Agustín Canzani: el FA 3.0 que necesitamos hoy tiene que ser una síntesis política diferente porque la realidad cambió

En su columna semanal en InterCambio el sociólogo Agustín Canzani desarrolló la idea de “la necesidad de un Frente Amplio (FA) 3.0” y la contextualizó recordando que “el FA ha sido una de las experiencias, o la experiencia, más consistente de la izquierda y el progresismo en América Latina”.

Esta caracterización es compartida por académicos y militantes políticos por igual más allá de las fronteras nacionales, y surge como resultado de un conjunto de evidencias y desarrollos sostenibles en el tiempo.

“Primero porque el FA es una experiencia ya de larga data, está por cumplir 50 años”. Se suma que “fue siempre un frente político-electoral”, un proyecto programático de largo plazo, característica singular que lo diferencia de otros frentes y alianzas de claro perfil e intención electorales.

Asimismo “tiene un conjunto de intervenciones e involucramientos” sociales y políticos “relacionados” con “el movimiento sindical” como con “el movimiento estudiantil” y los movimientos populares en general.

Y además supo generar “la capacidad de incidir en la agenda pública” no solo mediante la actuación territorial, sectorial y parlamentaria sino también utilizando “recursos” como “la democracia directa” y “un montón de mecanismos” orientados a “la acumulación de fuerzas”, reseñó.

“Y le va quedando algo de eso, aprendizajes y alianzas” que le permiten desarrollar su proyecto gobernando el país en su conjunto durante década y media. Y a esto último tampoco llegó desde la inexperiencia sino que “el FA ensayó una especie de contramodelo” desde 1990 “en la Intendencia” de Montevideo, recordó el director de la Fundación Liber Seregni.

Entonces, “cuando asume en 2005” el gobierno nacional, “no lo hizo solo ayudado por una coyuntura particular” como la generada por la crisis de 2001-2002 “sino sobre la base de esa trayectoria política”, con su correspondiente “acumulación de cosas” durante el medio siglo previo y un elenco político de “distintas personalidades que van encarnando eso”.

Como otra dimensión o capítulo de ese trayecto y ese proceso, el FA “también llega al gobierno porque logra encarnar un discurso político que aprendió de interpretar la sociedad”, especialmente “la de 2004” y no la de 1994, la de 1984 ni la de 1971. Del mismo modo, “el FA que necesitamos hoy (…) es el de 2019” y no el de 2004, por lo tanto “tiene que hacer un esfuerzo por leer la sociedad” de hoy, muy distinta a la de 15 años atrás.

Por eso la fuerza política oficialista “necesita una versión” actualizada, “lo que llamo el FA 3.0”. Este necesariamente “tiene que ser una síntesis política diferente porque la realidad cambió”, y tanto lo hizo que “me parece que este es un enorme desafío”, reflexionó el sociólogo.

Ese enorme desafío comprende “tres grandes desafíos” específicos. “El primero es incorporar temas nuevos; el segundo es desarrollar enfoques nuevos para temas viejos y el tercero es dar lugar a nuevos protagonismos”.

Ejemplo del primero es “el tema ambiental”, que fue pospuesto en 2004 debido a las urgencias sociales y económicas del país y después fue postergado otra vez, por el conflicto con Argentina en torno a la instalación de la primera planta de producción de celulosa de la entonces Botnia.

Ejemplo del “segundo desafío” puede ser “el debate educativo”, que transcurre “muy estereotipado” ya que la política oficial hacia el rubro Educación ha producido “avances innegables” y a la vez presenta “problemas de rendimiento”, sobre todo “en la Educación Media”.

Entonces aquí “precisamos un nuevo enfoque” porque a este tema la izquierda “lo tenía matrizado” casi exclusivamente en “invertir dinero”. Pero también “el modelo uruguayo de relaciones laborales empieza a estar desafiado” por la realidad de “las aplicaciones” tecnológicas, señaló.

“Y el tercer aspecto” o gran desafío “tiene que ver con gente nueva” en el elenco frenteamplista, si bien “hay en estos 15 años” varios “protagonismos nuevos respecto de 2005” y aún más atrás. Pero es un proceso rezagado en cuanto tal, con el ejemplo “del gabinete” de este tercer gobierno del FA. “Acá hay un tercer gran desafío para constituir ese FA 3.0”, subrayó.

Junto a ese conjunto de tres grandes desafíos en materia de re-definiciones de índole programática y de elencos/liderazgos, Canzani entiende que el FA debe atender un aspecto referido a los matices y los equilibrios. “Tiene que evitar” determinados “riesgos” inherentes a esos desafíos, apuntó.

“El primer riesgo” es el de “volcarse solamente a los nuevos temas” en detrimento “de los clásicos”. Un “segundo” remite a que “los enfoques nuevos deberían enfatizar en las cosas que faltan sin olvidar las que se hicieron”, es decir que el FA debe “incorporar su legado”. “Y el tercero” consiste en que “los nuevos liderazgos y protagonismos tienen que compartir el trabajo político con los viejos (…) que siguen teniendo peso”.