Álvaro Padrón: El presidente Bolsonaro “le está complicando mucho la captación de inversiones” a su propio país “porque el mercado no le cree”

En su columna semanal en M24 el politólogo Álvaro Padrón analizó el rumbo de Brasil bajo el incierto gobierno que preside un Jair Bolsonaro cada vez menos influyente en la administración que encabeza formalmente.

Padrón recordó que Bolsonaro “empezó a hablar del pacto de París y el cambio climático diciendo” que éste es un concepto y un asunto de “la globalización marxista”, con lo que “termina expresando algo que lo deja muy mal parado a nivel internacional” además del “disparate” que supone.

Otro bochorno produjo el presidente brasileño “en la cumbre de Davos”, donde exhibió un enorme “vacío” conceptual, nombró “seis veces a Dios” en apenas siete minutos y culminó su discurso “seis minutos antes” de lo previsto, generando no solo desconcierto entre los asistentes sino también un problema organizativo y protocolar al evento.

A esta altura, el capitán retirado “empieza a ser un mamarracho para los mercados”, además de que “le está complicando mucho la captación de inversiones” a su propio país “porque el mercado no le cree”, apuntó.

Con “su frase de que él iba a limpiar Brasil” expresada en el fin de la contienda electoral, “se refería particularmente a Fernando Haddad, diciendo ´voy a hacer que se pudra en la cárcel´” el candidato que obtuvo “45% de los votos” nacionales. “Es un tipo que no cree en la democracia”.

“Su gran bandera era la (lucha contra la) corrupción” pero hay una “suma de situaciones que lo van involucrando” con corrupción, especialmente a través de sus hijos, “las cuentas bancarias y los testaferros”, al punto de que “terminó haciendo un cuestionamiento al Carnaval”, evento en el que varios conjuntos refirieron a Bolsonaro y su sinuoso derrotero.

“El tercer punto era el de la seguridad” pero “ayer dos jóvenes armados mataron ocho personas en una escuela”, verificándose con ello “una imagen de lo que sucede cuando uno promueve” activamente la violencia o actúa “apareciendo con armas de gran porte y diciendo que van para ahí, que la gente se defendiera” por mano propia, reflexionó el analista.

En el mismo sentido, “los dos asesinos de Marielle Franco tienen vínculos por todos lados” con la familia Bolsonaro, y la víctima era “negra, lesbiana, feminista, defensora de Derechos Humanos y líder de un partido de izquierda”, es decir el perfil denostado y condenado una y otra vez por el mandatario a lo largo de la campaña electoral e incluso después.

“Su visión sobre la democracia, su participación en la corrupción y su visión sobre la seguridad” representan “tres cosas que siempre han sido parte de su retórica” y que van quedando claras en cuanto a su alcance.

Entonces, “con estas características de Bolsonaro lo que está en disputa es el propio gobierno”, y así a Brasil “cada vez lo gobierna menos Bolsonaro”, que encabeza al menos formalmente “un gobierno sin programa (…) pero tampoco tenemos un partido (…) no hay partido que se haga cargo de las cosas que diga este gobierno”.

“En primer lugar, los hijos son determinantes” y “después viene el Vicepresidente”, quien “cada vez tiene más peso” mientras que “es candidato Bolsonaro al juicio político”.

“El ministro de Justicia (…) Sergio Moro” implica “una vergüenza” al estar “más que cuestionado” por su protagonismo en la persecución y el encarcelamiento de Lula y “termina en esta situación que tarde o temprano lo va a enchastrar”, adelantó.

“El ministro de Economía, Paulo Guedes”, es quien mantiene una línea clara y coherente, de ultra-liberalismo, “en eso hay un guion (…) tiene claro lo que quiere hacer”, es decir aplicar el modelo económico de la dictadura chilena.

Padrón anotó que en el gigante sudamericano se está registrando un ingreso cuantioso de capitales externos que van desplazando a las compañías brasileñas de los espacios internos de inversión, producción, construcción y comercialización.