Álvaro Padrón: el fracaso de Macri en todos los terrenos hace fracasar toda una mirada sobre la alternancia al progresismo en América Latina

En su columna semanal en InterCambioel politólogo Álvaro Padrón habló de la reciente reunión en Buenos Aires entre el presidente anfitrión, Mauricio Macri, y su par brasileño, Jair Bolsonaro.

Padrón equiparó a ambos mandatarios por lo que aparece como una cierta incapacidad de comprender e interpretar correctamente las situaciones que les toca asumir y encarar en función de sus respectivos mandatos.
Respecto del argentino, “su incomprensión” para con los asuntos de “la sociedad, parece que empezó a funcionar” también con la dimensión comunicativa de “la opinión pública”. Y “a Bolsonaro también” parece estar ocurriéndole algo muy similar.

“La intrascendencia” política y mediática marcó la “reunión cumbre” entre ambos, que representan a los más grandes e influyentes países “socios del Mercosur”. “¿Se están cortando solos?”, es una pregunta que cabe hacerse, reflexionó el analista.

También anotó un “cierto desprecio” de Bolsonaro hacia Macri y Argentina, “porque históricamente el primer viaje” de un presidente brasileño recién entrado en funciones “es a Argentina”. Pero el capitán retirado, primero “estuvo en todos lados y recién ahora va a Argentina”.

Sobre el contenido de la reunión, “discutieron la cortina de humo que les viene mejor”, la situación venezolana, resultando paradójico “que estos dos personajes hablen de Venezuela” y con referencia a “democracia, Derechos Humanos, desarrollo económico”, cuando los dos tienen en sus respectivos países unas situaciones muy complejas y cuestionables en esos asuntos.

Al mismo tiempo, “lo otro que hablaron no cuestiona al Mercosur” como bloque unido e integrado, “el acuerdo Unión Europea-Mercosur”, pero de todos modos “cometieron la imprudencia de anunciarlo como dado, como resuelto”, cuando esto no está nada claro y la negociación entre los bloques “lleva más de 20 años” sin alumbrar un tratado. “En todo caso”, de haber un acuerdo, “eso tampoco es resultado de la cumbre bilateral”, apuntó.

A la pregunta de qué produjeron Bolsonaro y Macri en la capital argentina, “la respuesta es nada”, evaluó Padrón.

Lo sucedido allí “es una gestualidad política de poca calidad”, a lo que se suma “la idea de la moneda única” anunciada en ese contexto por el brasileño, a quien “todos los ministros de Argentina y Brasil” desmintieron al minuto porque “no hay nada” tampoco.

No obstante, subrayó el columnista, toda esa nada no implica en absoluto neutralidad, ya que “acá hay ganadores” claros y aventajados con el retorno neoliberalista, “hay gente que está haciendo mucha plata, en Argentina y en Brasil, hay una direccionalidad de las políticas” de ambos gobiernos.

Recordó que Macri es “la imagen en la que la oposición” uruguaya “quería verse reflejada”, aunque ya “hoy nadie quiere estar en esta foto”. Y es que “el fracaso de Macri” en todos los terrenos “hace fracasar toda una mirada sobre la alternancia al progresismo en América Latina”, al punto de que “ese anunciado ´fin de ciclo progresista´ parece estar en cuestión”.

Simultáneamente, “su par” brasileño “no está con menos problemas” y en ese sentido “lo de esta semana es absolutamente determinante”, porque la figura del juez y actual ministro de Justicia, Sergio “Moro como el hombre” que combatiría a la corrupción, devino en “un gran fiasco”.

Sin embargo, eso no cambia la “sucesión de cargos” judiciales contra el expresidente y líder popular Lula Da Silva, dado que “ellos necesitan seguir teniendo a Lula preso”. Entonces “lo que cambia la coyuntura en Brasil es las calles”, o sea el factor de la movilización popular en ascenso.

Padrón dedicó el último tramo de la columna a analizar la denuncia empresarial a Uruguay en la OIT y la decisión de este organismo de hacer lugar a la demanda.

“Hay prácticas sindicales que habilitan eso”, basadas en “corporativismo” de gremios como “Adeom” y otros, “sobre todo en el sector público”. “Hay comportamientos sindicales que afectan la herramienta sindical”, criticó.

Aparte de eso, la ubicación de Uruguay en una ´lista negra´ en asuntos de relaciones y políticas laborales, “es por un lado un disparate” pero “por otro” lado es “una oportunidad” para abrir una “discusión” fundamentada.

Fustigó el hecho testimoniado de primera mano por varios sindicalistas y delegados de que “la Organización Internacional de Empleadores le planteó a la Confederación Sindical Mundial” la posibilidad de “sacar a Uruguay” de dicha nómina a cambio de “sacar a Brasil”, lo que el PIT-CNT rechazó.

“Lo penoso en Uruguay es el aprovechamiento político” que varios dirigentes y precandidatos hacen del asunto, siendo que “hace dos años que hay propuestas sistemáticas” del gobierno a las patronales para negociar cambios en la Ley de Negociación Colectiva, pero “los empresarios se han negado” una y otra vez prefiriendo denunciar a su propio país, referencia mundial en cumplimiento de derechos de trabajadores y empresarios.

El columnista también recordó que “el Derecho Laboral” fue creado justamente para proteger a la parte más débil, “los trabajadores”, frente al hecho incontrastable de “la naturaleza desigual” de recursos y poder “entre capital y trabajo”, pese a que empresarios como Edgardo “Novick” batallan a diario en defensa de “la idea de que el trabajador tiene que estar solito”.