Agustín Canzani: “lo que hay detrás de Sartori podría llegar a ser muy importante”, más aún de lo que se percibe, en términos “económicos”

En su columna semanal en M24 el sociólogo Agustín Canzani analizó el fenómeno de la precandidatura presidencial del empresario Juan Sartori en la interna del Partido Nacional (PN) y su rápido ascenso en la intención de voto según los sondeos que publican las empresas encuestadoras.

Canzani expresó que es “interesante reflexionar” en torno al punto “por las propias características” del fenómeno, ya que “de Sartori se sabía muy poco” hasta hace muy pocos meses “y todavía se sabe muy poco”.

Apenas “gente muy memoriosa” recordaba informaciones de prensa referidas “al casamiento” de Sartori “en la isla” griega “de Skorpios” con “la hija” de un magnate ruso, a “la compra del (club inglés de fútbol) Sunderland” y a su presencia en la compañía agropecuaria “UAG”.

Ejecutivo de negocios de “38 años” de edad y aparente lejanía histórica respecto del acontecer cotidiano del Uruguay, Sartori “da explicaciones muy vagas sobre sus motivos para participar en política”.

Al mismo tiempo, del lado más institucional del fenómeno, al plantearse la pregunta: “¿faltaba oferta en el PN?”, la respuesta más razonable es: “parecía que no” dada la presencia previa de cinco postulantes, reflexionó.

El empresario “se inscribió en el registro electoral en 2010” y “hasta hoy nunca votó” en Uruguay, según se supo hace seis meses, y con posterioridad ha argumentado que “la situación del país” lo llevó a organizar su precandidatura. “Qué cambió en seis meses” en el país es otra interrogante de difícil o improbable respuesta, razonó Canzani.

Lo único cierto es que se trata de “una persona con muchos recursos económicos”, siendo probable que “lo que hay detrás de Sartori podría llegar a ser muy importante”, más aún de lo que se percibe, en términos “económicos”, señaló.

El columnista relacionó esa condición con el fenómeno en auge en América Latina de millonarios cuyas fortunas equivalen a varios puntos del PBI de sus respectivos países de nacimiento y que están incursionando en el terreno de la política partidaria e institucional. “La fortuna del suegro de Sartori” suma “más o menos el 20% del PBI uruguayo”, agregó como dato.

“¿Qué proyecto político está detrás de esto?”, se preguntó a continuación el analista, respondiendo al aire que “en términos de propuestas es bastante vago”, quizás “una especie de delivery programático que se haría a partir de las demandas” que vaya recogiendo durante sus salidas al ruedo nacional.

Lo que sí puede observarse y medirse, y que se vincula directamente a las capacidades económicas y patrimoniales del postulante y su entorno, es “una fuerte presencia publicitaria”; también “una importante inversión en la compra” y “el financiamiento de estructuras intermedias” y “de apoyo de personas para el reclutamiento político”; y en el mismo sentido la incorporación de “personas que acuden a actos, celebraciones, eventos”.

Los recursos necesarios para acceder a todo eso implican “números para nada desdeñables en una campaña interna”, razonó el director de la Fundación Liber Seregni, recordando luego que si bien Sartori “fue recibido con mucho recelo” por varios dirigentes “en el PN”, es cierto “también” que predominó “la idea de que ´con esto no pasaba demasiado´”.

Pero esa lectura parece haber supuesto un error de apreciación, dado que “los últimos estudios de opinión pública han mostrado que Sartori movió la aguja” en la intención de voto entre los blancos, lo que “supone en un tiempo muy corto una figuración política muy importante” que ahora sí “hace sonar las alarmas” en el Partido fundado por Manuel Oribe.

Esa evolución abre otra pregunta sobre otro fenómeno que cursó una trayectoria similar hasta las semanas anteriores: “¿Por qué le fue así y no le fue así a Novick?”, se preguntó retóricamente Canzani. “Porque Sartori elige un partido”, aseveró como respuesta, explicando que con esa elección el joven millonario también compró “el branding (…) la grifa” del PN.

Asimismo, con esa opción “puede usar la estructura de ese Partido” gracias a que Verónica “Alonso” y otros dirigentes “se pasan” al proyecto de Sartori, constituyendo “un elemento muy importante” para su proyección. “Y el tercer asunto es que eso lo vincula naturalmente con el electorado del PN”, es decir “a quienes se dirige”, por lo tanto el nuevo outsider “es alguien que viene a pescar en una pecera donde ya hay peces”.

En esa dirección, Canzani apuntó que si bien “no hay antecedentes de este tipo en Uruguay”, sí los hay en Latinoamérica y varios, empezando por el presidente chileno Sebastián Piñera pero especialmente con el caso de Horacio “Cartes”, quien “ya fue presidente de Paraguay” y logró serlo aterrizando en la política partidaria de una forma similar a la de Sartori.

Cartes “no era afiliado al Partido Colorado” (PC), un lema tradicional de tan fuerte arraigo en la política como su homónimo uruguayo; “nunca había votado en su país en elecciones nacionales”, como Sartori; “se necesitaban 10 años como afiliado” para poder postularse pero “logró que en una Convención muy tumultuosa el PC bajara la antigüedad de 10 años a 1 año”, reseñó. Es decir que confluyeron varios elementos entre los que “tuvo mucho que ver el talonario” de cheques como denominador común.

Hacia el final de su columna, el analista advirtió negativamente el hecho de que hacia fines de 2018 al Parlamento uruguayo le faltó “un voto” para aprobar el Proyecto de Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, cuyo texto, entre otras regulaciones, limita la posibilidad de que una persona con fortuna y riquezas se financie su propio proyecto político.

Canzani señaló además que esa iniciativa legislativa no obtuvo ningún voto del PN, colectividad en donde seguramente estén lamentando esa decisión.