Ana Ortiz y Gustavo Fungi, guardavidas e instructores: para nosotros la formación en seguridad acuática debería ser parte de la educación formal

Entrevistados en InterCambio los guardavidas Ana Ortiz y Gustavo Fungi, ambos instructores y profesores del Instituto Superior de Educación Física, hablaron del problema de los ahogamientos en nuestro país y la necesidad de formación en seguridad acuática en el sistema educativo nacional.

Ortiz definió a los ahogamientos y la labor preventiva como “un problema de salud pública” y de hecho “lo cataloga así la Organización Mundial de la Salud” (OMS). Los extremos del problema son “la muerte o sobrevivir con secuelas, o no, lo que se llama morbilidad o no morbilidad” por esa causa.

Hay “franjas” etarias “muy vulnerables” a esos riesgos, como “la de 1 a 4 años” de edad, en la que la mayor parte de las muertes “ocurren en el hogar”, y la de 10 a 14 años, ya que en ambas, el ahogamiento es la primera causa de muerte determinada sin intervención directa de otra persona. Entre los mayores de edad, la mayoría de las defunciones por ahogamiento en Uruguay suceden “en arroyos” y otros cursos de agua.

La entrevistada explicó que recién en estos años “se está empezando a identificar la magnitud del problema del ahogamiento en el país”. Sin embargo, “todavía no está incluido en la formación” curricular de profesores de Educación Física, otros docentes, médicos y la población en general “ni forma parte de la educación formal, salvo intervenciones aisladas” como las “Escuelas de Mar”. Entonces sigue faltando que esto se realice “desde diferentes instituciones estatales que aborden el tema”.

En nuestro país “la facilidad de acceso a espejos de agua es un gran factor de riesgo” porque estos son “una característica de nuestra geografía”. Otros factores de riesgo pasan por “la pobreza” y “la falta de acceso” a formas “de prevención” y educación social sobre riesgos y manejo en espejos de agua. Y “el alcohol es un factor de riesgo” adicional, indicó Ortiz.

“Para nosotros la formación en seguridad acuática debería ser parte de la educación formal”, resumió la profesora.
Fungi, por su parte, señaló el problema de que “en Uruguay tenemos algunos inconvenientes, como por ejemplo la falta de registros confiables” sobre ahogamientos con los detalles respectivos de cada caso y situación.

Pero matizó la observación indicando que desde el año pasado se realiza un registro parcial, y “si bien no son unos números procesados” ni “lo más ajustados a estadística, por lo menos hay una intención” de sistematizar la información. En este sentido destacó la labor de “la Mesa Interinstitucional de Seguridad Acuática”, integrada por varios organismos estatales.

Recordó que “el 44%” de las muertes por ahogamiento “ocurren en lugares donde no hay guardavidas” o bien fuera del horario de cobertura de éstos. Explicó que “la OMS” formuló “diez recomendaciones” referidas a la prevención y educación en el tema, que el entrevistado agrupó en tres capítulos: primero, “legislación y reglamentación”; después, “educación e información” en toda la sociedad; “y por último los registros” estadísticos.

Pero no todo son carencias, ya que por ejemplo “el Uruguay cuenta con un muy buen plantel de guardavidas, comprometidos” con su trabajo mucho más allá de ocasionales conflictos y luchas por reclamos presupuestales. Y al mismo tiempo, ese elemento positivo “no significa que no podamos mejorar” tanto en “número” de profesionales como en su “capacitación”.

Después Fungi habló de la necesidad nacional de avanzar hacia “un modelo de rescatista del siglo 21”, ya que el actual, “del siglo 20”, se basa en el concepto de “la prevención reactiva y nosotros apostamos a la prevención activa”, cuya formación requiere “pedagogía” y “didáctica” así como “todo lo que tiene que ver con la gestión de riesgo. Hacerlo más científico”.

Más adelante habló de “las Escuelas de Mar” que existen y educan en la materia en Uruguay y resaltó la labor de “Todos al agua”, un proyecto desarrollado “por los trabajadores”. Vinculó esta realidad a una cierta desconfianza desde el Estado hacia quienes asumen el tema con iniciativa propia “y muchas veces ante la incomprensión de algunos actores”.