Aníbal Pereyra: celebramos la creación de nuestra República y la Constitución, pero no debe ser a costa de borrar las visiones artiguistas

En su columna semanal en M24 el Intendente de Rocha, Aníbal Pereyra, se refirió a la fecha nacional conmemorada este jueves 18 de Julio y destacó su valor como construcción histórica, que como tal va recogiendo y plasmando derechos ciudadanos que no siempre son reconocidos por los actores políticos intervinientes en la elaboración de Constituciones y Leyes.

Uruguay estuvo “conmemorando” ayer jueves el “189” aniversario de “la jura de la Constitución” de nuestra República Oriental, que “como todo proceso histórico es posterior a los acuerdos preliminares de paz” suscritos en “agosto de 1828 en Río de Janeiro (…) junto a las Provincias (Unidas) del Río de la Plata, Brasil y Gran Bretaña”, reseñó Pereyra.

Esa Convención Preliminar de Paz “establecía entre otras cosas la fundación del nuevo Estado” al Oriente del río Uruguay, la voluntad de “finiquitar las ocupaciones de los territorios” por los ejércitos que disputaban su dominio y que “la construcción de ese nuevo Estado (…) requería” sentar “las bases” del mismo en “la Constitución”.

El Intendente mencionó la inmediata convocatoria a que los pueblos del territorio enviaran representantes a un Congreso para discutir y redactar esa primera Constitución, y reseñó algunos elementos decisivos de ésta en cuanto a orientación y concepción.

Vigente hasta 1916, cuando es modificada en el marco de las reformas impulsadas por José Batlle y Ordóñez, “esa Constitución” de 1830 “se daba de frente con derechos, nuevas realidades que se quería incorporar en la construcción política del Estado” por el ala progresista del Partido Colorado y la izquierda, que en nuestro país daba sus primeros pasos.

Es que “esa Constitución” de 1830 evidenciaba cuán “poco tiene que ver la construcción de ese nuevo Estado con las ideas artiguistas, las ideas federales que el Jefe de los Orientales luchó, peleó y luego lo hizo irse hacia el Paraguay”.

“Aquellas ideas que Artigas pudo plasmar en la realidad, como la reforma de tierras, entre otras”, fueron combatidas por quienes tenían “una visión totalmente contraria a la de Artigas” y la denostaban al punto de “poder eliminar aquellos conceptos” artiguistas “sobre la visión del ciudadano” y “la construcción de la sociedad”.

“Hoy celebramos la creación de nuestra República, lo que establece nuestra Constitución, pero eso no debe ser a costa de borrar las visiones artiguistas, la pelea de José Artigas”, reflexionó Pereyra y convocó a “seguir luchando” contra una concepción según la cual “las ideas artiguistas solo se pueden recordar en fechas o mirando un monumento”.

“Justamente esa visión fue la que quisieron instalar los que aborrecían en la práctica la lucha que Artigas llevó hace más de 200 años”, apuntó. Y entonces “es importante hablar de nuestra historia, porque los hechos del presente tienen que ver con eso”.

Junto con la historia y como otra expresión de ella, “las Constituciones cambian a impulso y a influjo (…) de los procesos (…) que se generan en la sociedad”. Y aun así, actualmente “vemos planteos que si los aprietas un poquito, capaz que estarían dispuestos a seguir manteniendo muchas cosas de aquella Constitución, que entre otras cosas no reconocía derechos de gran parte de la población”, razonó el dirigente del MPP.

“Atrás de esos procesos históricos” siempre “hay luchas” y éstas se producen en el marco de “contradicciones” entre visiones e intereses. Así es que “se van generando, a través de las luchas”, del “debate público” y de “poner el pellejo atrás de las ideas, los cambios que la sociedad entiende como justos” para poder “construir una sociedad más igualitaria”.

“Por eso la Constitución tuvo su primera reforma en 1916 (…) a impulso de lo que fueron aquellas ideas de don José Batlle y Ordóñez, que de alguna manera revolucionaron una sociedad más conservadora, que no comprendía determinados derechos” y para apreciar esto basta con leer “lo que fueron las luchas” sociales en el Uruguay de inicios “del siglo 20”.

“Y la Constitución no incorporó”, tampoco en 1916, “muchas de las cosas” que hoy día “podríamos entender que se incorporaran” necesariamente, reflexionó. Por eso mismo “hay que seguir con la línea de asentar los cambios en la realidad de la gente, en nuestro territorio, para que después sigamos avanzando en esos conceptos constitucionales” que no culminan.

“De la historia siempre tenemos que tomar, aprender, entender fenómenos y (…) proyectarlos hacia el futuro (…) entendiendo que las transformaciones de la sociedad son procesos donde lo más importante es acumular una fila india (…) para que esos procesos realmente se concreten”, sintetizó Pereyra al respecto.