Álvaro Padrón: el verdadero carácter de Prosur es que lo crean para intervenir en la disputa global entre China y Estados Unidos

En su columna semanal en InterCambio Álvaro Padrón se refirió a la reciente creación del organismo regional Prosur a impulso principalmente de los gobiernos de Chile y Colombia, y repasó diversos temas relacionados de actualidad latinoamericana y mundial.

Padrón enmarcó la coyuntura regional en el concepto de “el retorno de los militares a América Latina”, en donde vuelve a desarrollarse “un protagonismo” militar “nuevamente en la sociedad” y muy asociado “a la inseguridad” pública y ciudadana.

Ese proceso de ascenso militar “no es un tema que en Uruguay no exista, aunque no tenga la gravedad” ni el sesgo “grotesco” que en Brasil le imprime el presidente Jair “Bolsonaro”.

Después, el columnista analizó estos primeros meses del gobierno de Bolsonaro, algunos rasgos del personaje y elementos de la interna militar brasileña.

Relacionándolo con la estrecha posición asumida por Bolsonaro respecto de Estados Unidos (EEUU) y el liberalismo comercial, señaló que “Prosur es como la versión regional de esta nueva mirada aperturista, de libre comercio y demás” expresada por el mandatario brasileño, si bien el novel organismo “no tiene a Brasil tan adentro, tan entusiasmado”.

Es que son “Chile y Colombia” los países “que impulsan” efectivamente el Prosur, y más precisamente los presidentes Sebastián “Piñera” e Iván “Duque”, porque “siempre han tenido esta visión de abrirse al mundo”.

Para comprender la naturaleza de ese proyecto, “lo primero es no ponerle la palabra integración” ya que “con una zona de libre comercio no hay integración”, y lo que sus defensores están proponiendo es apenas un área de libre comercio.

Por el contrario, “con sus luces y sus sombras, el Mercosur es un proceso de integración”, lo que se verifica con el hecho de que “ha habilitado la ampliación de la agenda a otras dimensiones que no sean solo el comercio”, como por ejemplo en materia “de seguridad social”, recordó el analista.

En cambio, “lo que estos muchachos quieren hacer con Prosur es solo comercio”, a lo cual “agregan el discurso de que no es ideológico”, pretensión que constituye “una hipocresía” al ser evidente que “pertenece a la época en que la ideología predominante” en la región “es conservadora”.

Su carácter quedó desnudo cuando “lo primero que hace es dejar afuera a un país”, léase Venezuela, además de Bolivia, ambos desarrollando profundos procesos de transformación social y política con la conducción de movimientos izquierdistas que representan un anatema para gobiernos como los de Brasil, Chile y Colombia entre varios otros de derecha neta. Al revés que este proyecto neoliberal, “la Unasur nunca excluyó ningún país”.

Entonces, “el verdadero carácter de Prosur (…) es que lo crean para intervenir en la disputa global entre China y Estados Unidos (EEUU)”, siendo en definitiva un movimiento que realizan “estos gobiernos para hacerle un guiño a EEUU”, caracterizó.

Por lo tanto, en la región “hay dos modelos, el de la integración regional y el de inserción internacional chileno”. Ante esa situación, “¿qué tenemos que hacer nosotros? Tranquilitos, por las piedras”, dado que el momento es álgido y “esto (el Prosur) es un chiche nuevo” que puede durar muy poco.

En cuanto al Mercosur, seguirá existiendo, entre otras razones porque “tiene la virtud de sostenerse”. Claramente tendrá “otro perfil, que ya lo tuvo” en los años 90 porque “no fue creado por la izquierda” sino por los gobiernos de la ola neoliberal anterior.

“Vamos a tener un Mercosur cara Macri, un Mercosur cara Bolsonaro”, que como todo fenómeno y proceso no será eterno, por lo que “Uruguay no tiene que apurarse”. De hecho, “lo que hizo el gobierno” frente al acto de creación de Prosur “es lo correcto”, o sea no constituirse en miembro y limitarse a estar “como observador”.