Álvaro Padrón: El mundo va a ser mucho más complicado de lo que fue hasta ahora y la región también

En su última columna del año el politólogo Álvaro Padrón le puso como título a su reflexión “incertidumbre”, refiriendo a la reunión cumbre de presidentes del Mercosur realizada esta semana en Montevideo.

Y es que “el Mercosur no puede ser otra cosa que los países que lo integran”, razonó Padrón, preguntándose “cómo puede ser una reunión” en torno “al futuro” del bloque y de la región “si la integra (el presidente brasileño Michel) Temer”, cuyo principal desvelo es evitar “ir preso” por corrupción cuando entregue el mando a Jair Bolsonaro el 1 de enero.

“No puede estar en una reunión y hacer que sea serio”, ironizó el analista, añadiendo después que “la pregunta” no formulada que había en el aire en la reunión de presidentes fue “cuál va a ser la política exterior de Brasil” desde el primer día de 2019.

Esa interrogante, explicó el analista, “se lauda entre sectores económicos” brasileños, es decir entre cuál de ellos sabrá moverse, imponerse y consolidarse como dominante. Se trata de una pugna entre los grandes intereses “vinculados al agro” por un lado “y a la industria” por el otro.

“Si gana la FIESP (Federación de Industrias del Estado de San Pablo), tendremos un Itamaraty (Cancillería) con lógica de proteger” a la economía real “y seguir vendiéndole a la región”, orientación que favorecería tanto al mercado interno del gigante norteño como a los demás países del bloque.

En cambio, si “el gobierno” presidido por Bolsonaro hace “lo que quiere la ministra de Agricultura” entrante, “que es priorizar el agronegocio, tendremos muchos líos” de diferente origen y naturaleza, empezando por los económicos.

Este camino representaría “problemas con los lácteos” uruguayos para su ingreso al mercado brasileño, por ejemplo, así como también dificultades para “el sector automotriz” argentino, en el que el propio presidente Mauricio Macri y su familia tienen cuantiosos intereses involucrados.

“Todas esas incertidumbres son hoy la realidad en Brasil”, por lo que “entonces” y como pudo apreciarse en la capital uruguaya, “el Mercosur” (…) no puede tener claridad”, resumió al respecto el columnista. Si se agrega al escenario que tanto Argentina como Uruguay tendrán elecciones en el correr del próximo año, “cómo le vamos a pedir” alguna certidumbre a esta reunión de mandatarios, reflexionó.

“La única certeza que podemos dar es que siga existiendo, y no es una certeza menor” teniendo en cuenta que desde el giro regional hacia la derecha, “la Celac desapareció” y “la Unasur desapareció” también ya que “Temer se dedicó a sacar a Brasil del mundo”. Puede preverse que con el gobierno de Bolsonaro este país terminará de “meterse para adentro”.

Padrón destacó que esta cumbre de presidentes del Mercosur se vio favorecida y beneficiada en términos políticos e institucionales por la abstención del ex presidente José Mujica de participar en la reciente “contracumbre” al G20 que tuvo lugar en la capital argentina.

“Si Mujica hubiera ido a Buenos Aires (…) le hubiera complicado la vida al gobierno” uruguayo en la cumbre del Mercosur, “y evitó complicársela”. De ese “renunciamiento” del líder frenteamplista, valioso en sí mismo “además de explicitarlo” y pese a que “un montón” de gente “terminó diciéndole ´traidor´ en las redes”, “el resultado se vio ayer” (martes 18).

Eso “le permitió a (el presidente) Tabaré Vázquez y al gobierno hacer la cumbre y no recibir el reproche de cuarta” que hubiera recibido si el otro gran líder nacional y partidario hubiera estado fustigando al gobierno de Macri y al de Temer junto a los activistas de la “contracumbre” al G20.

“Todo eso le permite a Uruguay seguir teniendo autoridad en la región”, resaltó el politólogo en torno al punto, y pronosticó que mucho más allá de estas reuniones de mandatarios regionales y mundiales, “el mundo va a ser mucho más complicado de lo que fue hasta ahora y la región también”.