Alta votación de Macri «es buena para Argentina, equilibra fuerzas»

El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, tiene por delante un tremendo desafío económico. Si bien ganó en primera vuelta este domingo 27, tendrá una oposición fortalecida y con mayoría macrista en la Cámara de Diputados, tal como lo destacó a Sputnik el doctor en Ciencia Política, Agustín Romero.

La fórmula opositora del Frente de Todos —que encabezó Fernández con la exmandataria Cristina Fernández como vicepresidenta— amplió en unos 250.000 votos su caudal electoral respecto a las internas de agosto. Logró esta vez 48,1% de los votos convirtiéndose en presidente este mismo domingo al superar el mínimo exigido (45%) para evitar el balotaje.

Su rival, el presidente Mauricio Macri, tuvo una mejor campaña entre una y otra instancia electoral. Su alianza Juntos por el Cambio aumentó en más de dos millones los votos con respecto a agosto. Este repunte le permitió superar en las urnas la intención de voto que vaticinaban las encuestas y llegar a 40,37% del padrón, porcentaje que le permitirá controlar la Cámara de Diputados.

«Me llamó la atención ese 40%, pero es bueno para la Argentina porque va equilibrar las fuerzas. Si realmente se busca un Gobierno de unidad nacional con todos los actores, esta es la muestra de que puede suceder», indicó Romero sobre la performance del candidato a la reelección.

«No le alcanzó con la remontada final, pero dejó abierto un interrogante con respecto a su futuro político en el sentido de que no se retira tan golpeado sino con una masa electoral que lo posiciona como una fuerza opositora realmente importante», agregó el entrevistado.

Macri ganó en el llamado cinturón productivo que incluye a las provincias de Mendoza, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, San Luis y en las principales ciudades de Buenos Aires como la Plata, Bahía Blanca y Mar del Plata. Tendrá mayoría en Diputados al menos por dos años más, cuando se realicen las legislativas de medio término.

«Es una tranquilidad de alguna manera que una de las cámaras esté en manos del Gobierno, porque tener uno con dos cámaras opositoras hubiese sido muy fuerte y lo hubiese puesto en un posición muy débil», apuntó Romero.

Del otro lado del río

En Uruguay, si bien la izquierda festejó seguir como primera fuerza política después de 15 años ininterrumpidos de Gobierno, el 39,2% de los votos obtenido por el candidato del Frente Amplio (FA) Daniel Martínez no evitó el balotaje, previsto para el 24 de noviembre.

Su rival será el derechista Luis Lacalle del Partido Nacional, que con 28,6% del electorado se convirtió en líder de la oposición, y ya consiguió el respaldo explícito para la segunda vuelta del tercero y cuarto en nivel de votación: Ernesto Talvi, del Partido Colorado de centroderecha (12,3%), y la derecha nacionalista de Guido Manini Ríos y su Cabildo Abierto (10,9%).

«Es prácticamente imposible gobernar 15 años sin la acumulación de ciertas derrotas, pero no creo que se pueda caracterizar como que la sociedad uruguaya se hartó del FA», dijo a Sputnik Ernesto Pampín, licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica del Uruguay.

«Tal vez se pueda decir que la sociedad uruguaya está moderadamente descontenta con algunas aspectos del Gobierno y eso es lo que reflejó el voto», añadió.

El experto consideró que el oficialismo no quedó bien posicionado para la segunda vuelta al no alcanzar un piso mínimo de 41-42%.

«No es el panorama más alentador» para el oficialismo, resumió el entrevistado. «Si bien no todos los votantes de oposición van a votar linealmente a Luis Lacalle, parece que tiene ahora un camino más fácil para acceder a la presidencia con sus casi 29%, el 13% de Talvi y 11 de Manini», explicó.