fueron 1.500 millones y por eso han tomado estas medidas de urgencia», declaró.

A su criterio, tal como pasó en la crisis de 1989 y de 2001, la imposibilidad de retirar ahorros es un riesgo que puede darse en algún momento durante este año. «Pasa en cualquier lugar del mundo donde hay un montón de gente tratando de no ser el que pague la cuenta con sus ahorros», agregó.