Aníbal Pereyra: la democracia no admite que las elecciones se definan con venganza, odio y revanchismo, como confirman las noticias desde Brasil

En su columna semanal en M24 el Intendente de Rocha, Aníbal Pereyra, se refirió a las recientes revelaciones en Brasil de la trama urdida en el marco de la operación Lava Jato para difamar, sacar de carrera y encarcelar al expresidente Lula Da Silva, y alertó contra el uso en nuestro país de lógicas similares basadas en “el odio” y “la venganza” de determinados sectores.

Pereyra contextualizó su reflexión reseñando que “en las últimas horas (…) se dio a conocer (…) en el hermano pueblo de Brasil” una “noticia” que “ha generado un impacto importante”, referida a “intercambios” y “mensajes” entre “fiscales y jueces” que “estuvieron” involucrados “en todo” el proceso judicial llamado “Lava Jato” y cuyas actuaciones “culminaron en el procesamiento del expresidente Lula da Silva”.

Las inquietantes revelaciones plantean “por un lado una cuestión institucional compleja” y “por otro lado” evidencian “una decisión política” deliberada “para bloquear a un candidato a presidente” mediante un dispositivo para “trampear todo un proceso judicial”, habiéndose logrado previamente “instalar en la ciudadanía” la idea de que “el expresidente había cometido actos de corrupción”, pese a la “falta de pruebas”.

“Ahora hay certeza de que no hay elementos a cuestionar”, con fundamentos y pruebas, en la conducta de Lula. “Todo este proceso está confirmado” como una sofisticada operación política a gran escala, y también “confirma lo que Lula decía” en cuanto a que “un pueblo no puede definir en las urnas con odio, con venganza”, un futuro de ventura.

En las últimas elecciones, con la proscripción de Lula y la feroz campaña de mentiras contra el candidato de reemplazo, Fernando Haddad, “el pueblo terminó votando así”, o sea “inducido” por una gigantesca manipulación mediática. “Ahora está claro eso”, como va quedando a la vista que “toda esta operación político-jurídica” también se despliega “en diferentes” países “del mundo”, pero “primero se instala” en la ciudadanía.

Lo que se va sabiendo, o mejor dicho confirmando, va dejando a su vez “lecciones” y la “más importante” consiste en “tratar de que la institucionalidad democrática de Brasil se preserve”. Al mismo tiempo, “queda una vez más demostrado que el proceso de instalar” mentiras “generando odio”, finalmente “se termina desenmascarando”.

“Estas lecciones tienen que ser también para nosotros, pueblo uruguayo”, evidencia tangible de ciertas “intencionalidades” puestas en juego por “actores dispuestos” a tergiversar y mentir para lograr sus objetivos, “no importa cómo ni de qué manera”, actores para los que “todas las herramientas (…) son válidas” y por ende, “las van a querer usar” en el transcurso de nuestro extenso ciclo electoral, alertó el Intendente.

El punto más relevante es entonces “la construcción democrática del día después de las elecciones”, para cuyo cuidado “estas cuestiones nos tienen que servir” al efecto indispensable de “reflexionar”.

A partir de esto, Pereyra exhortó a que la “definición” del voto ciudadano se haga “en base a las propuestas de país” presentadas por cada partido y candidato. Pidió que “ese voto” de cada elector “sea a conciencia”, que refleje “la visión de país que ese candidato y programa (elegido) enarbola”.

Advirtió que ya en la campaña hacia las internas del domingo 30 “hay un mensaje subliminal” colocado por algunos sectores y candidatos, orientado a “que en la urna se vote con odio” y “con venganza” hacia el oficialismo, siendo uno de esos mensajes el que emiten determinados “dirigentes que hablan de ´cuatro o cinco partidos que se tienen que juntar´”.

“Hay planteos que apuntan a la exclusión” y a que “en las urnas” el futuro del país “se dirima de esa manera” negativa e incitante, buscándose “seguir con la postura de la confrontación permanente”, remarcó.

Por eso, considerando ya con pruebas fehacientes el “elemento palpable de lo sucedido en Brasil”, debemos en Uruguay tener presente con claridad meridiana que “la democracia no admite (…) que las elecciones (…) se definan” mediante sentimientos de “venganza”, “odio” y “revanchismo”.

Para decidir positivamente el futuro del país “se vota a favor de una propuesta” y no en contra de nadie, sintetizó el dirigente frenteamplista.