Álvaro Padrón: en Argentina y Brasil la situación social y política empieza a mostrar una luz al final del túnel y producir síntesis política

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón se refirió a los procesos políticos en Argentina y Brasil para reflexionar acerca de la velocidad a la que están erosionándose los gobiernos de derecha y modelos neoliberales que en los años previos desplazaron a la izquierda en la región.

Padrón caracterizó “el desempeño del gobierno” brasileño como “una especie de no gobierno”, excepto en algunos “aspectos económicos en los que están yendo a fondo” de la mano del ministro de Economía, Paulo “Guedes”, un ideólogo “ultra-liberal” que “privatiza todo lo que puede, destruye el Amazonas y va por la Seguridad Social”.

Pero Jair Bolsonaro es “el presidente con más baja aprobación pública” al comienzo del mandato “en la historia democrática” brasileña posdictadura. Asimismo “todo su entorno” está quedando involucrado “en corrupción”, incluidos “sus hijos”. No obstante, “una parte de la sociedad conecta con eso” que emerge como perfil de Bolsonaro, quien representa en Brasil “el mismo fenómeno de (Donald) Trump” en Estados Unidos (EEUU).

Pero la izquierda y el movimiento popular van recomponiéndose de los sucesivos golpes recibidos en los años anteriores y ello se reflejó en “la movilización” realizada en varias ciudades “la semana pasada” por parte de “los estudiantes y los profesores”, las que “fueron impresionantes” por su masividad, combatividad y organización.

Desde Dallas, EEUU, país al que visitó por segunda vez tras asumir la Presidencia, Bolsonaro respondió que los movilizados son “idiotas útiles instigados por los activistas de izquierda”, una lectura ya inverosímil para cada vez más sectores y entornos que lo acompañaron para ser presidente.

Tras reseñar una cantidad de episodios, situaciones y declaraciones tan absurdas como dramáticas del mandatario brasileño, el columnista evaluó que “se está quedando solo” a influjo de sus yerros, incapacidad y desconocimiento. Pero como efecto de esa evolución “estamos en un momento muy crítico de la estabilidad y la gobernabilidad de Brasil”.

En el gigante sudamericano las “resistencias” se expanden velozmente no solo “en la sociedad” sino en el entorno político e institucional de Bolsonaro, que con su extremismo ya “unificó al movimiento sindical” en un proceso inédito en Brasil al punto de que todas las centrales sindicales están organizando en unidad “una huelga convocada para el 14 de junio”. Al mismo tiempo, Bolsonaro convocó para el próximo domingo a una movilización de signo contrario y en apoyo a su proyecto, por tanto habrá que “ver si la pulseada del domingo convoca a mucha gente en la calle”.

Y Argentina “también” está resultando “un dolor de cabeza para Bolsonaro”, que se permitió “intervenir diciendo que sería ´un desastre que volviera esa señora´” a la Presidencia, o sea Cristina Fernández (CFK). El brasileño “ni siquiera le hace un favor a (el presidente Mauricio) Macri”, por el contrario “lo entierra” al referirse explícitamente a la desastrosa situación económica provocada por la política del gobierno argentino.

El analista aludió al flamante libro de CFK jugando con el humor en torno al título de la publicación presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires, “´Sinceramente´, qué sorpresa”, y expresando con ello la generalizada percepción en Argentina y el exterior del inesperado anuncio que la senadora hizo pocos días después sobre la candidatura del kirchnerismo.

Cuando “todo el mundo pensaba que el libro era el inicio de la campaña” hacia las elecciones de octubre con su propia candidatura a la Presidencia, CFK “hace este movimiento” sorpresivo informando al país, mediante un elocuente video difundido por las redes sociales, que el tándem presidencial del kirchnerismo será encabezado por el exjefe de gabinete Alberto Fernández acompañado por ella como candidata a la Vicepresidencia.

Esa fórmula se explica “primero” porque CFK “siempre tuvo claro” que su “piso” de intención de voto es “muy alto” y su “techo muy bajo”, por lo que su principal desafío había consistido en “cómo moverse de ahí”. Con la definición anunciada “está diciendo: el problema lo tengo yo”, en tanto “el video” muestra a “una Cristina recargada” que para superar aquel desafío, unificar a su sector y convocar al peronismo “no eligió un alcahuete”.

En perspectiva, tanto en la aplicación del proyecto neoliberal como en las elecciones de octubre “la derrota de Macri es muy importante para América Latina”. Se trata de “un gran problema para quienes quieren ese modelo” por ser supuestamente “el que va a sustituir a la izquierda gobernante”. Con esa derrota, las ´nuevas´ derechas de la región “se quedan sin referencia” y todo “el sector conservador de América Latina se queda sin modelo, si no es por el lado autoritario”. Léase Brasil.

En términos del conjunto del proceso subcontinental, los resultados de “estas tres elecciones” que habrá en octubre en Argentina, Bolivia y Uruguay marcarán el rumbo de la región en los años siguientes: confirmatorio del liberal-conservador o de reapertura progresista. Mientras, “en Argentina y Brasil” la situación “empieza a mostrar una luz al final del túnel” y a producir “síntesis política” tras el nuevo fracaso neoliberal.