Álvaro Padrón: Esta etapa del capitalismo requiere golpear los derechos laborales y conquistas de los últimos 100 años

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón analizó “el hilo conductor” que une a las derechas occidentales, desde Europa hasta América Latina, en el marco de una ofensiva internacional del capitalismo en su actual etapa de ajuste.

El renovado empuje de la derecha y su expresión extrema del fascismo “empezó” en Inglaterra “con el Brexit”, tal como había comenzado la reacción ofensiva global en los años ´80 “con Thatcher”, e inmediatamente después “siguió con Estados Unidos” (EEUU), tal como también había sucedido hace casi 40 años “con Reagan”, contextualizó Padrón.

Los EEUU “fueron colonia” de Inglaterra y ambos Estados constituyen un eje cuya estrecha alianza permanece y se proyecta en virtud de su carácter estratégico. “Cuando aparece esta explosión con el Brexit, aparece” poco después el triunfo electoral “de Trump” al otro lado del Atlántico Norte.

Como en un efecto dominó desencadenado en el seno de las sociedades de las economías de lo que conocemos como ´capitalismo central´,  “el sistema de partidos” de Francia “se derrumbó” dando paso al triunfo electoral “de Macron”, quien encarna una suerte de expresión partidaria personal ejecutante de un programa liberal muy resistido a nivel social. 

“Después vino Italia” con su versión más “grotesca” de una expresión partidaria en la que “está la ultraderecha gobernando” en el marco de “una coalición que barrió con los partidos tradicionales”, reseñó el columnista. “Una bomba de tiempo contra la democracia” es algo de lo que se ha gestado durante las décadas anteriores y ahora está emergiendo, graficó.

“Después se nos arrimó el asunto” a la región con los triunfos electorales de la derecha en “Chile y Argentina”, hasta que hace pocas semanas “termina de afirmarse esa cuestión en Brasil con la elección de Bolsonaro, la cara más grotesca y la más representativa” de un movimiento regional hacia el autoritarismo que ya comenzó a “sacarse la careta” dado que “se hace cada vez más chico el espacio para la democracia en sí”.

“Si pueden, tratan de que sea con elecciones, pero si no, van adelante igual” con su proyecto de restauración neoliberal en lo económico y fascistizante en lo político y cultural. “Lo que se viene ahora es un recorte democrático, a las libertades”, como se observa nítidamente en Brasil, país en el que “tampoco se puede hablar de que hubo elecciones con garantías democráticas”, recordó el politólogo.

En el gigante sudamericano la derecha desplegó una mega operación de manipulación del electorado mediante la compra de datos personales de millones de personas, algo similar a lo ocurrido en Europa y EEUU en los años recientes, lo cual consolida a nivel mundial la incidencia definitiva del dinero y el poder financiero en los procesos comiciales, caracterizó.

Por eso, “lo que dicen” candidatos como Bolsonaro en las nuevas campañas electorales, “lo dicen porque saben” lo que piensan y sienten los receptores de sus mensajes. “Es la captura corporativa”, explicó Padrón, nombrando el fenómeno. 

Un correlato de esa evolución, añadió, consiste en que las corporaciones de plataformas tecnológicas están convirtiéndose en las compañías más ricas, poderosas e influyentes del mundo, y en estos años se están viendo los primeros efectos de eso en los procesos políticos y electorales. 

En esa ofensiva global del capitalismo con base occidental, la dimensión programática tiene uno de sus capítulos más relevantes en el plano de las relaciones laborales, mediante el impulso y la aplicación de severas “reformas” orientadas a la restricción y la supresión del “derecho laboral”. La eliminación “del Ministerio de Trabajo en Argentina” hace pocos meses y próximamente “en Brasil” según lo anunció Bolsonaro hace apenas horas, es ejemplo de ese objetivo. 

Por ese tema y por un conjunto de asuntos públicos que están a la vista y en juego en nuestro país y el mundo, “lo mejor de la próxima campaña electoral uruguaya es que vamos a tener modelos para comparar”, reflexionó el politólogo.

Para apreciar a cabalidad la magnitud de la ofensiva antipopular global y el tenor de las apuestas en juego, es útil saber que “esta etapa del capitalismo requiere golpear los derechos laborales y conquistas de los últimos 100 años”, objetivo que incluye -entre otros- instalar masivamente “la lógica de que “uno tiene que estar siempre disponible para trabajar”. Se trata de que “nada se regule, su lógica es la no-regulación”, recalcó.